Los albañiles de Lanús

GRANATE CONTRA LA CORRIENTE II: LOS ALBAÑILES DE LANÚS

Para sus hinchas y admiradores, Lanus es considerado »el club de barrio más grande del Mundo». Si bien se puede discernir de ésta afirmación, la institución granate tiene un significado enorme en el conurbano bonaerense y ha sido durante mucho tiempo uno de los principales admiradores del fútbol local. Con Guillermo Barros Schelotto en los últimos años y bajo el mando de Ramón Cabrero allá por 2007, Lanus supo plasmar un estilo que se caracteriza por atacar con la pelota al piso. Sin embargo, ésto no es algo nuevo. En la década del 50′ y luego de numerosas frustraciones, los Globetrotters practicaron un fútbol de alto vuelo que dejó boquiabiertos a los fanáticos del fútbol y consiguieron un subcampeonato histórico. Despues de éste oasis en el desierto, los hinchas granates sentían que volvían a su normalidad.

En el año 1959, aparecieron los primeros fantasmas del descenso. Los promedios lo colocaban detras de Gimnasia y Esgrima de la Plata y el descendido Central Cordoba. Para el año siguiente, la crisis se había agudizado. El plantel que estuvo cerca de campeonar en 1956 ya se había desarmado casi por completo, y Lanus coqueteaba con la zona roja. El fatídico suceso ocurrió en 1961 y nada ni nadie pudo evitarlo. Con una sensación de incertidumbre y sin esperanza, el Granate inició su andar en la segunda categoría del fútbol argentino. Sin resultados ni eficacia en ningún aspecto de juego, tuvo una actuación paupérrima que repitió al año siguiente. En dicha edición de la Primera B, apareció una luz esperanzadora en la Fecha 17: debutó Bernardo Acosta, un delantero paraguayo que sería un pilar fundamental de la temporada siguiente.

Cansado de los malos resultados cosechados en los años anteriores, Lanús llegó a 1964 con la obligación de ascender. De esa forma, los ojeadores fueron a observar con atención a un muchacho que arrasaba en Estudiantes de la Plata y que, curiosamente, había quedado libre poco tiempo atrás: un jugador de apellido De Mario. Con la llegada de Manuel Silva proveniente de Chacarita, el club Granate terminó de formar la delantera base del equipo campeón de la Primera B. Los componentes de esa artillería fueron llamados los ‘’Albañiles’’. Los números fueron demoledores: 17 partidos ganados, 10 empatados y tan solo 6 encuentros perdidos. Se marcaron 57 goles, de los cuales 17 tienen la firma de ‘’Manolo’’ Silva y 14 del ‘’Baby’’ Acosta, una pesadilla para los equipos rivales.

Tras llegar a Primera, Pedro Dellacha asumió como nuevo entrenador luego de la salida de Héctor Freire, y Martin Pando llegó para reforzar el mediocampo. Los resultados no fueron estupendos pero el funcionamiento colectivo del equipo mejoró mucho, y esto se reflejó en el marcador en algunas ocasiones, como en la victoria por la mínima contra River Plate y en ambas victorias contra San Lorenzo de Almagro. Terminado el Torneo en el 15° lugar, Lanús sufrió una baja muy importante: se retiró uno de los más grandes ídolos, Héctor Guidi. La salida del jugador causó un efecto contrario al imaginado. El equipo no mermó su rendimiento sino que logró acrecentarlo redoblando esfuerzos para suplir semejante baja. Esto quedó demostrado en el Torneo siguiente cuando ofrecieron un rendimiento superlativo, consiguiendo finalizar en la quinta colocación. Sumado a De Mario y la dupla Silva-Acosta, algunos juveniles como Ostúa, Colacciati, Carnevale y Hugo Piazza mostraron un rendimiento maravilloso que posibilitó resultados sorprendentes como 7-2 a Quilmes y 5-1 a Atlanta. Éste brillante equipo quedó a las puertas de las Semifinales del Metropolitano en el cual se consagraría San Lorenzo, dirigido por Tim. El Torneo Nacional de 1968 fue testigo de la irregularidad de un conjunto que llegaba a su fin. Así, Los Albañiles se apagaron en 1969 con la venta de ‘’Manolo’’ Silva a Newell’s y de ‘’Baby’’ Acosta al Sevilla por 18 millones de pesos. De ésta forma, Lanús ponía punto final a otra página de su rica historia.