PRESENTE Y FUTURO

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En los últimos años, las divisiones inferiores de River se han caracterizado por formar grandes defensores centrales. Numerosos proyectos como Eder Álvarez Balanta, Germán Pezzella, Ramiro Funes Mori o Emmanuel Mammana fueron afianzándose en el primer equipo, siendo partícipes de uno de los ciclos más exitosos de la historia del club. El caso más reciente es el de Lucas Martínez Quarta, que de tener una evolución acorde a sus condiciones, puede terminar siendo el más completo de todos.

Antes de llegar a Primera División, se desempeñó muchos años como mediocampista central, algo que explica su gran visión de juego y su capacidad para manejar la pelota con ambas piernas, pudiendo ubicarse en el costado izquierdo de la zaga sin ningún problema de perfil pese a ser diestro. Su irrupción en el fútbol argentino comenzó en 2017, cuando con tan solo 20 años se impuso como el compañero de un histórico como Jonatan Maidana en el fondo, postergando al ecuatoriano Arturo Mina. Una suspensión por doping puso en pausa su carrera durante siete meses, obligándolo a demostrar que además de condiciones futbolísticas tiene una gran fortaleza mental. Cuando pudo regresar en 2018, tuvo que correr de atrás, ya que su puesto le pertenecía a Javier Pinola. De todas formas siempre fue muy tenido en cuenta por Marcelo Gallardo, que lo utilizó como el primer recambio en la defensa de un River que se consagraría campeón de la Copa Libertadores. De hecho fue incluido como titular en la primera final disputada en la Bombonera, siendo el central derecho en la línea de cinco que dispuso el entrenador.

En 2019, con la partida de Maidana al fútbol mexicano, llegaría la consolidación definitiva de Martínez Quarta como titular. Y cumplió con creces, ya que se convirtió en uno de los jugadores más destacados del año en el fútbol argentino, ganándose incluso la convocatoria a la selección nacional. Se trata de un central moderno, no especialmente fuerte pero sí muy rápido y tiempista. Espera el momento justo para buscar el robo y no quedar desairado, y pese a medir sólo 1.83 metro va muy bien de arriba en ambas áreas. A sus buenos atributos defensivos, le agrega un salto de calidad con respecto a otros futbolistas que se desempeñan en esa posición: su gran capacidad técnica. Martínez Quarta es una verdadera garantía a la hora de salir jugando desde el fondo, rompiendo líneas tanto con pases filtrados como con conducciones (aunque a veces tener tanta confianza en sí mismo le juega alguna mala pasada). También lanza muy buenos cambios de frente, activando a compañeros alejados con una precisión quirúrgica. Y si recibe cerca del arco rival tiene recursos para definir: lleva anotados seis goles en 77 partidos, uno de ellos a través de una espectacular chilena.

En el último mes, en coincidencia con la lesión de Pinola, el nivel de Martínez Quarta alcanzó el pico más alto desde que debutó en Primera División. Se convirtió en el líder absoluto de la defensa, siendo la gran figura de la cancha en el último superclásico disputado en el Monumental. A los 23 años, le llegó la oportunidad de debutar con la Selección Argentina, ante Chile, y mostró un gran aplomo, siendo otra vez uno de los más destacados del encuentro. De continuar de esta manera, no hay dudas de que puede transformarse en un nombre importante de la renovación que está llevando a cabo Lionel Scaloni.

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