Jugaron en Boca y River.

LOS QUE PASARON POR LAS DOS VEREDAS

Traición, morbo, vendetta, negocio. Cuantas cosas se nos pueden pasar por la cabeza al cuestionarnos sobre por qué un jugador identifcado con Boca, pasa a River, o viceversa. Lo cierto es que en la era donde los negocios, el lucro y la conectividad han pasado a ocupar un lugar preponderante en la escala de valores de la sociedad mundial en su conjunto, poco importa la camiseta representada. Total, mientras haya donde trabajar…
De raíces influyentes, Bruno Urribarri, hijo del gobernador entrerriano Sergio Urribarri, debutó en la primera de Boca Juniors allá por el Torneo Clausura 2007, con la mente puesta en hacer olvidar al archicampeón y veloz lateral izquierdo, Clemente Rodriguez. Tras perder continuidad, y lejos de lograr su cometido, fue negociado para acabar llegando a Argentinos Juniors en 2008, antes de migrar al futbol griego. Tras su regreso al fútbol argentino en 2011, y vistas las carencias a la hora de promover laterales que han mostrado las canteras de los clubes de estas latitudes, Ramon Diaz puso la mira en este (no tan) joven marcador, que ha mostrado buenos desempeños con la camiseta de Colon de Santa Fe, a pesar del mal momento futbolístico e institucional del ‘sabalero’.  Formado en Boca, mientras Urribarri integraba las divisiones inferiores, el primer equipo xeneize pasaba por la época más gloriosa de su historia. Para el lateral, haber llegado a Primera seguramente significó un sueño cumplido. Hoy, años más tarde, afirmó que desea “aprovechar esta gran oportunidad” que se le presenta tras convertirse en nuevo jugador de River Plate.
 
Tiempo atrás, otro canterano del club de la Ribera que militaba en el futbol paraguayo por aquel entonces, ‘cargaba’ por las redes sociales a los aficionados de River cuando la institución de Nuñez descendía de categoría en 2011. Dos años después, lejos de recordar aquel criticado episodio, se convertía en flamante refuerzo riverplatense, llegando como el ‘gran anhelo’ de su entrenador. Se trata del mismo Jonhatan Fabbro que debutó en Primera de la mano de Carlos Bianchi en 2003. El enganche fue relegado al banco de suplentes por Manuel Lanzini, quien se quedó con el puesto tras el mediocre nivel del autodeclarado hincha de Boca.
Es muy relativo y hasta rebuscado pensar en términos de identificación con una camiseta en particular. Mas allá de los logros, el romance con la hinchada y la relación con la dirigencia, el hecho de cruzarse de vereda no parece ser solo cosa de estos tiempos. El mote de “mercenario” parece haber tenido varios destinatarios en los últimos 30 años. Las realidades vividas por los llamados de esa forma por algunos, es tan relativa como su identificación con cada club.
La historia de Jonhatan Maidana, marcador central surgido en Los Andes es muy reciente. El defensor formó parte del Boca multicampeón de Alfio Basile, pero meses más tarde se transformó en jugador de River y se dio el lujo de darle la victoria al Millonario en el Superclásico del Apertura 2010. Otro viejo conocido que jugó en ambas veredas es Sebastián Pascual Rambert, que pasó del ‘cabaret’ en el plantel de Boca al River multicampeón de Ramón, allá por 1997. En el millonario, obtuvo 4 títulos locales y la Supercopa de 1997, pero aún así, su rendimiento fue mediocre. Un detalle no menor, es que con los 4 millónes de dólares que recibió por el pase de Rambert, Boca incorporó a dos chicos que venían de La Plata: Martín Palermo y Guillermo Barros Schelotto. El resto de la historia, ya la conocemos.
Más atrás en el tiempo, erige el nombre de Sergio Berti. ‘La bruja’ jugó 6 partidos en Boca entre el 1988 y el 1990. Integró el plantel campeón de la Supercopa 89 dirigido por el Carlos Aimar. Tuvo un paso sin pena ni gloria hasta llegar al millonario, donde se convirtió en un referente importante, pese a compartir plantes con otros ‘pesos pesados’ como Leonardo Astrada y Enzo Francescoli. Sus buenas actuaciones le valieron el pase a Europa, antes de volver a Nuñez para formar parte del Tricampeón del 97, y ser convocado por Daniel Passarella para jugar el Mundial de Francia 1998.
Y finalmente, llegamos a uno de los casos más conocidos. “Ya de pibe demostraba que tenía huevos” dijo nada menos que Diego Armando Maradona sobre Oscar Alfredo Ruggeri. El ‘cabezón’ debutó en la primera de Boca en 1980, cumpliendo la función de marcador central. Fue campeón del Metropolitano 1981 con aquel legendario equipo de Diego, Gatti y Brindisi. Pese a sus buenos rendimientos, en 1986 abandonó al Xeneize enemistado con la dirigencia, y decidió cruzarse de vereda. No le fue para nada mal. Con River, Ruggeri fue campeón de América y del mundo. Además, también se dio el lujo de conquistar el torneo local, y la vuelta olímpica, la dio justamente en La Bombonera.

Cabe nombrar también a otros jugadores que supieron jugar en Boca y River, como el boliviano Milton Melgar,  Jorge Rinaldi, Gabriel Cedes, Hugo Gatti, Ricardo Gareca, Gabriel Omar Batistuta, Claudio Caniggia, Luciano Figueroa o el paraguayo César Cáceres. Lo cierto es que mas allá de los sentimientos encontrados que generen en los hinchas, de sus propios sentimientos encontrados, de frases como “antes se jugaba por amor a la camiseta”, los futbolistas se cruzan de vereda como si nada en estos tiempos, pasen o no por el exterior en el medio de uno y otro club. Pero “aprovechar la oportunidad”, algunas veces no es negocio para ellos ni para su nuevo equipo, tanto económica como deportivamente hablando. Claro, otras veces si. Veremos cual es la suerte que corre Bruno Urribarri.

Escrito por: Román Dipp