HUGO ORLANDO GATTI: EL LOCO QUE ATAJÓ TRES DÉCADAS

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Hugo Orlando Gatti fue un futbolista único, innovador, irreverente, mordaz, un showman que estuvo 30 años adelantado al resto. Llevó a la práctica en el fútbol argentino la idea del arquero como jugador de campo, cosa que hoy es moneda corriente.

El pelo largo, la vincha, las medias caídas al final de unas piernas largas, el andar despreocupado en las inmediaciones del arco. La sonrisa fácil, los comentarios filosos, la interacción con las tribunas, hacían que pagar la entrada a la cancha, tuviera un plus: verlo al Loco.

Debutó en Atlanta en 1962; tenía 18 años y un desparpajo sin igual. Una anécdota de 1963 lo pinta de cuerpo entero. Enfrentaba a River en el Monumental, cuando en el túnel se le acercó a Amadeo Carrizo y le dijo: “¿No me regalás los guantes?”. El mítico arquero de River se los dio de buena gana y desde ese día, Gatti empezó a jugar con guantes. Pero en el Bohemio estuvo poco tiempo, ya que su calidad lo llevó en 1964 a River Plate. Llegó a un club en donde el arquero titular era nada más ni nada menos el que le había obsequiado sus primeros guantes, el gran Carrizo, una leyenda del arco riverplatense y del fútbol argentino. Iba a ser suplente pero terminó alternando la titularidad. Disputó 77 partidos en el Millonario, en donde compartió equipo con grandes jugadores como: José M. Ramos Delgado, Roberto Matosas, Vladislao Cap, José Varacka, Luis Artime, Luis Alberto Cubilla, los hermanos Daniel y Ermindo Onega, Delem y Oscar Mas -entre otros- aunque no logró festejar ningún campeonato. Alternó buenas y malas, pero siempre dejó situaciones que solo él se animaba a hacerlas. En un clásico con Boca Juniors, y luego de una buena atajada, le sacó la lengua a la hinchada Xeneize. Minutos después desde la tribuna auriazul le tiraron una escoba y el Loco lejos de quejarse, se puso a barrer los papelitos que había en el área y se ganó una increíble ovación, de hinchas de Boca inclusive. En otra ocasión y enfrentando al mismo rival, en cancha de River, Gatti se animó a hacer un saque lateral, en la ¡mitad de la cancha! algo impensado en aquel fútbol, en donde Hugo ya utilizaba sus bermudas multicolores.

Salir gambeteando desde el área, una especialidad del Loco Gatti.

Una serie de goles recibidos, de esos llamados tontos, puso punto final a su carrera en Núñez. Fue transferido a Gimnasia y Esgrima de La Plata. Corría el año 1969 y Gatti se encaminaba a su consagración definitiva. En el Lobo jugó 244 partidos entre 1969 y 1974, exhibió un gran nivel, como en la notable campaña de los Triperos en 1972. El mismo Hugo lo aseveró a la prensa más de una vez: “Aquí viví mi mejor etapa deportiva”. Y aún hoy sigue siendo uno de los grandes ídolos triperos.

En Unión de Santa Fe con el Toto Lorenzo

En Unión de Santa Fe con el Toto Lorenzo

En 1975 y por expreso pedido del director técnico Juan Carlos Lorenzo, el Loco Gatti fue contratado por Unión de Santa Fe, que recién había ascendido. El inefable Toto Lorenzo lo conocía de su paso por River Plate y le pidió a la dirigencia Tatengue que haga todos los esfuerzos para contratarlo. La campaña de los santafesinos fue fantástica y muy recordada. Junto a Gatti, en aquel equipo jugaron Rubén Suñé, Ernesto Mastrángelo, Victor Marchetti, Victor Bottaniz, Roberto Espósito, Miguel Tojo y Leopoldo Luque, entre otros. El equipo peleó el título hasta el final, quedó en cuarta posición y el desempeño de Gatti fue muy bueno. A pesar que solo jugó 45 partidos en Unión, allí también dejó su huella: en ocasión de jugarse el clásico de la ciudad ante Colón, Hugo Coscia, potente delantero del sabalero, le marcó un gol con un furibundo remate. Gatti se quedó haciendo la estatua y al finalizar el partido, un enojado Juan Carlos Lorenzo, le preguntó: “¿Loco, pero qué mierda hiciste, por qué no te tiraste?”, a lo que el arquero respondió “Porque los goles lindos, hay que mirarlos, maestro”.

