El fascismo de Benito Mussolini

MÁS QUE UN DEPORTE: RELACIÓN ENTRE FASCISMO Y FÚTBOL

Para muchos, una pasión o enfermedad. Para otros, algo mucho menos importante. Para el fascismo, una valiosa herramienta.

El fútbol es el deporte rey, un juego que además de enfrentar a 2 equipos enfrenta a toda una nación o a muchas de ellas. Así lo entendían estos tres dictadores que convirtieron estadios en grandes campos de batallas ideológicos. Empezando por el italiano que asumió el poder en el año 1922, es sabido que a este poco le importaba el deporte. Sin embargo con el correr del tiempo Mussolini se dio cuenta que con el fútbol podía consolidar sus ideas. Antiguo editor de un diario, tenia algún leve conocimiento sobre el deporte, por lo que lo utilizó también para mostrar a todos cómo era «el italiano que el quería»: bello, inteligente, vigoroso y deportista.

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Se acercaba la Copa Mundial del 1934, una gran oportunidad para comenzar con su plan. Mussolini se encargó de todo lo relacionado a ella: organización, trofeo, y hasta la distribución de los árbitros en cada uno de los encuentros, algo increíble e insólito.

Italia llego hasta las semifinales, y aprovechando este «auto-beneficio»,  escogió al joven suizo Ivan Ekman para que sea el encargado de hacer valer el reglamento, o por lo menos el reglamento que Mussolini quería. Hay quienes dicen que el italiano y el suizo se reunieron un día antes para dejar en claro cómo debían ser las cosas, aunque esto nunca se comprobó, pese a que a la hora de hacer rodar el balón, Ekman se mostró muy pasivo ante el juego brusco de los italianos, y muy riguroso a la hora de sancionar faltas en contra de Austria, además de que, según declararon algunos jugadores austriacos años después, el suizo «jugo en su contra», interceptando un pase para los de «Otsmark», y dando la pelota a los jugadores italianos. Finalmente, Italia gano 1 a 0 con un gol en offside.

Se acercaba la final frente a Checoslovaquia, por lo que Mussolini decidió otra vez disponer que Ekman sea el arbitro del encuentro: terminó 2 a 1 con victoria de los «Azurri». Este triunfo significó una gran alza en la popularidad del país, y una enorme mejora en la imagen del «Duce». Celebrar la victoria de la copa, era celebrar el fascismo.

Asombrado por el buen funcionamiento de la estrategia de intervenir en el fútbol, el alemán Adolf Hitler lo imitó, y hasta llegó a sobrepasarlo. El Fuhrer manipuló los Juegos Olimpicos de 1936 disputados en Berlin, para demostrar la superioridad de la raza aria y la buena organización alemana.

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El equipo alemán se quedó con la gran mayoría de las medallas, pero hubo una derrota que desencadenó la furia de Hitler. Jessie Owens, estadounidense de raza negra, se quedó con la medalla de oro en los 100 metros llanos, lo que significó una deshonra para los nazis.

Se acercaba el encuentro futbolistico entre Alemania y Noruega, obviamente también por los JJOO, y Hitler prometió a sus seguidores una victoria para así «limpiar» la mancha que había dejado la victoria de Owens. Finalmente, Alemania cayó derrotada.

Matthias_Sindelar2En ese entonces, el mejor jugador del planeta era Matthias Sindelar, delantero Austriaco que se desempeñaba en el Austria Viena, de la capital del país. Con la unificación de Austria y Alemania en marzo de 1938, se suponía que, entre otras cosas, Hitler contaría con un gran equipo de fútbol para borrar la humillación en la Copa Mundial de 1938, pero había un solo problema. Sindelar sentía un profundo odio hacia el régimen Nazi, por lo que se negó rotundamente a formar parte del equipo pese a la gran cantidad de amenazas que recibía.

Previo a esto se disputaría un ultimo amistoso entre la selección Austriaca (que se anexaría a la alemana), y los alemanes. Mucho se habló sobre ese partido, como por ejemplo, que se había prohibido a los austriacos meter goles, algo que pareció creíble en todo el primer tiempo, en el cual Sindelar desaprovechó una gran cantidad de oportunidades manifiestas de gol. Pero en la primera mitad, Matthias y un compañero marcaron para Austria y decidieron celebrar haciendo un baile frente al palco en el que se encontraba Hitler, el cual lo tomó como una broma. Tiempo mas tarde, Sindelar apareció muerto en su casa junto con su esposa italiana Camila Castagnola.

El siguiente partido de la selección Austro-Alemana fue frente a la poderosisima Gran Bretaña, y pese a la derrota 6 a 3, Hitler no se enfadó, es mas, lo dejó dentro de todo bien parado, ya que rompía con las sospechas de que el partido nazi influía sobre el deporte. Como dato curioso, los británicos realizaron el saludo nazi previo al partido, algo tan en vano como criticado, ya que Hitler no se encontraba viendo el partido.

La copa de 1938 ganada por la Italia de Mussolini, tuvo un gran ausente: España, la cual se encontraba en plena guerra civil entre Franquistas y Republicanos. Los Franquistas (comandados por Francisco Franco), decidieron, al igual que Hitler y Mussolini, meterse en el mundo del fútbol para expandir su ideología. Esta vez, el medio elegido fue el Real Madrid Club, por lo cual el Barcelona pasó a ser un símbolo de lucha contra el tan anteriormente nombrado, fascismo. Además de todo esto, Sunyol, presidente del Barcelona, fue asesinado al bajar de un auto en una zona Franquista (por error) y gritar «¡Viva la república!».

La llegada de la TV fue una gran herramienta para Franco, el cual la utilizo, por ejemplo para programar repeticiones de partidos importantes en los momentos que debía ocultar alguna mala situación del país.

1937-madrid-partido-homenaje-21c2aa-brigada-mixta-chamartinContinuando con el conflicto, Alfredo Di Stefano llegó al club «Merengue» tras ser pretendido también por el Barcelona, lo que generó una gran polémica, debido a que días antes del arribo del argentino, el presidente de la entidad catalana fue comunicado acerca de que si no dejaba de negociar con Di Stefano, todas sus empresas textiles serian clausuradas. Esto generó una gran polémica, por lo que se pensó en la posibilidad de que el futbolista dispute una temporada con cada club, pero la descabellada idea provocó que los directivos del Barcelona prefirieran que el Real Madrid se quede con el jugador. Al año siguiente, los «merengues» se quedaron con la Copa de Europa, motivo por el cual se «vendió» una buena imagen al mundo de lo que era España.

Otra ingeniosa idea de Franco fue acoger jugadores expulsados de su país por la Unión Soviética para que jugaran en el equipo que apadrinaba, como por ejemplo, Ferenc Puskas, crack húngaro,

Llegaba la hora de disputar la clasificación para la Euro del 60, y a la selección de la península Ibérica le tocaba enfrentarse a la URSS, odiada por el Franquismo debido a que habían proporcionado fondos a Catalunya para reforzarse en su lucha contra los de Franco. Temiendo una derrota, el dictador retiró al equipo, pero 4 años mas tarde, ambas selecciones se volvieron a ver las caras, esta vez, en la final de la Copa Euro disputada en España. «La roja» venció 4 a 2, lo que significó una «victoria del Fascismo por sobre el Comunismo».

Años mas tarde, y tras la muerte de Franco, Real Madrid y Barcelona, los clubes que tanto se odiaban, volvían a verse las caras, esta vez, en el Camp Nou. Fue victoria de los catalanes por 2 a 1, en lo que se conoce como una de las victorias mas festejadas de la historia, por todo lo que significó en ese momento.