Gabriel Heinze en Vélez

DOS AÑOS DE PROGRESOS

Después del ciclo exitoso de Ricardo Gareca, Vélez navegó por aguas turbulentas. El rumbo futbolístico del club quedó a la deriva: los entrenadores no dieron la talla y la calidad de los jugadores contratados bajó de forma considerable. En este contexto de desconcierto y escasez económica, los juveniles del club no estaban contenidos por una estructura de equipo que los potencie, sino que terminaron contagiados de la mala vibra interna en el club. Así, buenos valores pasaron como sin pena ni gloria, como por ejemplo, Nicolás Delgadillo y Fabricio Alvarenga.

Con la elección de Sergio Rapisarda como presidente y Pablo Cavallero como director deportivo, el club debía retomar la senda del éxito. El entrenador elegido fue Gabriel Heinze. Su exitoso paso por Argentinos Juniors en la B Nacional, con gran influencia de las divisiones inferiores del club de La Paternal era el molde que necesitaba Vélez para regresar a los primeros planos del fútbol argentino. El “Gringo”, meticuloso y estudioso al mango, llegó con la decisión fuerte de modificar el inicio de la pretemporada y comenzó a ser mirado de reojo por la gente de Liniers.

Lo que podía ser un foco de conflicto abierto con el plantel, se transformó en todo lo contrario. La depuración de referentes del plantel (se fueron Cristian Nasuti, Gonzalo Bergessio, Gonzalo Díaz y Leandro Desábato, entre otros) y la fuerte apuesta por las inferiores fue el eje del ciclo. Desde el día 1 de sus dos años al frente del club velezano, la devoción del plantel por el entrenador oriundo de Entre Ríos, es total. Si bien los resultados fueron esquivos al principio, la mano de Heinze fue notoria para dar un vuelco de 180 grados a la situación de Vélez y volver a ser competitivo en todas las canchas del fútbol argentino. El 24 de febrero del 2018, Vélez derrotó por 1-0 al River de Marcelo Gallardo con gol de Lucas Robertone, y comenzó a tomar la curva ascendente hacia la zona de arriba de la Superliga. Con altibajos, el ciclo de Heinze en Vélez está marcado por un intento de protagonizar en cualquier cancha y ante cualquier rival. 

Sus números al frente del equipo de Liniers en estos dos años dejan un saldo de 62 partidos: 27 victorias, 20 empates y 15 derrotas que lo colocan como el decimoquinto entrenador que más partidos dirigió en la entidad velezana. Los números están a la vista. Sin embargo, el capital más valioso del ciclo es la promoción de juveniles: Heinze hizo debutar en Primera División a siete jugadores, y potenció a buenos valores, desperdiciados hasta su llegada, como Matías Vargas, Santiago Cáceres y Nicolás Domínguez, entre otros, que han significado, y seguirán siéndolo, grandes ventas para el club de Liniers. 

Los números y las ventas son una radiografía de un ciclo exitoso que espera el momento para dar un zarpazo con un campeonato. A sólo dos puntos de la punta, Vélez iniciará un año 2019 gozando de buena salud tras dos años de Heinze, en el club y en franco crecimiento.