Gimnasia 0-0 Vélez 2020

VÉLEZ: LA VIDA SIN DOMÍNGUEZ

En el encuentro ante Gimnasia, el Fortín no pudo tener la profundidad que le aseguraba el actual jugador del Bologna. Gastón Giménez jugó como interior pero no tuvo el mismo peso en el juego.

El Vélez de Gabriel Heinze siempre se caracterizó por ser un equipo que utiliza no sólo a sus volantes internos para un pressing alto y muy agresivo, sino que también para acompañar al centrodelantero de turno (Mauro Zárate antes, luego Leandro Fernández y Maximiliano Romero) en el área con rupturas sistemáticas.

Nicolás Domínguez era un especialista en esto. Sus cinco goles en el pasado semestre dejan en claro su importancia en el arco contrario e incluso superó en cantidad a los delanteros Maxi Romero y Leandro Fernández, que marcaron sólo dos tantos cada uno en la Superliga.

UN VOLANTE MODERNO

Sus rupturas tan características eran oro para Gabriel Heinze, ya que la amplitud de los extremos daban pie para que los interiores (Domínguez y Lucas Robertone) atacaran el espacio entre central y lateral, y así sorprender a sus rivales que eran atraídos por los descensos de Fernández o Romero.

Esta jugada tan fructífera para Vélez el año pasado no fue vista en el encuentro entre Gimnasia en El Bosque, ya que las cualidades de Gastón Giménez van por otro sentido. Sus características y su pasado de mediapunta y, más recientemente, como mediocentro, central o incluso como líbero, lo alejan de las características del recién emigrado Domínguez. Al ex Godoy Cruz le gusta más ver el fútbol de cara que moverse entre líneas.

Velez redondeó un 61% de posesión, pero intentó menos remates que su rival.

Si bien Giménez cuenta con un buen juego de espaldas, no se lo vio nada cómodo para arrastrar marcas, presionar continuamente y especialmente para atacar el arco de Jorge Broun. Tal es así que Heinze le dio muchas indicaciones y lo reemplazó en primer lugar.

En los próximos partidos se verá si el Gringo mantiene a Giménez como reemplazante de Domínguez, si le devuelve la titularidad a Robertone o incluso si apela a un cambio de sistema para jugar con un 4-2-3-1, que le de mayor libertad a Thiago Almada como mediapunta.