DE LAS JUVENTUDES HITLERIANAS AL ARCO DEL MANCHESTER CITY

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El fútbol va de la mano con el hombre, hace parte de su vida, y como tal nos maravilla u horroriza con sus hechos, ya que así somos los seres humanos. Porque como en un eterno juego de tute cabrero, vamos a más pero también a menos. La vida de Bernhard Carl Trautmann, ligada al fútbol y a la guerra, nos muestra las dos caras antes descriptas. Aunque en el caso de “Bert” es un capítulo que permanecerá en los anales de la historia del deporte más apasionante del mundo, por las características que tuvo su incorporación al fútbol inglés.

Nacido en Alemania, vivió en plenitud la depresión germana durante los años treinta del siglo XX y el surgimiento de Adolf Hitler. Como pasaba hambre con su familia y tenía mejores expectativas de vida de acuerdo a lo prometido por el Führer, decidió unirse a las juventudes hitlerianas. Participó en la Segunda Guerra Mundial como paracaidista de la Luftwaffe y fue galardonado con la Cruz de Hierro, por sus heroicas acciones en combate.
Pudo escapar al invierno ruso y eludir a la resistencia francesa, pero su etapa de soldado terminó cuando fue capturado por el ejército inglés y enviado a Inglaterra como prisionero de guerra. Faltaba poco para el fin de las hostilidades y Trautmann fue a parar a un campo de prisioneros en Lancashire, lugar en el que cambiaría su vida y suerte, para siempre. Ese lugar estaba a cargo de un general escocés, quien armó equipos de fútbol dentro de esa base. El ex soldado alemán se transformó en un arquero con grandes aptitudes.
Tres años pasó en el campo de prisioneros de guerra, hasta que en 1947 fue liberado y se le ofreció ser repatriado, pero él prefirió seguir viviendo en Inglaterra.Se inició entonces un período muy duro, ya que al ser alemán y estando muy frescos el recuerdo de los bombardeos a Gran Bretaña, se le hizo muy difícil conseguir empleo. Paradójicamente, fue un rabino judío el que lo ayudó en su búsqueda de trabajo. Primero se desempeñó como agricultor y luego ayudó en una unidad de desactivación de explosivos. Paralelamente seguía jugando al fútbol, ya que se había incorporado al Saint Helen’s Town, club amateur no afiliado a la Liga Inglesa.
Transcurría 1949 cuando en un amistoso que disputaba el Saint Helen’s, Bert fue descubierto por unos directivos del Manchester City, quienes impresionados con su actuación, decidieron contratarlo. Si bien habían pasado cuatro años de la finalización de la guerra, los ingleses no olvidaban y para ellos, todo soldado alemán era nazi, incluyendo a Trautmann. Los dirigentes del City sabían que sería una situación complicada la presencia del arquero alemán, pero decidieron arriesgar, pese a que centenares de hinchas amenazaban con boicotear al club si lo contrataban.
Pero una vez más, un rabino se cruzó en su camino y nuevamente para ayudarlo. Entre los socios del City hubo y hay una gran comunidad judía. Entonces, el rabino Altmann mandó una carta a los diarios del lugar para pedir que se le dé una oportunidad al guardavalla germano y que no se lo culpe a él por el daño que causó toda una ideología totalitaria. Pese a la carta, el día del debut hubo 20.000 seguidores indignados por la decisión de firmar un alemán tan pronto después de la guerra. “Nazi, nazi” fue lo más educado que le gritaron esa tarde. Lo que seguramente ignoraban todos los asistentes a ese partido, era que estaban asistiendo al nacimiento de una de las más grandes leyendas del club británico.

De soldado alemán a héroe inglés

Trautmann se hizo un nombre por sí mismo en Inglaterra con el Manchester City, máxime después de haber llegado a Gran Bretaña como un prisionero de guerra. Jugó más de 500 partidos para el City entre 1949 y 1964; recibiendo la Orden del Imperio Británico de manos de la Reina Isabel, por su trabajo en la promoción de las relaciones anglo-alemanas de la posguerra. Pero su definitiva consagración como héroe del club, llegó en la final de la FA Cup el 5 de Mayo de 1956. Ese día y ante un mítico Wembley repleto, el City enfrentó al Birmingham. El resultado estaba 3 – 1 favorable a los de Manchester, y a falta de 17 minutos, Bert se arrojó a cortar una pelota que llegaba al corazón del área. La despejó, pero recibió un tremendo rodillazo de un compañero, que impactó de lleno en su cabeza. El arquero quedó nocaut, y además ya habían realizado los cambios posibles. Una vez que lo pudieron reanimar y visiblemente conmocionado, volvió a ocupar su puesto debajo de los tres palos. En los minutos finales volvió a tener dos atajadas notables.
La euforia por el campeonato logrado inundó Manchester, pero dos días después, y mediante una radiografía, se supo que el portero había sufrido una fractura en su cuello, una peligrosa lesión, que pudo haber tenido graves consecuencias. Este suceso agigantó la figura del alemán, que se convirtió en un ícono del club, consolidándose en los corazones y mentes de los aficionados de la ciudad. Una vez recuperado, continuó con el equipo de Manchester hasta 1964. Fue homenajeado por el fútbol inglés ese año y en el 2009 volvió a recibir otro gran reconocimiento del City. Sesenta mil personas ovacionaron a un hombre que vivió experiencias traumáticas y supo sobrevivir en cada una de ellas.
Después de sus días como jugador, pasó a ser parte de la dirigencia del Stockport FC, antes de regresar a su Alemania natal en 1967 para entrenar al Preussen Munstery ser directivo de la Federación Alemana de Fútbol. El actual presidente de la DFB, dijo sobre el increíble arquero: “Fue un deportista increíble y un verdadero caballero. Se fue a Inglaterra como un soldado, y por lo tanto un enemigo de guerra, y él se convirtió en un célebre héroe allí. Él es un ejemplo. Su extraordinaria carrera permanecerá para siempre en los libros de historia”.
Un personaje increíble, con una fascinante historia de superación, que sobrevivió al prejuicio de ser alemán en la Inglaterra de post guerra, y sin duda, y merecidamente se convirtió en una leyenda del fútbol. Trautmann falleció en España el 19 de julio de 2013, a los 89 años de edad.
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About Author

56 años, escritor. El fútbol y el rugby, mis pasiones. San Lorenzo de Almagro un sentimiento. Escribir sobre fútbol y sus protagonistas, un oficio que intento aprender día a día.

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