Los cinco magníficos argentinos

LOS CINCO MAGNÍFICOS ARGENTINOS

Cuando uno piensa en Argentina piensa en mate, tango, dulce de leche. El fútbol y la pasión que reina en él. En el caso de los equipos, muchos han hecho historia, dejando su huella en muchos lugares del mundo. En Las Palmas, por ejemplo, durante el período entre 1972 y 1980, podemos reunir lo mencionado anteriormente: el mate, el tango y el fútbol que llevaban en la sangre Teodoro Fernández, Carlos Morete, Miguel Brindisi, Daniel Carnevali y Enrique Wolff, los cinco magníficos.

Los 70 fueron una época especial en Las Palmas. Los años dorados del conjunto insular son recordados y transmitidos de generación en generación continuamente, debido al orgullo y la felicidad que causó en el corazón de todo aquel amarillo que tuvo el placer de poder presenciar una de las mejores etapas de la historia del club. Estos gloriosos años fueron posibles gracias a la intervención de jugadores míticos como Juan Guedes, Tonono Afonso y “El Maestro” Germán Dévora. Todo esto, sumado a la mención especial que merecen los cinco magníficos argentinos.

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Teodoro Fernández

Teodoro Fernández (1972 a 1978) llegó a Las Palmas al realizar las pertinentes pruebas en amistosos ante equipos de la talla del Bayern de Munich.  A pesar de las críticas por parte de la hinchada amarilla debido a la sequía goleadora en los primeros encuentros, fue junto a Carnevali el jugador de los cinco magníficos que más temporadas disputó en el conjunto insular al permanecer en él durante seis temporadas y jugando 119 encuentros, en los que anotó 29 goles. Daniel Carnevali (1973 – 1979) disputó 194 partidos encajando 252 tantos. A pesar de llegar siendo un desconocido para los canarios y con el objetivo de suplir la baja en la portería, con el paso del tiempo y los grandes partidos realizados consiguió hacerse un hueco en el corazón del hincha que, partido tras partido, veía como las paradas del incombustible Carnevali ayudaban al equipo, consiguiendo un tercer puesto en Liga y un subcampeonato en la Copa del Rey. El amor por la portería y la competitividad del argentino era algo más que palpable. De hecho, Juan Antonio Pérez, relevo de Carnevali, aseguraba que “no cedía la portería ni en los entrenamientos”. Daniel fue uno de los mimados por la afición, y el cariño que se le tuvo nada más llegar a las islas se le sigue guardando ahora.

Quique Wolff

Quique Wolff (1974 – 1977) es considerado uno de los mejores defensas que ha vestido la elástica amarilla. Tras el trágico fallecimiento del central Tonono, líder tanto en el vestuario de Las Palmas como en el terreno de juego, Quique Wolff fue el elegido por Heriberto Herrera para ocupar el vacío que dejó el mítico “Omega”. “El Maestro” disputó 93 partidos en los que marcó 8 goles. Era un futbolista admirado tanto por propios como extraños. Entre tantos elogios, podemos destacar el del mítico Juan Gómez “Juanito”, compañero de Wolff y leyenda del Real Madrid. El “genio de Fuengirola” aseguró que Wolff sería un hombre importante para cualquier equipo en el que estuviese ya que “cubre la labor de marcador, de hombre libre, de medio defensivo, de organizador… Sabe irse al ataque y mueve la pelota con la mejor técnica del futbolista sudamericano”.

Carlos Morete

Carlos Morete (1975 – 1980) era el delantero de las jugadas explosivas. Se entendía a la perfección con su compatriota Brindisi, dando lugar a grandes jugadas que quedan plasmadas en la retina de cualquier amante del fútbol, aficionado o no de Las Palmas. “El Puma” realizó un total de 174 partidos en los cuales marcó 99 goles. El pasado 1 de diciembre de 2014 en su llegada a Las Palmas, protagonizó una anécdota que plasma el afecto que se le guarda en las Islas ya que, nada más al reconocerlo y pasados tantos años de su último gol, un aficionado amarillo se puso de rodillas recordando viejas glorias y demostrando la devoción y la admiración que se le tiene al mítico delantero.

Miguel Brindisi

Miguel Ángel Brindisi (1976 – 1979), a pesar de ser el último en llegar a la disciplina canaria, es considerado por muchos el mejor jugador extranjero que ha pasado por Las Palmas a lo largo de sus 66 años de historia. Caracterizado por su gran recuperación de balones y su calidad, pronto se hizo con un hueco en el corazón de la hinchada canaria. Fue el líder del equipo y una pieza fundamental en el subcampeonato de la Copa del Rey de 1978. Asimismo, fue el encargado tanto de anotar el gol que dio el pase a la final, y como el único gol amarillo en la final, ante el Barcelona de Cruyff. A lo largo de sus tres temporadas en la Isla jugó un total de 113 partidos y marcó 38 goles. El cariño entre el jugador y la afición es reciproco. El centrocampista aseguraba que la final de la Copa con UD estaba para él “a la par con cualquier título con Boca ”. Tras tantos años fuera de Gran Canaria, estos artífices de alegría se volvieron a reunir el pasado 1 de diciembre de 2014 para recibir la insignia de oro y diamantes que se les concedió desde la directiva de Las Palmas.