113 AÑOS DE IDOLATRÍAS

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Difícil es la tarea de hablar de los ídolos de un club. Más cuando se trata de un club que hoy, 3 de abril, cumple 113 años y su historia está tan llena de hazañas. Hablamos del Club Atlético Boca Juniors, que hoy celebra un nuevo aniversario de su fundación.
En diferentes épocas, Boca ha sabido llenar sus vitrinas de trofeos. Muchos de ellos, gracias a determinados héroes. Y el hincha Xeneize es un tanto especial: le pide al jugador algo “extra” que poco tiene que ver con la técnica y la habilidad individual. Le pide el famoso “huevo”, como tanto nos gusta decir a los argentinos. En ese club puede jugar un jugador no tan virtuoso con la pelota, que si se tira a los pies del rival dejando el alma en cada pelota seguramente se transformará en una ovación de esa cancha tan difícil y linda a la vez como la Bombonera. En el recuento habrá ídolos con determinadas características, aunque claro: será imposible llegar a un consenso y muchas glorias no integrarán el breve listado.

BLAS ARMANDO GIUNTA

Con orígenes en San Lorenzo y habiendo transitado por clubes chicos y del futbol español, Giunta arribió a Boca. Rústico volante central, se ganó su título de ídolo definiendo la Supercopa en noviembre de 1989 contra Independiente, pateando el penal final de la serie y dándole a su club una nueva estrella después de ocho años de sequía. Era capaz de intimidar a los rivales con su discurso lleno de amenazas. Sus patadas podían amedrentar a cualquier contrincante. Un futbolista que se ganó al hincha, y se fue metiendo los colores Xeneizes en su corazón, viviendo un romance único que lo transformó en uno de los jugadores más recordados de los 111 años. Su entrega, su garra, su corazón y su liderazgo para contagiar valentía a sus compañeros le valieron el memorable cántico de La 12: “GIUNTA, GIUNTA GIUNTA… HUEVO, HUEVO, HUEVO”. Tuvo un segundo ciclo en Boca entre 1995 y 1997, integrando plantel junto a grandes jugadores como Claudio Paul Caniggia y Diego Armando Maradona. 

GUILLERMO BARROS SCHELOTTO

Otro grande entre los grandes, es sin duda, Guillermo Barros Schelotto. Llegó al club junto a su hermano mellizo Gustavo. Al pisar el campo por primera vez y escuchar la ovación de la hinchada para Caniggia, Diego Latorre y Diego Maradona, afirmó haberse preguntado si algún día él llegaría a tal ovación. Lejos de la rusticidad, lo suyo era el buen fútbol, el desequilibrio, la desfachatez en la gambeta. La verticalidad fue otro punto alto en un Boca multiganador. Legendario puntero derecho, le sirvió muchísimos goles a su gran amigo Martín Palermo, además de no tener problemas en marcar otros tantos él mismo. Su picardía no era solamente en el juego mismo, sino en la personalidad. Basta con recordar apenas la semifinal de Copa Libertadores en 2004, cuando en un Monumental repleto de hinchas riverplatenses, Guillermo le inventó a Rubens Sambueza que el árbitro Héctor Baldassi lo había expulsado, a lo que el volante Millonario respondió con un insulto hacia el juez, generando su rápida expulsión. Y no solo eso: en el Clausura 2006 fue relegado por Alfio Basile, donde el titular era Rodrigo Palacio. “Chapita” entró al Superclasico a falta de diez minutos y generó una expulsión y un penal para que Palermo lo cambie por gol en el histórico empate 1-1 con nueve jugadores. Además, es uno de los jugadores más ganadores de la historia del club.

