Enzo Pérez | River Plate

EL «5» MENOS PENSADO

El 9 de agosto de 2018, en la reanudación de la Copa Libertadores tras el Mundial de Rusia, River visitó a Racing en Avellaneda por la ida de los octavos de final. Aquella noche, el árbitro brasileño Anderson Daronco expulsó a Leonardo Ponzio por doble amonestación a los 45 minutos del primer tiempo. Con el capitán imposibilitado de jugar la revancha en el Monumental, todo parecía indicar que su reemplazante sería Bruno Zuculini, pero días antes del partido se conoció la noticia de que adeudaba una fecha de suspensión de sus tiempos como jugador de la Academia, por lo que el puesto de mediocampista central se convertía en un verdadero dolor de cabeza para Marcelo Gallardo. El entrenador decidió apostar por Enzo Pérez, un futbolista al que nunca había utilizado en esa posición, pero en el que confiaba para tapar el bache en base a su experiencia y su inteligencia táctica. El mendocino le respondió con un gran rendimiento (aunque fue expulsado sobre el final por su pelea con Ricardo Centurión), y el Millonario avanzó de ronda.

Esa fue la primera vez pero no la última, porque el cuerpo técnico quedó muy conforme con la actuación de Pérez. Tanto que volvió a apostar por él como  volante más retrasado ante Gremio en Porto Alegre, y luego en ambos duelos ante Boca. Todos encuentros con un peso emocional altísimo, de esos en los que cualquier error puede ser letal. Y Enzo no sólo estuvo a la altura, sino que fue uno de los rendimientos más destacados de ese tramo final que volvió a coronar a River como campeón de América. En la final de Madrid, por caso, culminó el partido con 95 pases concretados, más que Nahitan Nández, Wilmar Barrios y Pablo Pérez juntos (70). Gallardo, para variar, había dado en la tecla.

En 2019 ya puede decirse sin vueltas: Enzo Pérez es el «5» de River. Se convirtió en el dueño y señor de la mitad de la cancha, reafirmando semana a semana que el puesto es suyo a través de actuaciones dignas de alguien que jugó allí toda su carrera. Cabe recordar que en sus comienzos en Godoy Cruz y en Estudiantes era un futbolista de banda, que llegaba seguido al gol y que incluso llegó a jugar como mediapunta bajo las órdenes de Alejandro Sabella en el Pincha. En su paso por Europa fue tendiendo a ocupar posiciones más centralizadas, por lo general como interior o doble pivote. Su reconversión puede sonar extraña, pero no lo es tanto si se tiene en cuenta cómo fueron mutando sus cualidades: con el correr de los años fue perdiendo explosividad para convertirse en un futbolista mucho más cerebral, que sin llegar a ser un organizador de juego tiene muy buena capacidad de pase. Con la cancha de frente puede aprovechar su campo visual, y no está obligado a giros o recepciones de espaldas que en este momento de su carrera pueden resultar más dificultosas.

Enzo Pérez entre centrales, encargado de organizar la salida desde el fondo.

Enzo Pérez entre centrales, encargado de organizar la salida desde el fondo.

Actualmente, Enzo Pérez participa de forma activa en el inicio de juego desde el fondo, incrustándose entre los centrales para generar superioridad numérica y rompiendo líneas con pases precisos y tensos. No tiene problemas de perfil, por lo que puede distribuir la pelota hacia uno u otro costado con total naturalidad. Su talento para siempre ubicar el cuerpo entre el rival y le pelota lo ayuda a tener muy pocas pérdidas e incluso generar faltas. A nivel defensivo se caracteriza por la agresividad para disputar pelotas divididas y también por un muy buen sentido de la ubicación, que lo ayuda a temporizar y buscar el robo en el momento justo.  Está constantemente atento a no dejar demasiado espacio entre líneas, respaldando la presión alta del equipo con muy buenos cruces para anticipar y cortar de raíz cualquier intento de contragolpe. Por estos motivos, no resulta nada exagerado afirmar que su rendimiento actual lo coloca como uno de los jugadores más importantes en el buen momento de River. Que pueda mantener el nivel será crucial para las aspiraciones del Millonario.