UN PROYECTO QUE NO SE CONFORMA

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Central Córdoba regresó a la máxima categoría del fútbol argentino luego de 48 años. Y más allá de la lógica alegría, el mensaje está siendo claro: el tiempo de celebración quedó atrás y ahora la obligación es trabajar para perseguir nuevas metas. Al vencer por la mínima a Estudiantes de La Plata, el conjunto de Santiago del Estero se metió por primera vez en semifinales de la Copa Argentina. La situación en Superliga es algo más compleja debido a lo cambiante que puede ser la tabla de promedios, pero aún así, los dirigidos por Gustavo Coleoni compiten de una manera que les permite puntuar con regularidad en el inicio del certamen, algo que muchas veces los equipos recién ascendidos no logran y sufren como condicionante.

Desde el punto de vista táctico, Coleoni ha variado hasta llegar a plasmar en la cancha mucho de lo que pretende. Comenzó con un 4-1-4-1 que procuraba ocupar bien el ancho del campo, pero luego la propia dinámica de su plantel lo llevó a ordenarse a partir de dos líneas de cuatro y dos hombres más adelantados: a veces, Gervasio Núñez en el rol de mediapunta; otras, un delantero neto que acompañe a Jonathan Herrera, la punta de lanza en la gran mayoría de ocasiones. No obstante, no son los nombres sino las características las que hacen a un equipo, y allí puede decirse que Coleoni está encontrando la manera de que sus futbolistas actúen con naturalidad en diversos contextos.

Central Córdoba no es un equipo que ceda fácilmente la iniciativa. Sin importar quién sea el rival, los santiagueños buscan acercar su última línea a la mitad de la cancha, e incomodar en la salida contraria hasta forzar un envío largo.  En su visita a Lanús, Coleoni adaptó el esquema a su rival para jugar con Gervasio muy encima de Facundo Quignón, en un ejemplo de esa búsqueda por morder en campo rival que por ahora le da resultados: Central Córdoba es el que equipo más pases bloquea por partido. Y a partir de allí, el escenario de partido se vuelve confuso para sus contrincantes. No hubo rival que lograra imponerse con claridad más allá de los variados resultados en lo que va de Superliga. La línea de mediocampistas le otorga mucha intensidad al equipo a partir de nombres como Cristian Vega, Juan Galeano o Franco Cristaldo. El equipo demuestra un muy buen trabajo en la basculación para cerrar líneas de pase en la zona donde se encuentra la pelota. Y cuando el plan de presión comienza a perder fuerza, Central Córdoba sabe agruparse unos metros más cerca de su arco, en una última línea que a lo largo de la temporada se ha visto casi inalterable: Cristian Díaz, Nicolás Correa, Matías Nani, Jonathan Bay (Ismael Quilez, Hugo Vera y Francisco Manenti son nombres que también sumaron minutos).

En lo que respecta a la fase ofensiva, los de Coleoni también tienen las cosas claras. Se trata de un equipo muy vertical, que no prioriza la posesión ni el acierto en el pase (ocupa el 21° lugar en ambas tablas) sino que de inmediato busca descansar en Herrera, un delantero de sobrado esfuerzo físico para contrarrestar aspectos técnicos. La zurda de Gervasio Núñez entre líneas sabe interpretar cuándo templar y cuándo lanzar, mientras que la figura de Lisandro Alzugaray creció de gran forma en las últimas semanas: el hat-trick en el Nuevo Gasómetro es la mejor muestra del futbolista punzante y autosuficiente que tiene Central Córdoba en banda izquierda. De una u otra forma, el equipo está logrando ganar metros con naturalidad, y rematando a puerta con una frecuencia tan aceptable (9° en dicha tabla) como coherente para sus aspiraciones de seguir renovando un proyecto que no se quiere poner techo a sí mismo.

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1994. Si no rueda una pelota me siento incompleto. Cuando sea grande diré que vi jugar a Messi. Disfruto de leer y escribir.

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