Crucero del Norte ascensos.

CRUCERO DEL NORTE, UN SUEÑO DE LARGA DISTANCIA

Es inevitable, el fútbol mueve pasiones. Y vaya que movió la de la familia Koropeski. Probablemente usted no conozca ese apellido. Se trata de un grupo familiar que allá por 1989, se animó a fundar un club de fútbol. Julio Koropeski, padre de la familia, presidía una empresa de colectivos, y en honor a aquella, llamó a la nueva institución: Crucero del Norte.

El Andrés Guacurarí, estadio de Crucero del Norte, visto desde el cielo.

El Andrés Guacurarí, estadio de Crucero del Norte, visto desde el cielo.

Pero claro, la instauración de la entidad en el ámbito futbolero no surgió de la nada, sino que a partir de un club de Fustal muy poderoso, la familia abrió el camino para que su sueño, con sede en Garupá, Misiones, comenzara a tomar forma. Primero, y dejando ya de lado el fútbol de salón, El Colectivero -apodo bien ganado por la entidad misionera- debió batallar en la siempre difícil liga local. 2003 fue el año del esperado debut para Crucero del Norte, y un año después, fue campeón, ganándose el derecho de participar en el Torneo del Interior, ese que debido a la gran cantidad de equipos que lo disputan, se vuelve extremadamente difícil para los clubes que anhelan un ascenso al Torneo Argentino B (Ahora llamado Torneo Federal B). Pero en Garupá, parece ser que los deseos se cumplen. Sólo 18 partidos disputó el club en el anteúltimo escalón del fútbol federal. 9 victorias, 8 empates y tan solo 1 derrota significaron un ascenso que parecía imposible.  Como si fuera poco, ese mismo año (2005) el club presentó la primera parte de su estadio: el Andrés Guacurarí de Garupá, llamado así en honor al único gobernador aborigen de la provincia.

En su primera temporada en el viejo Argentino B, el equipo misionero estuvo muy cerca de acceder a la fase final y luchar por un ascenso, pero finalmente no lo logró. No obstante, tuvieron que pasar sólo 3 años para que «El Colectivero» dejara dicho torneo y diera el salto a la 3ra división nacional: tras perder la primera final contra Estudiantes de San Luis, el equipo de la familia Koropeski venció en la famosa promoción a Alvarado de Mar del Plata, condenando a los marplatenses a descender de categoría y obteniendo el anhelo mayor: el ascenso.

Nuevamente, 3 años fueron los que necesitó Crucero del Norte para promocionar de categoría por 3ra vez. Con Pablo Dechat a la cabeza de la dirección técnica, los misioneros convirtieron el 2012 en un año soñado en el que colocaron al club a sólo una división de la liga de elite nacional. Pablo Motta fue el héroe de aquella tarde en la que su equipo venció por 1 a 0 a Brown de Madryn y acarició el cielo con las manos. La primera temporada en la B Nacional no fue nada fácil. Pese a esto, Crucero del Norte logró mantener la categoría y rearmarse para soñar en grande. Ya en el segundo año, afrontando una competición semejante, el Colectivero realizó una excelente campaña en la que finalmente ocupó la 8va posición, por detrás de grandes equipos como Banfield, Independiente y Huracán, entre otros. Sin embargo, el que busca, encuentra, y, como ya fue dicho, parece ser que en Garupá los deseos se cumplen.

cruceroTransformando el número 3 en una especie de talismán, otra vez se debió esperar esa cantidad de años para que el sueño se cumpla. Aprovechando el curioso y novedoso torneo en el que 10 equipos promocionaban a la Primera División, los de Misiones pusieron la actitud y el compromiso por delante de los grandes nombres, y con un presupuesto bajo, lograron, con Gabriel Schurrer como DT y Gabriel Avalos como referente goleador, cumplir su sueño y el de toda la familia Koropeski. Ahora, en su etapa de debut en la Primera División, las ilusiones se renuevan, y el deseo de los hinchas, jugadores y directivos de Crucero del Norte, se pone en marcha. Y cuidado, que en Misiones se acostumbraron a viajar rápido…