Vélez de Heinze

FIN DE CICLO PARA EL BUEN VÉLEZ DE HEINZE

La partida de Gabriel Heinze fue un cimbronazo para Vélez. Los cortocircuitos con la dirigencia tras la venta de Gastón Giménez a mediados del torneo fueron la gota que rebalsó el vaso. El entrenador oriundo de Crespo dejó un plantel en la tercera posición de la Superliga, solo detrás de Boca y River. De esta manera, redondeó dos años y medio de un trabajo formidable que posicionó a Vélez como una institución modelo.

La adversidad y los reproches del exigente público velezano nunca hizo dudar a Heinze, cuyo manual estuvo impoluto hasta el último día. La lucha por afianzar un modelo táctico innovador y audaz para dominar en todas las canchas y ante cualquier rival se afianzó en el sexto partido del ciclo: un triunfo por la mínima ante River -ante quién tiene récord positivo- con un gol de Lucas Robertone inició el trampolín hacia la consolidación. 

Heinze promovió y potenció juveniles sin rodaje previo. La consolidación de los buenos valores velezanos hizo que las arcas del club recuperaran la buena salud. A lo largo del ciclo, Vélez vendió por un aproximado de 40 millones de dólares por las operaciones de Santiago Cáseres, Matías Vargas, Nicolás Domínguez y Gastón Giménez. Además, deja como herencia un plantel rico en calidad y con un valor de reventa que asegura la estabilidad económica del club por un tramo largo.

Heinze promovió y potenció juveniles sin rodaje previo.

La ida de Mauro Zárate hubiese hecho temblar cualquier estructura. Contrario al imaginario popular, Heinze buscó las variantes para suplir los goles del hoy delantero de Boca con volantes que llegaran al gol. Los números hablan por sí solos: los tres máximos goleadores del ciclo son Lucas Robertone (12) Matías Vargas (10) y Nicolás Domínguez (10). El nivel del equipo, aunque con altibajos lógicos, supo ser alto en más de un contexto: local, visitante o ante cualquier equipo, quizás con tope de rendimiento en los cuartos de final de la Copa de la Superliga ante Boca. Aquel partido en La Bombonera, pese a la derrota, quedará grabado como la máxima expresión colectiva del equipo.

Heinze dejó su cargo en la cresta de la ola. Para los amantes del buen fútbol, será una pena no ver a sus equipos por un tiempo aunque, por sus cualidades, ofertas no le faltarán. Lo cierto es que en Liniers se tendrá un buen recuerdo del Vélez de Heinze.