EL ESLABÓN QUE SOSTUVO LA PRESIÓN

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La principal diferencia en el planteo de Boca como local ante River, fue la postura que tomó el equipo: corto, intenso, y principalmente, varios metros más adelante. El objetivo de esto fue plantar batalla en mitad de cancha y no dejar que el Millonario tome la iniciativa. Los de Alfaro pudieron lograr su cometido durante gran parte del primer tiempo, y mucho tuvo que ver la participación muy destacada de Agustín Almendra, quién pasó del ostracismo a la titularidad sin escalas. 

El joven mediocampista hizo gala de su dinámica para abarcar espacios y presionar alto. Por otro lado, Almendra posee una cualidad distintiva en el fútbol argentino: con o sin pelota, es capaz de romper líneas desde una verticalidad bien entendida. Además, cuenta con el aliciente de aportar en el juego aéreo por su portento físico. El joven de Boca siempre busca un pase claro y se ofrece como alternativa para avanzar en el campo mediante asociación corta y, en este contexto, fue el motor del juego -escaso pero de calidad- del Xeneize en el primer tiempo. River nunca estuvo cómodo: sin espacio para asociarse, Boca lo obligó a jugar en largo, donde sus centrales son muy fuertes. Los de Gallardo se quedaron sin circuitos.  

Esta buena cualidad se contrapuso con la principal falencia del elenco de Gustavo Alfaro: la generación de fútbol. Durante la mayoría de sus partidos, Boca careció de volumen de juego y se encomendó a la enjundia y el tesón de sus jugadores, cosa que ayer permitió que River no pudiera desplegar su gran juego. Aunque el apuro colectivo no le permitió apropiarse del ritmo en los ataques, Agustín Almendra, con su estampa de volante moderno, dio por fin sentido a los rumores que lo vinculan al fútbol europeo en cifras millonarias. Otro denominado “box to box” que puede ser interesante opción.

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