La frustración de Chile en la Copa América 1987.

LA ÚLTIMA FRUSTRACIÓN

Pasaron 28 años para que Chile reaparezca en una final de Copa América. La actual edición, disputada en su propia tierra, lo presentó desde los inicios como uno de los favoritos. El conjunto que dirige el argentino Jorge Sampaoli se encuentra a la espera de gritar campeón por primera vez, y sacarse la espina del año 1987, donde todo terminó en frustración.

Aquel año, el certamen se disputó en Argentina, un año después de que la albiceleste se consagrara campeón del mundo. El sistema de disputa estuvo dividido en tres grupos de tres equipos, y Chile fue alineado junto a Brasil y Venezuela. «La Roja» tenía en la dirección técnica a Orlando Aravena, y llegó con disputas entre el plantel y la Federación por el arreglo de premios. Dentro de los 22 convocados, solo había 2 jugadores que no actuaban en la liga chilena: Jorge Contreras era el único que jugaba en Europa, para Unión Las Palmas (España) y Fernando Astengo vestía en Brasil la camiseta del Gremio.

El arranque ante la «Vinotinto» fue satisfactorio: triunfo por 3-1 con goles de Juan Carlos Letelier -luego de una gran jugada colectiva-, el internacional Contreras y Sergio Salgado. Sin embargo, la clasificación no era nada accesible, ya que solo accedía a las semifinales el lider del grupo. Brasil había apabullado por 5-1 a Venezuela y llegaba al choque ante Chile con la certeza de que solo necesitaba un empate para clasificar. Para enfrentar a la «Canarinha», Aravena decidió realizar algunas modificaciones: «Nosotros históricamente le hemos ganado a Venezuela, así que salimos a buscar el partido. Los laterales que elegí para el primer encuentro fueron Rubén Espinoza y Alex Martínez, los dos con mucho ida y vuelta, muy ofensivos. Para el partido con Brasil cambiamos por dos marcadores de punta que eran mucho mejor en la marca: Reyes y Hormazábal. Con eso nos asegurábamos solidez defensiva».

Brasil tenía en su plantel a figuras de la talla de Careca, Ricardo Rocha, Raí, Valdo, Muller y Romario, por lo que llegaba al Estadio Chateu Carreras como gran favorito. 15.000 personas fueron testigo de cómo la Verdeamarela atacó durante todo el primer tiempo y chocó contra el arquero chileno, Roberto «Cóndor» Rojas, figura excluyente de la primera mitad. La sorpresa llegó antes de que los equipos se vayan al descanso: Contreras envió un preciso tiro libre al area, y el goleador Ivo Basay -que supo jugar en Boca Juniors- abrió el marcador con un buen cabezazo. Ya en el complemento, un saque de arco derivó en un horror defensivo brasileño, y Letelier puso el 2-0. Con la ventaja de dos goles, «la Roja» tomó confianza, se hizo dueño del partido a traves de la tenencia del balón y sentenció una goleada historica producto de otro cabezazo de Basay, y también un nuevo gol de Letelier, tras una jugada colectiva formidable que incluyó paredes dentro del área.  “Jugamos un partido ideal. El primer tiempo Brasil nos atacó mucho y logramos que no nos convirtiera, principalmente por la actuación de Roberto (Rojas). En ataque fuimos eficientes, y marcamos en los momentos justos”, sostuvo ‘Koke’ Contreras.

El choque de semifinales fue ante una renovada Seleción Colombia, que contaba con la presencia de Francisco Maturana como entrenador, y figuras como René Higuita, Luis Perea, Andrés Escobar, Bernardo Redín, Arnoldo Iguarán (3 goles en 2 partidos) y el mismísimo ‘Pibe’ Valderrama. Con el tiempo, aquella fue denominada como la mejor camada de futbolistas colombianos en su historia, sin embargo, pudo haber llegado más lejos de no haber sido derrotado por Chile. El trámite fue parejo, y en tiempo suplementario, Redín abrió el marcador por intermedio del punto de penal. Sin embargo, el chileno Astengo puso el empate en un tiro de esquina que contó con una mala salida de Higuita. Con el partido envuelto en un ritmo frenético, «La Roja» desató un contraataque que terminó con el tanto de Jaime Vera tras un rebote, que significó el pase a la final.

El mismísimo Estadio Monumental fue testigo de la final entre Chile y Uruguay. Los «Charrúas» habían ingresado al certamen desde semifinales por ser los campeones vigentes, y en esa instancia, eliminaron a los locales en su propia casa -y con Maradona en cancha- con un gol del riverplatense Antonio Alzamendi. El choque empezó desfavorable para el país trasandino, ya que Eduardo Gómez vio la expulsión a los 15 minutos por una dura entrada a la estrella uruguaya, Enzo Francescoli. «El Príncipe» -que ya jugaba en Francia tras haber ganado la Libertadores con River- también fue expulsado más tarde, cuando recriminó a un rival por el juego brusco.

Con el trámite parejo, José Perdomo disparó desde afuera del área luego de un tiro libre, y el arquero Roberto Rojas, tapado por un mundo de gente que habitaba el área, apenas alcanzó a dejarle la pelota servida a Pablo Bengoechea, que pese a definir de manera imperfecta, logró que el balón bese la red para darle a Uruguay su 13° titulo en Copa América, y a Chile, la amarga sensación de quedar en las puertas de la gloria.

28 años después, las cosas son distintas: la Copa no es en Argentina, sino que la «Albiceleste» es la amenaza del sueño chileno que es además, el organizador de la Copa.