SOCIEDAD ANÓNIMA VS ASOCIACIÓN CIVIL

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Desde la asunción de Mauricio Macri como Presidente de la República Argentina, se reinstaló un debate que cada vez toma más fuerza, sobre la posibilidad de convertir a los clubes en Sociedad Anónima Deportiva para atraer inversiones extranjeras. Con distintas posiciones dentro de la AFA, las elecciones que se avecinan en la institución madre de nuestro fútbol serán determinantes para el futuro de los clubes. ¿Cómo es la organización jurídica de los clubes en nuestro país? ¿Qué es una SAD? ¿Es la verdadera solución? ¿Pueden convivir los dos tipos de organización jurídica en una liga? ¿Es viable un sistema mixto? En esta nota intentaremos dar una visión clara de esta temática y despejar ciertos mitos y prejuicios.

Se denomina Asociación Civil a aquella entidad privada sin ánimo de lucro y con personalidad jurídica plena, integrada por personas físicas para el cumplimiento de fines culturales, educativos, de divulgación, deportivos, o de índole similar, con el objeto de fomentar entre sus socios y/o terceros alguna actividad socio-cultural. Son dirigidas por las autoridades designadas en elecciones democráticas en la que participan los socios del club. Este es el modelo jurídico correspondiente a los clubes argentinos que disputan torneos de la AFA. Una característica singular de las instituciones de nuestro país es que la gran mayoría cumplen con un rol social: acogen a las familias, sacan a los chicos de la calle, son un centro de esparcimiento y en ellos se practican todo tipo de deportes, tanto amateurs como profesionales. Incluso en muchos de ellos se han instalado unidades educativas de todos los niveles.

Una Sociedad Anónima Deportiva es una sociedad de responsabilidad limitada, de carácter empresarial, cuyos titulares lo son en virtud de una participación en el capital social a través de títulos o acciones. Al tener responsabilidad limitada, los accionistas no responden con su patrimonio personal, sino únicamente con el capital aportado. Bajo este modelo, desaparece la figura del socio, tan importante para aquellos que pagan cada mes su cuota, teniendo este ahora la posibilidad de transformarse en accionista o en su defecto un abonado anual. Esta experiencia comenzó en el deporte más popular del mundo en Europa hace casi 40 años. En 1981 el congreso italiano creó la figura de “Societá Sportiva” y hoy todos los clubes la han adoptado. Francia siguió ese camino en 1984, y durante el año 1990, mediante la sanción de la Ley del Deporte, en España se permitió que los clubes elijan su tipo de organización jurídica y puedan convertirse en SAD. Tras la experiencia de estos pioneros, la gran mayoría de los países del viejo continente lo copiaron. Esto permitió un gran flujo de inversiones, casi siempre extranjeras. Hoy en día, gran cantidad de clubes de primer nivel tienen como principales accionistas a empresarios rusos y árabes. En muchos países de América Latina, como Chile, Perú y Uruguay, los clubes ya adoptaron esta forma de organización, con resultados diversos.

¿Las SAD aseguran una gestión correcta? ¿Los clubes dejarían de tener deudas millonarias?

Este es uno de los principales argumentos de los entusiastas del cambio, que comprende tanto a dirigentes como hinchas cansados de que su club sea mal manejado. Incluso tiene una base lógica: en tanto el dirigente actual es amateur y cumple su función solo por amor a su club, un inversor lo hará para obtener ganancias, por lo que gestionaría su club como cualquiera de sus empresas. Sin embargo, este mito es totalmente rebatible. Enrique Cerezo, presidente del Atlético de Madrid (elegido por el Consejo, no por sus socios) declaró: “Las Sociedades Anónimas se crearon para acabar con el endeudamiento del fútbol y, en cambio, no lo han solucionado”. La experiencia nos dice que muchos clubes europeos acumulan grandes deudas, y que muchos incluso llegaron a la quiebra y a la necesidad de atravesar procesos concursales: en España ya son más de 23 clubes que se sometieron a este procedimiento, y en Italia lo han hecho instituciones poderosas como Fiorentina y Lazio. En 1992, la deuda acumulada por todos los equipos españoles ascendía a la suma de 172 millones de euros; hoy asciende a 5 mil millones de euros. En contraposición, hay clubes argentinos ordenadamente administrados y que presentan mes a mes balances superavitarios. El éxito administrativo, entonces, no depende de la tipología jurídica adoptada, sino de la responsabilidad, la honestidad y la idoneidad de los dirigentes.