JUAN ROMÁN RIQUELME

Para hablar de otro virtuoso, único en su especie, capaz de definir un partido o un título con un pase de aquellos que todo gran enlace sueña dar, llega el turno de Juan Román Riquelme. Quizás el futbolista mas importante en la historia de la institución. Desequilibrante por sus pases, por su pegada, sus goles de tiro de libre, fue el conductor de un Boca Juniors que en los últimos quince años se empachó de triunfos tanto a nivel local como internacional. Tan hábil para declarar como para acariciar el balón con la clase que sólo él posee. Un líder nato, más allá de que algunos lo tilden de “positivo” o “negativo”. Su figura en el vestuario transmitía tranquilidad y confianza en los jóvenes, que lo recalcaron día a día. Su figura será irremplazable. No hay en el fútbol argentino de hoy en día un jugador de sus características. Dueño de una técnica envidiable hasta por los mejores del mundo, pareció haber ganado las copas Libertadores 2001 y 2007 él sólo. Nadie olvidará el caño a Mario Yepes, en aquella noche épica de Copa Libertadores en 2000, ni el gol a Palmeiras gambeteando brasileños como si fueran postes. Tampoco se olvidarán los goles contra Gremio de Porto Alegre en 2007. Y menos que menos su enorme partido con un esguince de rodilla ante el poderosísimo Real Madrid en Japón, por la Intercontinental 2000. Se marchó al fútbol de España en 2002, despúes de su conflicto con la directiva macrista, para regresar triunfante cinco años después. El “Topo Gigio”, su celebración goleadora característica, inspiró a muchos futbolistas en todas partes del mundo. Hasta un club de fútbol en Perú lleva su nombre en honor a él.

MARTIN PALERMO

Gran beneficiario del juego del “Mellizo” o del propio Riquelme, fue sin duda Martín Palermo. Es una dicotomía por demás dificultosa elegir un goleador como ídolo, cuando en Boca hubo tantos. Bien se podría haber optado por Ángel Clemente Rojas o por el fallecido Francisco Varallo. El Titán o el Loco, como solía llamárselo, se retiró en 2011 con el logro de haberse convertido en el máximo goleador de la historia de Boca. Debutó en 1997, de la mano de Héctor Veira, después de saltar a la fama por sus goles contra River mientras vestía la camiseta de Estudiantes de La Plata. Goleador récord de los torneos cortos en Argentina (20 goles en 19 fechas en el Apertura 98), se recuerda su legendario gol en el superclásico en el Alberto J. Armando, por los cuartos de la Libertadores 2000, volviendo al fútbol después de seis meses de inactividad producto de una grave lesión en una de sus rodillas. Antológico final de película yankee logró sellando el 3-0 que le daría a Boca el pase a semifinales para, semanas mas tarde, consagrarse campeón del certamen. “El optimista del gol”, como lo llamaba Carlos Bianchi, se destacó por su mentalidad inquebrantable a la hora de las adversidades para volver a ser él mismo después de errar tres penales en un partido con la selección, para recuperarse de gravísimas lesiones aún ya siendo veterano (dos roturas de ligamentos y una rotura de tibia y peroné), para sobreponerse a la durísima pérdida de un hijo y jugar ese mismo fin de semana logrando marcar dos goles. Es admirado por el hincha neutral, habiendo marcado el gol más gritado de las Eliminatorias del Mundial 2010, ante Perú, para clasificarnos por la ventana a Sudáfrica. Y no solo eso: el DT Diego Armando Maradona lo llevó al Mundial y, a falta de diez minutos, lo hizo ingresar ante Grecia. El “18” del equipo azul marcó un gol, generando las lágrimas de todo un país.

Podríamos hablar de muchísimos ídolos más: Passucci, Beto Márcico, Mouzo, Rattín, Chicho Serna, Tevez, Boyé, Sebastián Battaglia, Roberto Abbondanzieri, Rolando Schiavi, Manteca Martínez, Antonio Roma, Walter Samuel, Hugo Ibarra, Oscar Córdoba, y tantos otros que dejaron su enorme huella. Oración aparte merece la garra que ponía en el fondo Jorge Bermúdez, siendo admirado al día de hoy, defendiendo la esencia del club no solo dentro sino también fuera de la cancha. También podríamos hablar de directores técnicos: Juan Carlos Lorenzo, Carlos Bianchi, Miguel Ángel Russo y Alfio Basile fueron los entrenadores más ganadores de este Boca tan campeón como popular: 18 copas internacionales y 24 torneos locales. Pero es imposible no nombrar a ese muchacho tan fanático de Boca como un irlandés de la cerveza.

