EFECTO INMEDIATO

Manchester United lleva ya varias temporadas en busca de encontrar una forma de competir que le permita luchar por grandes títulos. Ole Gunnar Solskjaer se encontró con un plantel sin demasiada calidad para plantarse de igual a igual ante otros gigantes. De esta manera, el noruego buscó potenciar a sus mejores futbolistas, que se encuentran en la parte ofensiva y necesitan espacio para explotar sus virtudes. Los Red Devils han optado en gran parte de esta temporada por una especie de 5-2-1-2 en el que, bloque bajo mediante, priorizaban la defensa del carril central y confiaban en la velocidad de sus atacantes.

Desde su llegada, acumula tres goles y cuatro asistencias en nueve partidos.

No obstante, las lesiones, la falta de matices en el día a día y la conocida paridad de la Premier, volvieron insuficiente aquella idea de Solskjaer. Pero en el mercado invernal europeo, se abrió la puerta para hallar soluciones. Y apareció Bruno Fernandes. El volante portugués llevaba varias temporadas siendo el líder futbolístico del Sporting Lisboa, a la espera de que algún gigante europeo se decidiera a contratarlo. A sus 25 años, parece haber encontrado la madurez necesaria para llevar al United un paso más adelante. Dinámico, veloz, con buen golpeo y facilidad para el gol, Bruno Fernandes tuvo un efecto inmediato en la pizarra de Solskjaer. Apenas si necesitó adaptación a equipo y liga nueva. Actuando en carril central, con libertad para retroceder y caer a banda, el luso está siendo importante para lanzar las transiciones de un equipo que, en grandes noches, seguirá apostando por un plan más reactivo, pero que en el día a día, necesitaba un perfil capaz de juntar las líneas y ofrecer un plus a la hora de atacar en espacios más reducidos.