MEJOR QUE UN SUEÑO

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Cualquier jugador sueña con tener un buen debut cuando llega a un nuevo equipo. A todos les gustaría que ese club sea uno de los denominados grandes. Y ni hablar si el partido se trata de un Superclasico. Pero lo que le pasó a Carlos García Cambón fue tan espectacular que nunca nadie se atrevería a soñarlo.

El Metropolitano de 1974 se dividió en dos grupos. En cada fecha se disputaba un clásico interzonal. En la primera jornada, ese derby fue Boca frente a River. Un arranque electrizante.  Enrique Wolff era uno de los mejores defensores del fútbol argentino. Venía de brillar en Racing antes de arribar a River. Más tarde jugaría el Mundial 1974 y vestiría la camiseta del Real Madrid. Lo cierto es que Wolff le aconsejó a su entrenador, Néstor “Pipo” Rossi, que lo mejor sería replegarse para no dar ventajas al poderío ofensivo Xeneize. El DT no hizo caso: “No, vamos a atacarlos”, soltó.

A los dos minutos la apuesta sufría el primer revés: García Cambón, el delantero debutante, abría el marcador: 1-0 para Boca. River lo empató a través de Jorge Ghiso, pero otra vez García Cambón adelantó a Boca. Ya en el segundo tiempo, Enzo Ferrero amplió la ventaja de penal. El propio “Quique” Wolff, por la misma vía, descontó para el “Millonario”. No obstante, la superioridad de los locales, dirigidos por Rogelio Domínguez -surgido en River- nunca estuvo en duda, y García Cambón aún no había terminado de mostrar su carta de presentación. A los 21 del complemento, el ex delantero de Chacarita marcó su hat-trick. Boca ganaba por 4-2. Pero sólo cinco minutos más tarde, Cambón convirtió el tanto que considera como el mejor de los cuatros. “Fue una doble pared con Potente, que me la devuelve de taco. Luego eludí a Fillol y entré al arco con pelota y todo. Fue maravilloso”. Boca 5-2 River. Cuatro goles del debutante. Carlos García Cambón sólo necesitó un partido para grabar su nombre en la historia grande de Boca. Nadie más pudo lograr su epopeya, lograda, además, ante el mismísimo Ubaldo Matildo Fillol.

CUATRO GOLES SIN SER GOLEADOR

Que los cuatro goles los convierta un goleador de raza, vaya y pase. Pero Cambón no era un típico centrodelantero. Jugaba más retrasado, por detrás de Ferrero y Potente. No obstante, se sentía bien en los clásicos: con Chacarita, además de ganar el Metropolitano 1969, logró ser el máximo goleador del clásico contra Atlanta. A River, volvió a convertirle por el Nacional del 74, también en La Bombonera, pero le bastó con un solo gol para darle el Superclasico a Boca: 1-0. García Cambón destacaba por su técnica. Prefería una buena jugada antes que convertir un gol. Incluso, reniega de los goleadores que participan poco en la gestación: “Los odio. Reniego de todos los 9 que sólo la empujan, no los quiero ni ver.

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1994. Si no rueda una pelota me siento incompleto. Cuando sea grande diré que vi jugar a Messi. Disfruto de leer y escribir.

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