Gatti y otra leyenda de Boca, Alberto J. Armando

Gatti y otra leyenda de Boca, Alberto J. Armando.

En 1976 Alberto J. Armando, luego de tres años sin títulos, contrató al Toto Lorenzo para dirigir a Boca Juniors, y éste hizo que el club de la Ribera contrate a Mastrángelo, Suñé y a Hugo Gatti. No comenzaron bien las cosas para el equipo, de flojo desempeño en la primera parte del campeonato, y en especial para Gatti. El 11 de abril Boca visitó a Independiente de Avellaneda y durante el primer tiempo en un mano a mano, Gatti chocó su cara contra la rodilla de Daniel Astegiano y se fracturó la mandíbula, quedó tendido en el césped, desmayado y ensangrentado. Fue operado y se esperaba una larga recuperación, pero los malos resultados de Boca (perdió con River y Rosario Central) hicieron que en medio de una enorme polémica, Hugo Gatti reapareciera (usando un protector) tan solo 28 días después de la cirugía. La inyección anímica fue tal, que en su regreso, Boca superó 3-0 a Estudiantes. Finalmente aquel equipo creció de manera sostenida y logró el bicampeonato nacional en 1976, de la Copa Libertadores de América 1977 y 1978, y finalmente la Copa Intercontinental del ’77. Hugo Gatti fue protagonista decisivo en estas conquistas y se ganó la idolatría de la hinchada Xeneize. Por estos años, su rendimiento lo llevó nuevamente a la Selección Nacional (había sido parte del plantel en el mundial de Inglaterra ’66), cuando el técnico era Cesar Luis Menotti. Jugó en la etapa previa, pero poco tiempo antes del Mundial de 1978, se lesionó una rodilla y fue reemplazado por Ubaldo Fillol.

Gatti disputó 18 encuentros con la Selección Argentina

Gatti disputó 18 encuentros con la Selección Argentina

Durante 12 largos años fue el dueño indiscutido del arco de Boca, tuvo altísimos rendimientos y también muchos ‘goles bobos’, pero jamás pasó desapercibido. Inventó varias jugadas, una de ellas que repitió enorme cantidad de veces: “La de Dios”, rodillas en tierra, los brazos pegados al cuerpo, la vista al frente, Gatti esperaba la llegada de los delanteros, inmutable. Y casi siempre sucedía que los atacantes finalizaban entregándole la pelota, desconcertados por quien no se comía los amagues. En un reportaje de 1983, el Loco expresó: “No me canso de decirlo: si soy algo en el fútbol, se debe única y exclusivamente a que siempre vendí un producto bueno y puro. Al fin y al cabo lo único que hice fue cumplir con una frase de Renato Cesarini, que sigue siendo la verdad en mi puesto: ‘El arquero debe ser un jugador más dentro del equipo, con la única diferencia de que en el rectángulo del área grande puede usar las manos’. Siempre pensé que eso era lo que valía y jamás quise cambiar mi estilo a pesar de que muchas veces me incitaron a ello. Yo confié en que tarde o temprano lo mío iba a triunfar”.

Arquero de River y Boca, dejó huellas imborrables en ambos

Arquero de River y Boca, dejó huellas imborrables en ambos

El 11 de setiembre de 1988, Boca iniciaba un nuevo campeonato, enfrentando a Deportivo Armenio. José Pastoriza era el nuevo técnico y Gatti de 44 años, sin saberlo jugaba su último partido. Un error que terminó en gol en contra llevó al técnico a reemplazar al Loco en el siguiente partido, por el recién llegado Navarro Montoya. Hugo Orlando Gatti ya no volvió a jugar, cerrando así un ciclo de 26 años, un récord de 26 penales atajados que comparte con el Pato Fillol y la mayor cantidad de partidos jugados del fútbol argentino, 817. Excéntrico, con bermudas, vincha y colores llamativos. Ocurrente, a veces genial, Gatti revolucionó el fútbol con su carisma y su talento. Después, con el correr de los años surgieron varios imitadores, pero ninguno pudo igualarlo.

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About Author

56 años, escritor. El fútbol y el rugby, mis pasiones. San Lorenzo de Almagro un sentimiento. Escribir sobre fútbol y sus protagonistas, un oficio que intento aprender día a día.