Argentinos, Lanús, Vélez - Inferiores

APOSTAR A LAS INFERIORES: UN PROYECTO QUE NO PASA DE MODA

Que Boca y River están un paso por encima del resto en el plano económico no tiene discusión. Los salarios son exponencialmente superiores a los de clubes medianos. Con esta premisa clara, los clubes de segunda línea deben agudizar el ingenio para ser competitivos y dar pelea en los torneos argentinos. Muchos de ellos elijen endeudarse de forma brutal, comprometiendo seriamente el accionar habitual de sus actividades; otros, como Argentinos, Lanús o Vélez, entre otros, fueron por el camino lento y rendidor de potenciar sus divisiones inferiores.

Si tomamos como referencia los cinco primeros puestos del campeonato, encontramos a Argentinos y Lanús en la cima del campeonato, incluso por encima de River y Boca; y a Velez en el quinto puesto, tras dos empates que frenaron el entusiasmo de los dirigidos por Gabriel Heinze. Esta foto tomada tras 12 fechas da la pauta de que apostar a las inferiores, especialmente para los clubes medianos, es una vía de escape al éxito. Peculiarmente, los tres casos tienen un denominador común: tocaron fondo tras una crisis económica fuerte con malas decisiones futbolísticas, y retomaron el modelo exitoso de otras épocas con sus inferiores. 

De mayor a menor en la tabla, Argentinos es un club modelo en el manejo de sus divisiones inferiores. Tras el descenso y la llegada de la nueva dirigencia, regresó a las fuentes: en 2015 contrató a Heinze para regresar a Primera y potenciar una camada de jugadores con potencial de selección. Con un nivel de juego extraordinario y sin fisuras, logró el ascenso y el crecimiento de jugadores que representaron una bocanada de aire fresco a las arcas del club: las ventas de Esteban Rolón, Alexis Mac Allister, Nicolás González y Braian Romero fueron el desenlace de grandes valores en el rendimiento del equipo, y una plataforma para afianzarse en primera. Tras la magra campaña de Ezequiel Carboni, la elección de Diego Dabove retomó dicho modelo y hoy tiene al equipo en la cima del campeonato con la base de buenos valores de sus inferiores. Recientemente, el balance de la gestión 2018/2019 arrojó un superávit de 119 millones de pesos, un claro indicio de que el club goza de buena salud. Lucas Chaves, Fausto Vera, Francis Mac Allister, Mateo Miljevic, Matías Romero y Damián Batalllini, son algunos de los futbolistas que forman parte del primer equipo.

Lanús es un caso similar. Tras el título en 2006 de la mano de Ramón Cabrero, las divisiones inferiores nutrieron al club de grandes planteles que, año a año, se las ingeniaron para pelear campeonatos y afianzarse en la máxima categoría. Con el pico máximo en 2017 arribando a la final de la Copa Libertadores, algunas malas decisiones dirigenciales atentaron contra la buena salud del club. Sin referentes y el sólo sostén de Lautaro Acosta, el Granate comenzó a hipotecar una década exitosa y ver cerca el descenso. La decisión fue volver a las fuentes: los regresos de Luis Zubeldía y José Sand potenciaron todo a su alrededor, incluído a sus buenos valores jóvenes: Marcelino Moreno y Lucas Vera tomaron su lugar inamovible en el once titular y otros tantos que presionan desde atrás como Tomás Belmonte, Gastón Lodico y la reciente sorpresa Alexandro Bernabei. 

Siguiendo en la tónica de la resurrección de las cenizas, Vélez rememoró el proceso llevado a cabo por Carlos Bianchi a inicios de los 90: corrió de la escena algunos referentes y dio pista a una camada de talentosos juveniles hambrientos de aprendizaje, también bajo la supervisión de Gabriel Heinze, punto en común con el caso Argentinos. Así fue como Matías Vargas, Santiago Caseres y Nicolás Domínguez, entre otros, tomaron la posta de un equipo hundido en las penurias del descenso para construir un equipo admirado por propios y extraños. El público velezano, con fama de exigente, se rinde partido a partido a los pies de este joven equipo que protagoniza grandes partidos y recibe elogios de rivales. Tras apuestas descomedidas por éxitos deportivos, este proceso también tuvo un efecto reparador para las finanzas del club que hoy goza de buena salud con ventas récord como la de Vargas en 10 millones de dólares al Espanyol de Barcelona.

UN VOLANTE MODERNO

¿Que tienen en común estos proyectos? Todas las esferas del club están en consonancia, tanto dirigencia como entrenador y plantel. Las luchas que se sienten propias, se luchan dos veces. Estos equipos tienen un sentido de pertenencia por sus colores que los llevan a brindarse al máximo, y este fenómeno se ve en la cancha independientemente del estilo de juego. Ser jugador de las inferiores no es solo un atajo a llegar a primera, sino una escuela de vida en todos los ámbitos de la formación de una persona. Estos clubes son eso, y por eso representan modelos a seguir.