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EL KARMA DE LA EFICACIA

Independiente empató como local 1-1 ante Patronato. El trámite se asimiló a varios encuentros anteriores: tenencia,  situaciones de gol aún sin lograr una gran circulación, amor propio para empujar ante la adversidad y sobre todo, ineficacia en frente del arco.

Después del gran nivel mostrado ante Nacional de Paraguay, y la goleada que dejó a Independiente con un pie en semifinales de la Copa Sudamericana, Ariel Holan optó por poner mayoría de titulares para seguir sumando en la Superliga. Optó por un 4-2-3-1 que tuvo como novedad la ubicación de Maximiliano Meza, como doble cinco junto a Diego Rodríguez, y el regreso de Martín Benítez -como extremo izquierdo- luego de ausencias por lesión. Ezequiel Barco fue el mediapunta y Lucas Albertengo volvió a ocupar la zona derecha del ataque.

Pero Patronato también tomó decisiones: la más importante fue el jugar bien cerca de su arco, con un equipo compacto y muchos hombres detrás de la pelota. A Independiente, una vez más, se le complicó encontrar un libreto eficaz a la hora de superar a un rival de esas características. A pesar de que hubo rotaciones y muchos pases en campo rival, las situaciones de gol creadas fueron más forzadas que elaboradas. Como un intento a futuro, se vio a Meza y Barco hacerse cargo de muchas conducciones: el de Gimnasia juega cada vez con más confianza, mientras que el juvenil recupera su mejor versión.

En uno de los pocos avances, Patronato llegó al gol y se aferró aún con mayor convicción a su libreto. Independiente generó, pero otra vez estuvo errático a la hora de definir. En el segundo tiempo, Holan probó muchísimas variantes. Ante la falta de profundidad que se tuvo por los costados, probó con Meza como lateral derecho y Jonas Gutiérrez pasó a ocupar el lugar de doble cinco; el trío de mediapuntas continuó con la rotación del primer tiempo. Luego, ingresó Juan Manuel Martínez, quien arrancó por detrás de Leandro Fernández, luego pasó a jugar de extremo derecho y completó el tramo final como carrilero, ya en un esquema con línea de tres defensores. También ingresó Emanuel Gigliotti como centrodelantero, pasando Fernández al extremo izquierdo, y por último, el ex Godoy Cruz le dejó su lugar a Juan Sanchez Miño, de buenas intervenciones en los minutos que tuvo.

Independiente terminó el partido con línea de tres defensores (Franco-Silva-Tagliafico) y Diego Rodríguez como volante de contención, por detrás de Meza y Gutiérrez; jugando siempre en campo rival, con mucha gente involucrándose en ataque y después de generar muchas situaciones, el Rojo llegó al empate tras un error de Sebastián Bértoli, y lo pudo ganar en tiempo de descuento. El carácter para ir a buscarlo y las ocasiones generadas dejaron una sensación de conformismo, sobre todo por la buena actuación mostrada días atrás ante Nacional. Independiente a veces juega mejor y otras peor, pero nunca negocia el compromiso y las ganas de ser quien lleve las riendas del encuentro. El problema continúa siendo la falta de puntería. La ineficacia es un problema a solucionar de cara a la recta final de la Copa.