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LAS CLAVES DEL REGRESO DE OSVALDO

Después de tres años de inactividad, Daniel Osvaldo volverá a jugar en el fútbol argentino, con la camiseta de Banfield. ¿Cómo puede adaptarse al sistema de Julio César Falcioni?

«Viejo querido, eternamente agradecido. Viejo querido, vos sabes que sos mi amigo», reza el coro de una de las canciones más emocionales de Barrio Viejo, la banda de Daniel Osvaldo, quién cumplirá el sueño de su padre y jugará en el club de sus amores: Banfield. Luego de tres años sin jugar profesionalmente, el delantero volverá al fútbol argentino.

Con 104 goles en 346 partidos oficiales y después de haber vestido las importantes camisetas de Inter, Juventus, Roma, Porto, Fiorentina o Boca, Osvaldo aceptó el desafío de retornar al máximo nivel de exigencia en la Superliga Argentina y lo hará en un contexto adverso, ya que Banfield se encuentra entre los clubes que pelean por la permanencia.

Tras la salida del prometedor Julián Carranza (se marchó al Inter de Miami, club de David Beckham), el Taladro necesitaba un delantero que pudiera acoplarse rápido y ser la carta de gol de un equipo al cual le cuesta convertir, dado que sólo Patronato (8) y Huracán (11) tienen menos tantos a favor que Banfield (13).

Osvaldo siempre fue un centrodelantero con una gran cantidad de recursos técnicos, capacidad asociativa cuando retrasa su posición, cabezazo y claridad en los últimos metros. Sin embargo, la incógnita es cuanto le costará su readaptación al complejo fútbol argentino y cómo se amoldará al estilo de Julio César Falcioni.

El Emperador, desde su regreso en septiembre del año pasado, mejoró cuantitativamente el rendimiento de un Banfield al que le costó muchísimo el comienzo del torneo con la conducción de Hernán Crespo. Falcioni apostó, en un principio, por un 4-4-2 con Junior Arias y Carranza como delanteros, pero finalmente consiguió mejores resultados con un férreo 4-4-1-1 que dio lugar a Jesús Dátolo como mediapunta. Carranza quedó como punta de lanza y encargado de realizar importantes recorridos y esfuerzos para oxigenar al equipo, pivotear y finalizar las rápidas transiciones comandadas por Reinaldo Lenis y Agustín Urzi.

La duda pasa por ver si la inactividad de Dani Stone puede disimularse en un sistema que quizás lo obligue a realizar grandes esfuerzos físicos. O en su defecto, si Falcioni puede aprovechar el nuevo perfil en ataque para reformular el sistema y abastecer, potenciar, acompañar las cualidades de un delantero muy capaz de darle a Banfield lo que tanto necesita para mantener la categoría: goles.

Fútbol argentino: 16 goles en 52 partidos
Fútbol italiano: 56 goles en 193 partidos
España, Inglaterra, Portugal: 26 goles en 72 partidos