Benjamín Garré

UN LUGAR PARA SER MAGO

Benjamín Garré es el nieto del campeón del mundo en Mexico 1986, Oscar “Mago” Garré. Lejos del puesto donde jugó su abuelo, el flamante refuerzo de Racing quiere justificar el apodo recibido por herencia. Razones para entender por qué puede demostrarlo en el verde césped.

Un sueño y una patria potestad. Con esos dos elementos, a los 16 años, Benjamín Garré aterrizó en la academia del Manchester City con el anhelo de que en un par de temporadas tiraría paredes con Kevin de Bruyne o asistiría al Kun Agüero bajo la conducción de Pep Guardiola. Poco le importó el litigio judicial que Vélez, su equipo formador, inició ante FIFA para reclamar por sus derechos formativos. Su cabeza se enfocó en la categoría juvenil sub-17 citizen. Su zurda también. Un extremo de preferencia en banda derecha para jugar a pierna cambiada, aprovechando su capacidad de gambeta corta y un desparpajo llamativo para un adolescente desde sus épocas en el Fortín eran las principales cartas de presentación de Benjamín, quien en paralelo representaba a Argentina en los seleccionados juveniles (sub-15 aún cuando pertenecía a Velez y sub-17 ya como integrante del equipo inglés).

Tras una temporada en la academia del City, el sueño se acercó. El laureado Pep Guardiola lo incluyó dentro de la plantilla del primer equipo para realizar pretemporada y gira por Estados Unidos. Vio minutos en amistosos y conoció el roce del fútbol grande. Sus condiciones se podían advertir aún sin rendimientos descollantes y su temporada 18-19 prometía ver algunos minutos en el equipo profesional en copas locales, cuando el entrenador necesitara una rotación más profunda. Pero esos minutos no llegaron. Ni tampoco una salida a préstamo a un club inglés de menor relieve para ganar continuidad sin perder el ritmo. Con Sané, Sterling, Bernardo Silva o Mahrez en el primer equipo, el panorama no fue todo lo próspero que prometía ser.

Garré comenzó a advertir que el sueño de sus inicios no estaba tan sencillo, y su camino se cruzó con el de Diego Milito, actual mánager de Racing. La posibilidad de retornar a Argentina, a un proyecto deportivo consolidado y con desafíos por delante, y la oportunidad de mostrarse para intentar luego un nuevo salto en el viejo continente, lo decidieron a ser entrenado por Sebastian Beccacece.

Benjamín tendrá el desafío de convencerlo en una posición que conoce y en la que Beccacece basa mucho de su andamiaje ofensivo: los extremos del ataque. Le ofrecerá no solo los recursos de un gambeteador. Garré es asociativo, y preferentemente en juego de ataque funcional. Es autosuficiente, a veces en exceso, pero en su paso por el City agregó trabajo colectivo. Su pegada deberá ser el próximo paso: tiene concepto para el golpeo, pero deberá combinarlo con mayores dosis de potencia. En el fútbol argentino se puede volver una herramienta que lo distinga, aumente su cuota goleadora -que por ahora no es abundante- y lo haga pisar fuerte. A sus 19 años y después de algunos sinsabores tales como haber quedado fuera de la lista argentina en el último Mundial Sub-20 o no haberse afianzado en Europa del modo que esperaba, el Maguito quiere pisar fuerte y dar muestras de madurez. Su control de pelota, su imaginación para generar y una gambeta que acompaña estas virtudes son sus mejores armas para encontrar en Racing un lugar donde hacer base y soñar. Y empezar a hacer magia.