Flamengo finalista Copa Libertadores 2019

FLAMENGO CRECE A PARTIR DE LA PELOTA

38 años después, Flamengo volverá a disputar la final de la Copa Libertadores, de la mano de una plantilla repleta de talento individual –y experiencia internacional- y de un entrenador de nivel europeo que ha logrado convertir a todas esas estrellas en una constelación, haciendo honor al nombre que se ganó desde que llegó a Brasil: Mestre de Táctica. El proyecto del Fla, que está cerca de hacer algo histórico en el fútbol brasileño y sudamericano, se construyó a partir del trabajo con los juveniles –y su venta posterior al balompié europeo- y una importante inversión para confeccionar un equipo con nombres propios de primer nivel como Filipe Luis,  Rafinha y Gerson.

Desde el punto de vista táctico, Jorge Jesús ha conseguido confeccionar un sistema que se moldea por sí mismo cuando el equipo tiene la pelota porque, a partir de la circulación de la misma, los jugadores más talentosos intentan comunicarse y conectarse de la mejor manera. Flamengo utiliza un 4-4-2 como esquema principal pero, como mencionamos previamente, cambia constante en las fases con balón,  principalmente por la movilidad que tienen los laterales y mediocampistas. Gerson tiene el rol más fundamental en fase ofensiva debido a que, pese a ser un mediocampista de primera línea, se mueve al son de la pelota con la intención de juntarse con sus compañeros, generar superioridad numérica y ser una opción ofensiva más. Con sus movimientos el esquema varía a un 4-1-3-2 o a un 4-2-2-2. Por su parte, William Arao –el otro volante de primera línea- tiene un rol más de corrector defensivo aunque también se posiciona entre centrales (Rodrigo Caio y Pablo Mari) en inicio de juego.

Un escalón más abajo, en la línea defensiva, aparecen Filipe Luis y Rafinha quienes tienen un rol con balón vital para darle profundidad y seguridad al equipo porque, cuando se ataca por su costado, se posicionan abiertos –pegados a la línea de cal- pero, cuando está en el costado opuesto, interiorizan para estar más cerca de la pelota y poder apoyar en la presión tras perdida. Sus movimientos son coordinados y sirven para potenciar el ataque funcional que pregona Jorge Jesús en Brasil. Por otro lado, están los centrales que cuentan con habilidades asociativas e individuales que potencian el sistema,  tanto para defender en inferioridad, predominar en los duelos individuales y para aportar en el inicio de juego a partir de su pases firmes y sus conducciones para romper líneas rivales.

En la zona ofensiva aparecen cuatro nombres propios que se complementan a la perfección a partir de los roles que les da el sistema. Flamengo utiliza dos volantes ofensivos en los costados que juegan a pierna cambiada con la intención de que puedan interiorizar –y desplazarse por el carril central- con facilidad. Tanto Giorgian De Arrascaeta y Everton Ribeiro tienen funciones más participativas entre líneas que fijando en banda, donde aparecen los laterales. En la delantera aparecen Gabriel Barbosa y Bruno Henrique quienes se complementan a la perfección a partir de sus características individuales. El primero domina el área pero tiene un carácter asociativo superior hasta el punto de descender a la base de la jugada para combinar con sus compañeros y, el segundo, es más agresivo a los espacios y desequilibrante a partir del cambio de ritmo.

En las fases sin pelota, Flamengo realiza una presión intensa en diferentes zonas del campo con la intención de recuperar y poder castigar en las transiciones ofensivas. Con tantos jugadores cerca de la pelota –lo que le exige el ataque posicional- se les facilita cortar circuitos rivales desde el inicio de la jugada y, al mismo tiempo, intentar frenar las transiciones ofensivas del rival,  fase en la que sufren mucho debido a que los centrales quedan expuestos. Pero, más allá de esa presión, intentan formar el bloque defensivo muy cerca de Diego Alves para reducir espacios atacables para el rival. El repliegue en 4-4-2 reduce las oportunidades del rival a encontrar caminos.

A partir de una idea de juego definida y dominante con la pelota, Flamengo se ha convertido en el mejor equipo del fútbol brasileño y está a un paso de volver a ser el mejor de todo el continente.

Por: Javier Parra Peña
@Javier_EPP