Diego Simeone 2014

LOS 10 PERSONAJES DEL 2014

El 2014 fue un año lleno de novedades futboleras. Argentina se quedó en las puertas del título mundial, Simeone logró la épica con Atlético Madrid mientras que su vecino, el Real, volvió a conquistar la Champions League. Aún así, entre tantos personajes, nos quedamos con Marcelo Gallardo.
10) Federico Mancuello: el premio al sacrificio

Sobre el volante de Independiente ya dijimos mucho. Tuvo un año tan espectacular como asombroso. Primero, cuando todo era un caos y el club de Avellaneda sufría para ascender, Mancuello se mostró como uno de los pocos que entendió lo que se estaba jugando. Aportó sacrificio y dejó al descubierto su amor por los colores. No sorprende que una vez consumado el ascenso, su apellido haya sido quizás el único que se escuchó sonar fuerte desde la popular de Independiente. Luego, ya en el segundo semestre, dejó a todos boquiabiertos con 10 goles y un desarrollo notable. Entendedor del juego, creativo y dinámico al mismo tiempo, notable para la pelota parada, y también capacitado para ser líder futbolístico de un equipo plagado de juveniles. Con sus actuaciones, se ganó el cariño masivo de su público, y también se hizo merecedor de que el entrenador nacional, Gerardo Martino, analice la posibilidad de convocarlo a la Selección.

9) Diego Milito: regreso soñado

El mismo que allá por 2001 emigró a Europa con un título en su espalda. Y no era un título cualquiera. Racing había gritado campeón después de 35 años. Ahora, cuando en la Academia volvían a cansarse de tanta irregularidad, y la necesidad de alegrías se hacía cada vez más latente, el goleador que jugó un Mundial y lo ganó todo con la camiseta del Inter de Milán, decidió que era el momento de regresar a Argentina para devolverle a Racing tanto cariño. Milito fue el líder por naturaleza de Racing Campeón, y a lo largo del torneo demostró toda su jerarquía. Supo convertir en un clásico, y tras su lesión, el equipo sintió la ausencia, pero al regresar, Cocca pudo afianzar el once titular. Diego fue el que le dio aire a Racing cuando más lo necesitaba, aguantando de espaldas, jugando a los costados y ganando fouls. Para eso volvió al fútbol argentino, aún con hambre de gloria. Para confirmarse como ídolo.

8) Manuel Neuer: revolución desde el arco

El arquero del Bayern Munich tuvo un año espectacular. Fue sensación en el puesto durante los 12 meses del año. Gritó campeón de la Bundesliga, llegó a semifinales de Champions League, y en el Mundial de Brasil tocó el cielo con las manos. Recibió solo 4 goles, y evitó 25. Con la moral por las nubes, regresó al Bayern y continuó en un nivel altísimo. Pep Guardiola puede estar más que tranquilo por el andar de su equipo, ya que se encamina a otro título, y en 17 partidos solo le han convertido en 4 oportunidades. Además de ser garantía de confianza bajo los tres palos, Neuer goza de un gran control con la pelota en los pies. No solo eso: funciona como una especie de líbero. Sabe manejar tiempo y espacio, y cada fin de semana es noticia por demostrar su calidad en el arco, sea con atajadas increíbles o salidas lujosas.
 

7) Edgardo Bauza: hizo el sueño realidad

En Boedo, las cosas cambiaron desde que asumió Matias Lammens. Hace dos años, San Lorenzo jugaba la promoción para mantenerse en Primera. Luego, llegó Juan Antonio Pizzi, y el cuervo fue campeón del Torneo Inicial 2014. Pero de buenas a primeras, cuando todo era algarabía, Pizzi dijo adiós y se fue a España. La dirigencia debía elegir al reemplazante pensando en seguir por el buen camino. Pero sobre todo, eligió en miras a un objetivo: la Copa Libertadores. Bauza y su experiencia de campeón de América asumieron y debieron trabajar duro para ganarse al hincha. En un comienzo, los resultados, y sobre todo el juego, dejaron muchísimas dudas. Pero el Ciclón consiguió meterse en Octavos de final, y allí, en el mano a mano, Bauza demostró toda su sabiduría. Hizo un equipo sólido, ordenado y con momentos de buen fútbol. San Lorenzo no sucumbió en Brasil: ni contra Gremio ni contra Cruzeiro. Y cuando clasificó a semis, debió lidiar contra la ansiedad por el parate mundialista. Al plantel no le pesó la presión de ser favoritos en esa instancia, y lo demostró con un contundente 5-0 a Bolivar en el Nuevo Gasómetro. El rival de la final fue Nacional de Asunción, y su garra tampoco pudo vencer a Sanloré, que solo recibió 4 goles en los 8 partidos de la ronda final. Premio para Bauza y su cuerpo técnico, que otra vez conquistaron América.  

