La estrategia de Racing para vencer a Boca.

FIBRA, DISCIPLINA Y EFICACIA, LA ESTRATEGIA EN LA BOCA

Racing dio el golpe y se quedó con el Clásico frente a Boca con una premisa simple: solidaridad para disputar cada pelota. Con inteligencia le cerró los caminos al equipo de Barros Schelotto, anuló sus virtudes y aprovechó las pocas situaciones que tuvo. La estrategia de Cocca funcionó a pleno.

Ir a la Bombonera era una de los desafíos más difíciles que se le presentaban a Racing de cara al cierre del año. Malherido y con incipientes cuestionamientos, Diego Cocca craneó una estrategia que los jugadores llevaron a cabo a la perfección. Las claves fueron la fibra para no dejarse atropellar por Boca, disciplina para esforzarse y minimizar al Xeneize; y eficacia para hacer vales las pocas chances de gol.

Con una actuación estelar de Lautaro Martínez y una labor colectiva con pocas grietas, la Academia volvió a respirar en la semana previa al Clásico contra Independiente. A pesar del nivel del 10, la razón de la alegría albiceleste radica en otro pibe: Juan Musso. El arquero no tuvo que intervenir demasiado pero siempre lo hizo con seguridad, especialmente en el remate de Pablo Pérez a minutos del final.

Otro de las claves estuvo en las bandas, el fuerte de Boca. Augusto Solari y Andrés Ibargüen tuvieron que estar más atento en la presión alta cuando el rival quería salir por abajo y, en defensa, en reducir espacios para evitar proyecciones de Jara/Peruzzi y Fabra. Así, Renzo Saravia ni Alexis Soto fueron desdoblados y solo tuvieron que ocuparse de sus duelos contra Espinoza y Pavón.

La vuelta de Pulpo González y Arévalo Ríos, dos de las figuras del domingo, fue trascendental. Achicaron espacios para dinamitar los circuitos del mediocampo xeneize, anularon pabellones internos, dificultaron la conexión con Benedetto y obligaron a Nahitán Nández y Pérez a tocar lateralmente, incómodos y muy cerca del círculo central.

El salto de calidad lo dio Lautaro Martínez que fue el receptor de las buenas intervenciones de Enrique Triverio, aprovecharon los espacios y el mal retroceso defensivo adversario para generar dolores de cabezas. Sin embargo, la falta de resolución en los últimos metros provocó que no sobraran chances concretas. En rigor, tuvo solo dos y ambas terminaron dentro del arco de Rossi.

Si bien no es un plan a largo plazo y que no funcionará ante cualquier rival, Racing volvió a dar síntomas de vida. Reafirmó su condición de equipo inteligente para ese tipo de partidos específicos. Pocas dudas se despejaron tras el golpe en la Bombonera. Incluso, se sumó una más: ¿Servirá para despegar?