DIEGO ARMANDO MARADONA

Tal vez el futbolista argentino más importante de la historia. Elegido por la gente en el año 2000 como el mejor futbolista de la historia de este hermoso deporte en una encuesta global organizada por una entidad que le hizo la guerra desde que comenzó a hacerse conocido: nada menos que la FIFA. El mítico 10 se ganó el corazón del hincha de Boca allá por 1981, cuando después de varios años le dio un título al club, ganando el Torneo Metropolitano y convirtiéndose en el jugador mas trascendente, escoltado por Miguel Brindisi y Hugo Orlando Gatti como arquero. Su llegada a Boca, según cuenta en su libro “Yo soy el Diego de la gente”, fue producto de un invento mediático del propio Maradona. Consultado por un supuesto interés de River, el diez respondió que sólo había recibido una oferta de Boca. Esto generó desconcierto en los directivos, que empezaron a llamarse para ver quien planificó aquello tan inviable, visto que el jugador había sido sondeado por el poderoso Barcelona. Para colmo, Boca estaba en convocatoria de acreedores y no disponía del dinero que sí tenía el equipo de Núñez. Finalmente, Maradona jugó una temporada en Boca, confirmó su condición de crack con el título y emigró a España. Después de una larga suspensión por doping positivo en el Mundial de Estados Unidos 1994, volvió a Boca -el club del que es confeso hincha- para retirarse en 1997 nada menos que en el Superclásico del fútbol argentino. En ese entretiempo fue suplantado por Juan Román Riquelme. En 2001, rompió en llanto más de un aficionado cuando en su partido homenaje en La Bombonera, a estadio lleno, pidió perdón por las consecuencias deportivas que afrontó y nos afectaron como hinchas a los futboleros argentinos, con su famosa frase: “Yo me equivoqué y pagué, pero la pelota no se mancha”, reivindicando al juego, al jugador, al hincha, a aquello tan puro que hay en la pasión, tan lejos del negocio que el fútbol representa. Ese mismo día alzó a la Bombonera con su frase: “Gracias a este templo del fútbol, le agradezco a Dios que haya creado la Bombonera y me haya hecho hincha de Boca”, explotando después con un contundente “dale Boca, dale Bo” y pidiendo perdón al resto de los hinchas “neutrales”.

Así las cosas, Boca celebra hoy 111 años. Un 3 de abril de 1905, cinco amigos quisieron fundar un equipo del cual nunca se imaginaron la dimensión que tendría. Hoy repasamos los personajes más importantes de la historia.

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El fútbol de otra manera.

5 comentarios

  1. SI BIEN MARADONA ES EL MAYOR ÍDOLO DE LA SELECCIÓN EN BOCA NO FUE RELEVANTE…MUCHO MAS RELEVANTE EN LA HISTORIA DE BOCA FUE , SEBA BATAGGLIA JUGADOR CON MAS TÍTULOS GANADOS CON EL CLUB :16 ,ENTRE OTROS

    • Hola, antes que nada gracias por comentar. Soy el creador de la nota y, a la vez, hincha de Boca. Considero, al igual que vos, que Battaglia es más ídolo que Maradona en el club. Sin embargo, también es cierto que Maradona y Boca están vinculados entre sí, son la carta de presentación de ambos en el ámbito internacional: decir uno es decir el otro, y por eso lo publiqué entre los 5 más destacados. De todos modos, entiendo que Battaglia sea considerado mayor ídolo por la cantidad de títulos, el haber salido del club, ser hincha, etc. Muchas gracias por el comentario, saludos!

  2. Coincido en el top five. El Diego ganó un solo titulo en Boca, pero para mí es el más grande por lo que significa, porque es hincha y porque fue el líder del que, para mí, fue el equipo más maravilloso de la historia del club. Si hubiese que elegir cinco más para hacer el ranking de los diez máximos ídolos, pondría a Mouzo, Battaglia, Rattín, Varallo y Cherro o Pernía.

  3. Pingback: #EspecialBoca112

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