¿La Sociedad Anónima Deportiva es congruente con el rol social de los clubes argentinos?

La mayoría de los clubes argentinos presentan una serie de actividades de carácter social que son muy importantes para sacar a los chicos de la calle y permitirles a las familias un momento de esparcimiento. Estas actividades muchas veces son deficitarias y se terminan solventando con las ganancias del fútbol, pero son imprescindibles para los socios. Rodolfo D’Onofrio, Presidente de River Plate, reflexionó acerca de esta controversia: “Las sociedades anónimas no garantizan que vayan a cumplir bien el papel social que tenemos los clubes. En River, por ejemplo, tenemos un montón de actividades deportivas que son deficitarias económicamente y que se mantienen gracias al fútbol y son actividades que sacan grandes deportistas y ayudan a chicos a salir de las drogas, a estudiar, a crecer. Hay chicos con capacidades diferentes que vienen al club, por ejemplo. Las sociedades anónimas no se van a ocupar de esas cosas”.

¿Pueden coexistir las dos formas de organización jurídica en una misma liga?

En España por ejemplo, todos los clubes adoptaron esta nueva forma salvo el Real Madrid y el Barcelona, los dos más importantes del país ibérico (y quizás del mundo). En otras naciones todos están obligados. La propuesta argentina, a diferencia de la de muchas otras ligas, no es obligar a todos los clubes a convertirse en SAD, sino abrir la puerta para que cada uno elija su destino. Mario Leito, Presidente de Atlético Tucumán, se refirió a esta posibilidad: “Hay más de 3.000 clubes en Argentina y estoy convencido de que los empresarios que incursionen van a elegir a los clubes más populares y con eso lo único que se conseguiría es que la brecha que ya existe se agrande aún más”. En todos los países que adoptaron esta nueva forma de organización, una de las reglas más importantes es que ninguna sociedad puede participar económicamente en dos clubes que jueguen en la misma categoría, aunque no siempre se cumple: es el caso de la Generalitat Valenciana, que fue dueña del 40% del Elche y aportó 18 millones al Hércules, y estos dos últimos juegan en la Liga Adelante. Además, un grupo económico podría gerenciar más de un club de fútbol a través de distintas sociedades, lo cual le quitaría transparencia y credibilidad a la competición.

¿Se puede crear un sistema mixto en el que convivan las características de la Asociación Civil con algunos aspectos de la Sociedad Anónima?

Eso cree Juan Sebastián Verón, Presidente de Estudiantes de La Plata, quien en una entrevista declaró que no vería mal un sistema mixto en el que una empresa ingrese al club y se forme una Comisión que trabaje para mejorar la situación económica, pero siempre respetando los valores de la institución y su fin social. Especialistas en derecho deportivo que fueron consultados al respecto aseguraron que una posibilidad sería permanecer como Asociación Civil pero gerenciar el fútbol profesional, aunque advirtieron que habría ciertas cuestiones a resolver, ya que habría una incompatibilidad con la normativa de FIFA. El artículo 18 bis del Reglamento Sobre el Estatuto y la Transferencia de Jugadores, acerca de la influencia de terceros en los clubes, prescribe que: “Ningún club concertará un contrato que permita al/los club/es contrario(s) y viceversa o a terceros, asumir una posición por la cual pueda influir en asuntos laborales y sobre transferencias relacionadas con la independencia, la política o la actuación de los equipos del club”. Se incorporó luego el art. 18 ter (Propiedad de los derechos económicos de jugadores por parte de terceros) que dice: “Ningún club o jugador podrá firmar un contrato con un tercero que conceda a dicho tercero el derecho de participar, parcial o totalmente, del valor de un futuro traspaso de un jugador de un club a otro, o que le otorgue derechos relacionados con futuros fichajes o con el valor de futuros fichajes”. Este debate ya se dio muchas veces en el fútbol argentino. La última vez tuvo a Mauricio Macri como principal impulsor, en sus épocas de dirigente de Boca. “Si el mundo acepta la figura de las S.A., el fútbol argentino las tiene que aceptar” dijo hace poco el actual Presidente de la Argentina.

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About Author

Estudiante de Historia en la UBA. A veces oficio de periodista. Hincha y socio de Argentinos Juniors.

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