UNA RÁPIDA Y POSITIVA REACCIÓN

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Después de caer por Copa Sudamericana ante Atlético Tucumán, Independiente comenzó la Superliga con un triunfo por 3-1 a Huracán. Hubo variantes en el once inicial, buen juego y respuesta rápida al gol visitante.

La imagen dejada en Tucumán había sido preocupante. Sin recursos para superar la presión de los locales y casi ninguna llegada de riesgo, estaba claro que además de acelerar la búsqueda de refuerzos había que hacer algunos retoques. Ariel Holan lo entendió y tomó decisiones importantes: pasó a un 4-1-4-1 que tuvo como novedad la inclusión de Nicolás Domingo como único volante central. El ex River fue una de las figuras de la cancha, listo para recuperar en campo rival, aguerrido y siempre bien ubicado para estirar las posesiones. Su fuerte no es el de la distribución, pero para eso jugaron cuatro volantes ofensivos y de buen pie delante suyo.

Maximiliano Meza venía mostrando un buen inicio de semestre, pero aún dejaba en claro que la posición de mediapunta no es la suya y es con el correr de los partidos con lo que se acostumbrará al puesto. Por eso Walter Erviti regresó a la titularidad: para que la conducción no dependiera en absoluto del ex Gimnasia. Aún así, Erviti volvió a dejar dudas. Su nivel no ha sido el que mostró en Banfield. Se lo ve impreciso en la toma de decisiones y hasta pareciera que da ventaja en lo físico. No obstante, la circulación del juego fue óptima porque tanto Martín Benítez como Ezequiel Barco, en teoría extremos, se cerraron a jugar, buscaron siempre asociarse y dejaron la banda para las incorporaciones de Fabricio Bustos y Juan Sanchez Miño.

Si bien Independiente comenzó bien, jugando en campo rival y con la intención de ser vertical, en el primer avance Huracán logró concretar el gol a través de Ramón Wanchope Ábila y las cosas prometían complicarse aún más. No obstante, la respuesta fue inmediata. A través de un centro de Sanchez Miño, Benítez selló el empate que dio la tranquilidad para seguir por la misma vía. El problema fue que no se pudo plasmar la cantidad de posesión en llegadas de gol. 

Para el segundo tiempo se continuó por el mismo camino, mucho dominio en campo rival pero sin generar suficiente peligro. Vaya paradoja: después de intentar a través del ataque posicional durante una hora, el gol de la ventaja llegó de contraataque. Meza condujo muy bien y metió una asistencia brillante para Leandro Fernández, que se paró de zurdo para definir con un toque certero. Luego llegó mayor comodidad para manejar el partido, replegando más cerca del área cuando era necesario y refrescando la mitad de la cancha con los ingresos de Diego Rodríguez y Jonas Gutiérrez, de mayor control y sin tanta explosión en 3/4. El sello del triunfo llegó a través de un buen gol de Martín Benítez, que tuvo campo para correr y definir en el borde del área rival. El Misionero fue otras de las figuras por su protagonismo e insistencia para asociarse. 

Si en Tucumán preocupó el rendimiento además de la derrota, esta vez se festejó el triunfo y la mejora colectiva, así como el buen debut de Nicolás Domingo. Ahora la tarea será trabajar para poder transformar el dominio en situaciones de peligro.

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1994. Si no rueda una pelota me siento incompleto. Cuando sea grande diré que vi jugar a Messi. Disfruto de leer y escribir.

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