Lanús Globetrotters

GRANATE CONTRA LA CORRIENTE

Los Globetrotters de Lanús maravillaron al fútbol argentino en 1956. Adriano Savalli nos cuenta sobre aquel equipazo granate que puso a un equipo de segunda línea a competir de igual a igual ante los poderosos.

El fútbol en Argentina inició a fines del Siglo XIX de la mano de Alexander Watson Hutton, y se oficializó en 1891 tras la creación de la Asociación del Fútbol Argentino. Entrados los años del profesionalismo, destacan algunos entrenadores como Renato Cesarini, Victorio Spinetto y Alfredo Garasini (entre otros), que instalaron las famosas ‘’formas’’ de jugar al fútbol. Lo que tenían en común estos tres técnicos es que dirigían clubes grandes: River, Vélez y Boca respectivamente. Teniendo todas las herramientas para desarrollar sus ideas, no era difícil que ganaran jugando de manera fluida y vistosa, y que llegaran a la recta final de los torneos largos en la parte alta de la clasificación, gracias a la enorme cantidad de recambio en el plantel.

Por su parte, los equipos chicos debían conformarse con aplicar un fútbol menos arriesgado y más equilibrado. Por ejemplo, Banfield, Estudiantes, Newell’s y otros tantos clubes de la Primera División. El Taladro logró el subcampeonato en 1951 mientras que Vélez lo hizo en 1953. Lanús había vuelto en 1950 tras perder la categoría por culpa de una bochornosa (*) decisión tomada en los escritorios de AFA.  Tras el regreso, los del Sur decidieron ir contra la corriente. Cambiaron la mentalidad de sus hinchas y dejaron un legado que sería continuado años después por ‘’Los Albañiles’’. Probablemente, esta transformación llegó a su máxima expresión hace dos años atrás, cuando Guillermo Barros Schelotto arribó para conquistar la Copa Sudamericana 2013.

Lanús se convirtió en la sorpresa de Primera División. Compitió durante toda la primera ronda con un ritmo vertiginoso, terminando en la parte alta de la clasificación junto a Independiente. Sin embargo, la venta de José Florio al Torino de Italia por un millón de pesos descompuso al equipo, que no logró mantener el nivel de la parte inicial. El quinto puesto definitivo fue la mejor colocación que había logrado la institución granate hasta el momento. Pero con una solidez institucional increíble, sumado a un gran apoyo social, Lanús reforzó su equipo con grandes mediocampistas y llegó a 1956 como candidato. Jugadores como Héctor Guidi, José Florio -que volvió en 1955-, Nicolas Daponte y José Nazionale formaron un equipo espectacular que desplegaba un juego de extrema elegancia. El equipo del Sur de Buenos Aires recorrió el torneo arrasando a todos sus rivales. 2-0 a Boca y un 4-0 a San Lorenzo fueron los dos mejores partidos del Granate. El partido contra el Xeneize fue uno de los más elogiados por la prensa: aparecieron títulos como “Sinónimos: Lanús – Futbol” y narraban que »practicando un juego de alta categoría, con serenidad y prestancia, Los Granates derrotaron a Boca Juniors por 2-0». »No había espacio en ninguna cancha para la cantidad de gente que iba a ver a Lanús, no sólo hinchas del club. No cabía un anfiler» confesó Federico Benevento, el hincha y socio más viejo que tiene Lanús.

Descartados la mayoría de los grandes, había un sólo equipo capaz de vencerlo: River Plate, cuya Máquina de la década del 40’ ya se encontraba en la recta final. Lanús tenía todo para ganar: jugaba de local y llegaba con todos sus titulares en perfecto estado físico. River venía con dos bajas importantes: Amadeo Carrizo y Néstor Rossi estaban lesionados. Manuel Ovejero, el reemplazante del guardameta Millonario, hizo una buena tarea, ya que al término del primer tiempo River sólo perdía 1-0, luego de recibir remates desde todas las direcciones posibles.

Cuando todos pensaban que Lanús golearía a River en la segunda parte, el Millonario apeló a su grandeza y acabó con las aspiraciones granates: Félix Loustau, José Sanchez y Ángel Labruna marcaron para el futuro campeón, que dio vuelta el partido más difícil del Torneo. En señal de protesta, muchos hinchas de la institución sureña rompieron sus carnets de socio. Federico Benevento también lo hizo: »Fue una tristeza inmensa. Merecíamos el campeonato. No podíamos creer que perdimos con River, teníamos todo para ganarlo’‘. Impulsados por la sed de gloria, no se dieron cuenta de lo que su humilde institución había logrado: le pelearon codo a codo a cada uno de los grandes del país, y jugando de manera elegante. De ahí el apodo que surgió en los alrededores del club para un equipo que voló tan alto en sus giras por América y Europa: los Globetrotters. Ese fue el techo para aquel equipo de Lanús, pero el resultado final no fue lo más importante. El Granate revolucionó con un fútbol distinto e inusual para un club que no estaba en los primeros planos. Años más tarde, Estudiantes demostró que el triunfo de los equipos chicos no sería algo pasajero. Lanús había dado el primer aviso. Desafortunadamente, ese fue su límite. Pero no era necesario alcanzar un nivel mayor. La revolución que causó en el país ya había sido hecha.


 

*La historia cuenta que Huracán y Lanús llegaron a un tercer partido para definir quien descendía. Aquel encuentro finalizó 3-3, y por diferencia de gol en los dos juegos anteriores, Huracán debía descender. Los dirigentes del ‘Globo’ se movieron y consiguieron que el desempate se repita. Lanús caía 2-3 y el árbitro, además de omitir un claro penal, sancionó uno dudoso a favor de Huracán. Los jugadores granates decidieron no jugar más el partido, y AFA castigó a Lanús con el descenso a la segunda categoría».