6) Carlo Ancelotti: el responsable de la décima

El ciclo de José Mourinho en Real Madrid le devolvió a los blancos una competitividad que había perdido frente al notable crecimiento del Barcelona de Josep Guardiola. Sin embargo, las turbulencias para con el plantel y la prensa siempre estuvieron vigentes. A Ancelotti, ganador por naturaleza, tampoco le tembló el pulso para tomar decisiones. Primero, dejó ir a Mesut Ozil. Luego, a Ángel Di María. Tampoco se lamentó demasiado por la ida de Xabi Alonso. Ojo, no se pueden obviar los miles de millones que cotiza su plantel, pero muchas veces tanta estrella termina siendo perjudicial para la salud del club. Eso si, a Carletto le costaron los primeros partidos. Pero el tiempo -y el trabajo- despejó dudas. Real Madrid comenzó a ganar, y no paró nunca. Semana a semana se fue haciendo cada vez más demoledor, y también más sólido. Superó las lesiones de distintos jugadores, porque hoy es un verdadero equipo. Nada de indivualidades desparramadas en la cancha sin sentido táctico. Una máquina que se topó con otra máquina, y la rompió en pedacitos: la del Bayern Munich de Pep Guardiola. Y pese a perder la Liga, se tomó revancha en donde más le gusta. En la Copa por la que el Real siente algo especial, pero no levantaba hace mucho tiempo. Lisboa fue el objetivo de Ancelotti, desde que arrancó la temporada. Hasta allá llegó para festejar y darle la décima orejona al Real Madrid. Pero no conforme, sumó otra estrella en Marruecos, y camina firme, por lo más alto, en la nueva temporada de la BBVA.
5) Cristiano Ronaldo: no existe techo

Todos hablan de que el portugués es super competitivo. Que no soportaba más vivir a la sombra de Lionel Messi. Algunos, creyeron que tras ganar el Balón de Oro 2013, Cristiano disminuiría su nivel, ya relajado, hecho, conforme de por fin haberle ganado a «La Pulga». Pero se equivocaron. Se equivocaron feo. Y eso que en la BBVA 2013/14 había hecho 30 goles. Bueno, ahora lleva 25, y falta más de media temporada. Además, en la fase final de la Champions League que conquistó el equipo madrileño, el portugués marcó 8 goles en 7 partidos. Determinante para la décima orejona, pero no, no se quedó ahí. Ronaldo tuvo 11 meses fantásticos, de los mejores de su carrera. Y decimos 11 porque 2014 fue el año del Mundial, y allí, Cristiano volvió a quedar en deuda. Llegó exigído desde lo físico, y sus compañeros tampoco lo ayudaron. Apenas convirtió 1 gol ante Ghana, y Portugal se despidió en primera ronda. Pero luego del traspié, vino la nueva temporada, y ahí Ronaldo sigue demostrando todo su potencial: 25 goles en 14 partidos, y una nueva faceta: máximo asistidor (8). Otra vez, gran candidato a quedarse con el Balón de Oro.

