Los últimos años de Leo Messi

LOS ÚLTIMOS AÑOS DE LEO MESSI

Años atrás se repitió hasta el hartazgo que para poder aprovechar a Lionel Messi en su mejor versión, la Selección Argentina debía acercarse a un funcionamiento similar al del Fútbol Club Barcelona. No obstante, siempre se trató de una simple frase hecha, que además de reduccionista y simplista resultaba utópica, dada la diferencia en los tiempos de trabajo que manejan clubes y selecciones. Pero más allá de eso, aquel es un enunciado que se quedó en el tiempo, porque el conjunto catalán hace rato ha dejado de ser sinónimo de excelencia futbolística. Hoy por hoy las grandes referencias a nivel mundial, con diferentes estilos, son Liverpool y Manchester City. El Barcelona conserva su prestigio como institución y cuenta en sus filas con jugadores de primerísima categoría, pero desde la salida de Pep Guardiola ha iniciado un lento pero progresivo proceso de pérdida de identidad que terminó transformándolo en un equipo con muy pocos rasgos reconocibles.

Los atributos del Barcelona siguen siendo suficientes para dominar en el plano local. Es el vigente bicampeón de La Liga, y promediando la actual edición, lidera la tabla junto al Real Madrid. A nivel Champions League, el escenario cambia, las exigencias son superiores, y allí las carencias colectivas de los blaugranas quedan al descubierto con mayor facilidad. Las últimas dos eliminaciones sufridas en esta competencia son una muestra cabal de ello, ya que tras conseguir buenas ventajas en el Camp Nou ante Roma y Liverpool, respectivamente, los dirigidos por Ernesto Valverde se cayeron a pedazos en condición de visitantes. Los partidos en el Estadio Olímpico y en Anfield tuvieron bastantes similitudes, con un Barça frágil en defensa, incapaz de dominar desde la posesión y totalmente inofensivo a la hora de jugar a campo abierto.

Esta temporada, el equipo sigue mostrando los mismos problemas, y su entrenador no parece encontrar ninguna solución a ellos desde la pizarra. La transición defensiva está resultando especialmente problemática: son muy pocas las veces que el equipo logra efectuar una presión tras pérdida exitosa (en esto hay incidencia directa del poco sacrificio para recuperar la pelota de Luis Suárez y del propio Messi), y tampoco cuenta con piezas especialmente veloces de mitad de cancha hacia atrás para solventar los contraataques rivales. Sergio Busquets suele quedar bastante expuesto en estas situaciones. Los números hablan por sí solos, y hay que remontarse a la temporada 2003/04 para encontrar a un Barcelona con más goles recibidos que éste (23) al cabo de la primera vuelta.

A nivel ofensivo el Barça tampoco va sobrado de recursos y automatismos, más allá de la indudable jerarquía de sus futbolistas. Da la sensación de que la salida de Neymar fue un problema imposible de solucionar. La conexión Messi – Jordi Alba se ha vuelto un tanto previsible, Suárez ya no es el generador de espacios de antaño, y muchas veces el equipo entra en embudos de los que no puede salir si no es por una genialidad del argentino. Antoine Griezmann, recién llegado, todavía no logra acoplarse de manera óptima a sus compañeros, y la cuota de gol de mediocampistas y defensores es bastante baja. En este sentido, el único que aporta algo diferente es Arturo Vidal, un verdadero especialista en llegar al área por sorpresa. El chileno compensa a la perfección los movimientos de Messi, y aunque no tenga una técnica tan depurada como la de otros competidores en el puesto como Frenkie de Jong, Arthur Melo, o Ivan Rakitic, sí es bastante superior a ellos en cuanto a agresividad y temperamento. Para un funcionamiento tan falto de profundidad, el chileno es como agua en el desierto. Y a pesar de ello, Valverde sigue utilizándolo más como una solución para momentos puntuales que como una apuesta concreta.

El 24 de junio de 2020, Messi cumplirá 33 años. Cuando ganó la UEFA Champions League por última vez, apenas tenía 27. Suena a demasiado tiempo para el mejor jugador del siglo, que varias veces se encargó de admitir que la máxima competición de clubes europea es su mayor anhelo. Queda claro que material, al Barcelona, no le falta. Sí quizás necesitaría que ese material resulte más complementario (algo que en el fútbol es tan importante como la calidad individual), o que sea mejor administrado. Los últimos años de carrera del 10 merecen ser coronados de otra manera.