LOCOS POR EL ARCO (PARTE 2)

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                La trágica explosión que puede acomodarse como desenlace de la crueldad del puesto de arquero hizo también estragos en Argentina. Alberto Vivalda, de estilo similar al de Gatti y también apodado “Loco”, se quitó la vida en 1994, 4 años después de su retiro. Luego de un exitoso pasar en River, Millonarios de Bogotá y varios otros clubes, el suicidio de Vivalda puede no haber estado directamente relacionado con su participación futbolística, aunque la depresión y sus problemas económicos y familiares coincidieron con su ecléctica carrera. Más ostensible fue el caso de Sergio Schulmeister. “Schumi” registró un intento de suicidio en el 2001 luego de lamentar una grave lesión, un descenso, un pase malogrado y una infortunada disputa con Futbolistas Agremiados. El tratamiento psiquiátrico mantuvo a flote al por entonces arquero de Huracán, pero el calvario psicológico no se detuvo íntegramente. En Febrero del 2003, Schulmeister abandonó la lucha contra su karma y se ahorcó en su casa con un cinturón. Sus compañeros, sorprendidos por su ausencia en el entrenamiento, fueron a buscarlo y lo encontraron sin vida, en lo que constituyó uno de los cimbronazos más fuertes que sufrió el fútbol local en el Siglo XXI.
                 No obstante el pesimismo que puedan levantar estas trágicas historias, la luz al final del túnel se encuentra encendida hoy en día por 2 titanes de la valla que lograron vencer la angustiosa barrera del pánico que los aquejó en su etapa de juveniles. Tanto Iker Casillas como Víctor Valdés experimentaron un gran rechazo ante la dicotomía de amor-odio que regaba sus actuaciones en las canteras de los 2 clubes más grandes de España. El niño prodigio madridista manifestó a sus amigos y familiares en repetidas ocasiones que no creía que su destino se encontrara en la incomodidad que le producía atajar cada fin de semana. Su frágil personalidad lo llevó a presentarse como un arquero inseguro aún en sus años iniciales en el primer equipo del Real Madrid. Sin embargo, Casillas logró consolidarse en su club, ganarse el favor de su hinchada y también el puesto de arquero titular de la Selección Española, con la que ganó el Mundial del 2010. Por su parte, el dúctil guarda-meta que dio sus primeros pasos en las inferiores del Barcelona asegura que hasta los 18 años sufrió sábado tras sábado al entrar a la cancha a ocupar un puesto que no sentía como propio. El horror catalizado por la posibilidad de fallar y causar la derrota de su equipo empujó a Valdés a dejar La Masía y su expectativa de convertirse en jugador profesional, aunque los años de convencimiento y, más adelante, terapia, lo convirtieron en el arquero sólido y compañero alegre que hoy disfrutan los catalanes.
El psicólogo deportivo Darío Mendelsohn asevera que “se trabaja con un mecanismo distinto a los demás porque los porteros son distintos a los jugadores de campo”. El profesional que se ha desempeñado como analista en Independiente y Huracán entre muchos otros equipos, reveló también que, al tratarse de una ubicación en la cancha que no permite dudas ni errores, el trabajo neurálgico con los arqueros gira alrededor de la toma de decisiones. En adición, la confianza del cuerpo técnico y los compañeros es un apartado clave en la particular psicología de los guarda-vallas. Aprender a convivir con los errores se vuelve fundamental en  la búsqueda del fortalecimiento de la autoestima que requiere el puesto.
                Es cierto que la funcionalidad del arquero ha experimentado una notable evolución en los últimos 30 años. Modificaciones de reglamento y de dinámicas estratégicas les dan un papel mucho más integral, haciéndolos parte de la salida por abajo de sus equipos, convirtiéndolos en opciones viables para patear penales e incluso tiros libres, y otorgándoles la posibilidad de generar ocasiones de gol a partir del saque de arco. Aún así, el del portero sigue, y seguirá siendo, el puesto que casi todos los jóvenes buscan evitar, el blanco de las críticas más descorazonadas y el integrante más desapercibido en la mayoría de los triunfos. “El boludo”, según Gatti. “El loco”, según sus compañeros. Siempre solo, siempre atrás.
Darío Kullock, en colaboración con Pablo Colmegna
@Turbox376
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Comunicador social antisocial. Inconformista crónico. Profesor de Periodismo Deportivo. Fundamentalista de Messi.

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