4) Lionel Messi: debe ser mentira
En las redes sociales, principalmente, hay gente diciendo que Messi tuvo un mal año. Debe ser mentira, porque Lionel hizo 58 goles, solo 3 menos que el increíble CR7 (y muchos menos de penal que el portugués). También dicen que en realidad, ya no es el mismo de antes, que ha perdido el amor por el fútbol. Pero debe ser mentira, porque «La Pulga» dio 22 asistencias, demostrando que ya no sabe que más hacer para ser mejor de lo que es. Pero pensándolo bien, a lo mejor no es una mentira, sino un chiste. Sí, debe ser eso, y el mundo está lleno de chistosos. ¡Porque también dicen que fracasó en el Mundial! Pero los números marcan que de los 8 goles de Argentina, Messi convirtió 4 y participó en los otros 4. Dio 3 asistencias en una final del mundo. ¿Si convertía una dirían lo mismo? ¿Y el juego? Sabella y Mascherano, de reconocimiento unánime, explicaron que en la fase final, Messi jugó para el equipo, fue solidario, ayudó en la recuperación. Aún así, asistió a Di María y a Higuaín para los goles clasificatorios, y desparramó a medio equipo holandés antes de ponersela en el pecho a Maxi Rodríguez. Por las dudas, por si toda esa locura virtual no era un chiste, Lionel se convirtió en el máximo goleador en la historia de la Liga Española y de la UEFA Champions League. Gracias por ser argentino. 
3) Diego Simeone: té para tresSe sabe que no hay imposibles, claro. Pero encontrar en la Liga BBVA a un equipo capacitado para competir contras las gigantes billeteras del Real Madrid y Barcelona, era casi una utopía. Hasta que Simeone pisó Madrid para hacerse cargo del Atlético. El ‘Cholo’ agarró un equipo que peleaba el descenso. Le cambió la cabeza, escapó de esa zona, y después fue por títulos: primero conquistó la Europa League, después se animó en la Copa del Rey y la Supercopa de España (estos últimos, ante Real Madrid), pero nadie, absolutamente nadie, imaginó que el Atlético podría competir de igual a igual en una Liga de 38 fechas. Simeone demostró que se podía. Convenció a sus jugadores, y encontró un funcionamiento efectivo. Y eso de que el Atlético solo defendía, es otra mentira. Porque para ser campeón, debió salir a ganar en todas las canchas, y ante rivales que cedían campo y pelota. Simeone y sus dirigidos superaron todos los obstáculos. Gritaron campeón en el mismísimo Camp Nou, y estuvieron a unos segundos de consagrarse como el mejor equipo de Europa. Ahora, al ‘Cholo’ le sacaron medio equipo, pero a puro ingenio y trabajo sigue dando pelea. Se rearmó, está a 4 puntos del líder, y sueña con el bicampeonato.
2) Alejandro Sabella: el tiempo le dio la razón
Otra persona víctima de críticas despiadadas. Que no estaba capacitado, que convocaba a los jugadores de Estudiantes, que dependía de Messi, y el cansador «Caso Tévez». Alejandro, sabio y cauteloso, se llamó a silencio. Sabía que el único lugar para contestar, era el Mundial. Y allí contestó, siendo autocrítico primero, mostrando convicciones y llegandolé al plantel. Rearmándose sobre la marcha y liderando un grupo con los pies sobre la tierra. Argentina fue partido a partido, cruzó el rubicon después 24 años, y no se conformó. Jugó un duelo de ajedrez ante un especialista como Louis Van Gaal, y lo superó. En la final ante Alemania, el cuco de todos, la Albiceleste jugó uno de sus mejores partidos colectivos en la Era Sabella, pero no concretó las situaciones y terminó perdiendo en tiempo extra. Pese a la derrota, el Mundial unió a un país en una misma lucha. Además de la alegría, Sabella otorgó valores, y se ganó todo tipo de distinciones. Las críticas quedaron atrás. Messi fue el Messi que todos queríamos, si, pero con Sabella en el banco. La defensa, finalmente, fue el sostén del equipo. Rojo, Basanta, Pérez, Romero, Biglia, todos rindieron a la altura de las circunstancias. Reconocimiento unánime para el entrenador que devolvió a Argentina a los primeros planos.
 
1) Marcelo Gallardo: este es el famoso River

River fue campeón por primera vez desde su regreso a Primera. Lo hizo de la mano de uno de sus máximos ídolos: Ramón Díaz. Por eso, el portazo de Ramón retumbó fuerte en Nuñez. Gallardo entró por la puerta de atrás, con un curriculum sin tanta jerarquía. Generó dudas, muchas. Sobre todo, cuando modificó algunas cosas del equipo campeón. Es que, Gallardo llegó con ideas totalmente diferentes a las del Riojano. Vino a perfeccionar, pero eso parecía una utopía. Principalmente, porque el fútbol argentino nos acostumbró a un estilo diferente, más chato, menos vistoso, con poco riesgo y muchos recaudos. Pero también porque los refuerzos dejaron mucho que desear, y había que sobreponerse a bajas sensibles: Ledesma, Carbonero, Lanzini y Cavenaghi. Pero el nuevo entrenador asentó a Funes Mori, confió en Sánchez, pidió por Mora, le dio rodaje a Kranevitter y armó un equipo preparado para todo tipo de partidos: primero, voló en la cancha superando con claridad a todos sus rivales. El hincha de River se reencontró con su viejo estilo. Pero después, cuando todo se hizo cuesta arriba, Gallardo supo pilotear el avión para luchar hasta la última fecha, y consagrar campeón internacional a River después de 17 años, superando una prueba de fuego en Semifinales ante Boca. Y si, aquel muñeco que generaba desconfianza, contagió no solo a sus jugadores, sino a gran parte del fútbol argentino, que se vio tentado por el estilo de River. Por el qué, y por el cómo, Marcelo Gallardo es nuestro personaje del año 2014.