Javier Mascherano en el sistema de Milito

MASCHERANO EN EL SISTEMA DE MILITO

«Extrañaba volver a respirar el fútbol que yo siento, a vivir el día a día, que obviamente en China no tenía la posibilidad porque tienen otra manera de ver el fútbol”. Luego de 14 temporadas en el exterior, Javier Mascherano eligió aterrizar en la Ciudad de La Plata para vestir la camiseta de Estudiantes y disfrutar sus últimos años como futbolista profesional. Dada su jerarquía, voz de mando, liderazgo y técnica, el ex capitán de la Selección Argentina significa un salto de calidad para Gabriel Milito.

De larga trayectoria en la Selección Argentina y en clubes históricos de la Premier League (West Ham y Liverpool), Mascherano se desempeñó y brilló como mediocentro: encargado de cortar, recuperar y darle inicio a una nueva jugada. Pero al llegar a Barcelona, conoció a un entrenador que cambió por completo su manera de ver el fútbol. Pep Guardiola reconvirtió al Jefecito en marcador central y le dio herramientas para perfeccionar su técnica con pelota, desde la salida en campo propio, la conducción y el pase.

«En Inglaterra era un jugador de corte defensivo. Cuando tenía la posesión de la pelota prácticamente me desligaba del juego. Guardiola me permitió aprender, formarme de esa manera. Por eso digo que el talento también se entrena».

Conociendo muy bien las características del flamante refuerzo, Milito tendrá nuevos matices para agregarle a su Estudiantes versión 2020 con el experimentado argentino como eje del sistema. Por su visión, pase limpio y recuperación, es lógico pensar a Mascherano de mediocentro. Pero aún así, a sabiendas de que Milito es un entrenador que da mucha importancia a la iniciación del juego, no sería de extrañar que en más de una oportunidad el Jefecito se incruste entre los centrales para direccionar la salida y permitirle a Estudiantes progresar con pelota dominada. Será el contexto quien determine su posición. Y el esquema, con Milito, siempre puede variar: 4-4-2, 4-3-3, 4-2-3-1 o 3-5-2 (una formación preferida del Mariscal). Por supuesto, sus dotes defensivos (timing, ubicación, corte) serán cruciales para que el equipo no quede desarticulado tras pérdida y logre presionar para recuperar velozmente la pelota.

La gran incógnita es cómo se encontrará físicamente Mascherano y si le tocará ejecutar cortos o largos recorridos. Milito gana un perfil que garantiza orden en la fase defensiva, ítem que debía mejorar Estudiantes para competir con más seriedad. Resta ver si el ingreso del Jefecito tiene algún efecto en la construcción de juego y las intenciones del equipo en campo rival.