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EL CÓMO ES LA CUESTIÓN

Sebastián Beccacece deberá enfrentar el clásico de Avellaneda en apenas su tercer partido como entrenador de Racing. Un partido importante que a ambos equipos les llega quizás antes de tiempo, aunque Independiente, con Lucas Pusineri, dio alguna muestra más positiva en sus anteriores presentaciones. La Academia, por su parte, cosecha dos empates con sabor a poco, ya que el juego colectivo aún no aparece. La propuesta del entrenador es ambiciosa y requiere de tiempo para concretarse. Beccacece quiere un equipo protagonista a través de la pelota, con capacidad para lastimar a su rival, presionar tras pérdida y pasar mucho tiempo lejos del área rival; pero su primer interrogante está siendo cómo conseguirlo. Cómo progresar si el rival le tapa la salida es de momento la principal preocupación.

Tanto ante Atlético Tucumán como en su visita a Argentinos Juniors, Racing vio cómo su rival molestaba en los primeros pases con dos delanteros sobre sus centrales y un mediapunta persiguiendo al mediocentro. Ni Leonel Miranda ni Marcelo Díaz pudieron gravitar, ordenar a su equipo a través de la pelota y crear una ventaja. Una salida clara es vital en la idea de Beccacece. Si sus rivales se encierran atrás, quizás Racing encuentre en la calidad de sus futbolistas la capacidad para crear ocasiones de gol; pero si es presionado cerca de su propio arco, Racing aún duda. Estar cerca de la pérdida crea temores en los propios y certezas en los rivales.

Cómo resolver esa cuestión es el primer gran desafío para Beccacece. En los dos primeros partidos, el ex entrenador de Defensa y Justicia sí que movió el árbol en busca de respuestas; incluso, quizás lo hizo más de lo aconsejable por tratarse de los primeros minutos oficiales. Racing se estrenó en 2020 con un 4-3-3 -esquema predilecto por el DT- pero con la ventaja lograda, su mediocentro anulado y las complicaciones para defender el juego directo propuesto por Atlético Tucumán, Beccacece dio ingreso a un tercer central. El posterior empate del conjunto tucumano y la falta de herramientas para hacerse del dominio, dejaron un sabor agridulce en aquel debut. En Paternal, la cosa fue peor: Argentinos molestó, lastimó y tuvo el partido bajo control hasta que el juvenil Tiago Banega conectó de cabeza un tiro de esquina. Sólo después del empate, con mayor confianza, el equipo se mostró agresivo de cara al arco rival. Aquella noche la disposición de Racing fue distinta, con Díaz y Miranda compartiendo cancha en la primera mitad, pero siendo igualmente el chileno neutralizado y «Lolo» controlado en un escalón de la cancha que lo aleja de sus mejores virtudes. La Academia extraña el motor y el juego entre líneas de Matías Zaracho (Sub-23) y es por eso que el joven Banega está ganando peso a pesar de sus 20 años. Para usar su 4-3-3 -al que regresó en el complemento ante Argentinos- Beccacece necesita un tercer volante y más cosas de quienes actúan por fuera. Por eso es probable que en el clásico vuelva a optar por dos líneas de cuatro que permita juntar a Díaz y Miranda, los dos organizadores del plantel.

Ante Atlético Tucumán y Argentinos, Racing estuvo por encima de sus índices de posesión, pero por debajo en remates al arco.

Involucrar más jugadores en salida, ver hasta dónde pueden ganar peso sus laterales y seguir trabajando para convencer a sus futbolistas son cuestiones en las que Beccacece ya trabaja. No obstante, el clásico llega en su camino para hacer olvidar las dudas y allanar el camino, o acrecentarlas y complicarlo aún más. Racing sabe lo que quiere, pero aún no entiende cómo. Lo peor que le puede pasar, es perder confianza y quedar inconexo al momento de la pérdida, como ya se vio en algunas ocasiones. El equipo debe viajar junto hasta el arco rival, tener movilidad para que siempre haya una opción de pase; si la pérdida se produce con el equipo a mitad de camino, es probable que los ánimos sean cada vez más bajos y además de problemas en la creación, aparezca un déficit en la transición defensiva.