Israel Damonte Huracán DT

MOVER EL ÁRBOL HASTA QUE CAIGAN RESPUESTAS

«Nadie dijo que era fácil. Nadie dijo que sería así de difícil». La famosa frase de Coldplay quizás esté dispersa por la cabeza de Israel Damonte. El hasta hace meses mediocampista puso fin a su carrera como futbolista para aceptar el desafío de convertirse en entrenador de Huracán, en un contexto para nada amigable. El Globo afronta este semestre sin haber podido incorporar refuerzos por la sanción de Superliga, y a sabiendas de que necesitaba caras nuevas y en varias zonas. Damonte debía de saber que había mucho trabajo por hacer, pero al tomar la decisión, de seguro fue optimista y se animó a confiar en poder obtener más resultados positivos de los que tuvo en sus primeros seis partidos, donde aún no conoce la victoria.

Cosas del fútbol, la historia quizás pudo haber sido otra si en aquel comienzo de año ante Rosario Central, el ciclo comenzaba con los tres puntos en una cancha muy difícil. De hecho, Huracán compitió bien aquella noche, pero en la agonía del encuentro se quedó sin nada. También fue aceptable el nivel mostrado como local ante Gimnasia, pero remates en los palos y una desconcentración en defensa llevó a que el partido terminara igualado. No obstante, el viaje a Colombia para debutar en Copa Sudamericana significó un duro golpe para el proceso en marcha. En apenas 45 minutos, Atlético Nacional echó por tierra la sensación de progreso. Era de prever que por la situación del club y la jerarquía del rival, avanzar de ronda sería difícil. Pero aquella noche en Medellín, Damonte debió sentir que su misión comenzaba a complicarse.

El Globo compitió bien ante Rosario Central y Gimnasia, pero no estuvo a la altura ante Atlético Nacional.

Las derrotas ante Godoy Cruz y Aldosivi acrecentaron la crisis. Huracán, en estos momentos, no está en condiciones de correr desde atrás. Suele competir bien en los primeros minutos de cada partido, pero se cae ante el primer golpe. Y ahí es donde Damonte sufre el hecho de contar con un plantel muy corto de variantes y escaso de calidad a la que aferrarse para progresar. Sus primeros pasos eligió hacerlos con dos líneas de cuatro bien marcadas, volantes externos con velocidad y desborde -Norberto Briasco, Martín Ojeda o Javier Mendóza- y Rodrigo Gómez por detrás de Fernando Coniglio. «Droopy» ha sido en esta Superliga el jugador más capacitado para acercar al Globo al arco rival, gracias a su cuota de madurez, atrevimiento, media distancia y capacidad para aprovechar espacios a cambo abierto. No obstante, el recurso se queda corto porque a Huracán, de momento, le falta en ambas áreas. Incluso en la zona central va corto de variantes.

Partido a partido, Damonte prueba variantes; cambia de nombres y mueve el árbol a la espera de que caigan respuestas, aunque sabe que no lo harán todas juntas. Por ejemplo, en determinados momentos el dibujo se acercó a un 4-3-1-2 con «Droopy» suelto y Briasco en punta; Ante el déficit en área propia, probó con cambiar el esquema a 5-3-2 para ganar agudizar su plan reactivo con un punto extra de seguridad al sumar un tercer central. La iniciativa es coherente, aunque remite al concepto de la manta corta. Con el regreso de Saúl Salcedo, quizás pueda volver a confiar en una dupla -junto a Lucas Merolla- de la que aferrarse; en la mitad de la cancha, apuesta por Agustín Hezze, joven de 18 años que en su momento fue tenido en cuenta por Fernando Batista para la Selección Sub-23. Surgido del club, se trata de un centrocampista con capacidad física para abarcar metros. Su acompañante en el partido de vuelta ante Atlético Nacional fue Joaquín Arzura, quien debió esperar su oportunidad por el peso propio de otros nombres como Adrián Calello, Mauro Bogado y Mariano Bareiro, quien también fue considerado -sin demasiado éxito- para una defensa que por momentos condiciona los planes; y en la delantera, la apuesta por Nicolás Cordero deja buenas sensaciones a pesar de aún no logra concretar de cara al gol. El joven atacante posee un buen juego aéreo que le permite a Huracán ganar metros, y también cuenta con mejores desplazamientos largos que su competidor Fernando Coniglio. Otras decisiones fuertes fueron el apartar del plantel a Andrés Chávez y el dar minutos a más jóvenes del club como Ezequiel Navarro, César Ibáñez, Agustín Curruhinca y Francisco Ramírez.

Disposiciones tácticas - Huracán 1-1 Atlético Nacional

Disposiciones tácticas – Huracán 1-1 Atlético Nacional

El empate a uno ante el conjunto de Medellín no sirvió para cortar la racha sin triunfos, pero sí para mostrar un equipo más comprometido. Pero principalmente, Israel Damonte se mostró capaz de achicar distancias desde la pizarra, al corregir muchas falencias defensivas de su equipo. Con dos carrileros -uno más contenido que otro, Romat- pudo contrarrestar las proyecciones de los laterales colombianos, figuras en la Ida; con tres centrales ganó seguridad y un efectivo más para bascular sin descuidar la zona de remate; y en mediocampo, emparejó el triángulo (1-2) con uno invertido (2-1) para que la organización del juego no sea tan cómoda en los de Juan Carlos Osorio. Claro que el encontrarse otra vez en desventaja cuando mostraba competir echó por tierra la posibilidad de crecer en el partido e ilusionarse con la remontada, pero así como la Copa Sudamericana llegó demasiado pronto para el ciclo de Damonte, quizás los dos partidos le hayan servido para empezar a encontrar las tan ansiadas respuestas.