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EL BOCA DE LOS DELANTEROS

En el fútbol profesional de estos tiempos, donde todo se conoce, las funciones de los jugadores se ampliaron a tal punto que, en cierta medida, todos deben jugar de todo o, mínimamente, tener noción de qué pasa alrededor. En los albores del nuevo ciclo, Miguel Ángel Russo parece tener una fórmula clara: explotar al máximo las virtudes de sus jugadores ofensivos. Sin dejar de lado la premisa que todos deben ser parte de un conjunto, la libertad para con sus futbolistas de mayor talento es un diferencial entre este ciclo y el de Gustavo Alfaro.

Sebastián Villa es la muestra cabal de esto. El colombiano disfruta este nuevo rol en zonas decisivas del campo y su influencia en el equipo es notable. Ganó 9 de 11 regates sobre sus marcadores; además, con un gol y una asistencia, firmó una actuación a la altura de lo que genera su presencia en campo.

Celebra Sebastián Villa, la figura de Boca ante Talleres.

Otra diferencia es dónde elige Russo poner el foco del equipo. Desde la postura primordial de plantar batalla en campo rival, Boca es otro equipo. Con Eduardo Salvio y Sebastián Villa en las bandas, los laterales brindaron apoyo por dentro para estirar las líneas y generar duelos mano a mano entre los extremos y los stoppers de Talleres, que sufrieron en demasía el primer tiempo. Por dentro, Franco Soldano hizo el trabajo sucio: luchó y peleó contra Juan Cruz Komar para fijar a la última línea y abrir espacios para los llegadores. En este rubro, la injerencia de Pol Fernández no fue tan contundente como frente a Independiente.

Para sostener el volumen ofensivo, la presencia de Jorman Campuzano es vital. El colombiano tiene la dinámica necesaria para esta tarea. Aunque sus números de duelos ganados no fueron tan favorables (4/10), tiene una virtud que lo diferencia de Iván Marcone: la verticalidad de sus pases para poner a los ofensivos de frente al arco con ventaja para atacar. A su espalda, Lisandro López y Junior Alonso estuvieron al pie del cañón para sostener la presión alta.

Como todo esquema, la eficiencia tiene un tope. Boca comenzó a perder la pelota con las lesiones de Campuzano y Fabra, dado que Russo nunca pudo ajustar ese rubro con el ingreso de Emanuel Reynoso. Por esto, Talleres avanzó en el campo. Los ingresos de Diego Valoyes y Guillerme Parede revitalizaron la ofensiva cordobesa y maquillaron otra actuación deficitaria de los dirigidos por Alexander Medina, en la que, con Marcos Díaz partícipe de los dos goles, el Boca de los delanteros comenzó a tomar forma.