LA GENERACION DORADA DEL BARCELONA

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Si se le preguntará hoy a cualquier catalán hincha del Barça cuál fue la mejor camada de jugadores que salió de La Masía, sin duda la respuesta sería la misma en todos los casos: «La generación del ´87», y es porque este grupo estaba compuesto por, entre otros, Messi, Piqué y Fábregas.

Hablar del año 1987 es hablar de una majestuosa generación para el Barcelona, ya que es el año en el que 3 jugadores nacieron y el club los convirtió en gloriosos amigos. Gerard Piqué, Cesc Fabregas y Lio Messi fueron un tridente que lo ganó todo en la categoría de Cadete Infantil a inicios del año 2000 y que 10 años después volvieron a encontrarse.


“Era un grupo extraordinario, con jugadores muy competitivos, auténticos ganadores”, comenta un ex compañero. “Todos sabían que Messi, Piqué y Cesc eran diferentes. Eran los puntales del equipo. Sé que ahora es fácil decirlo pero ya a su edad se los notaba distintos”.

Es que este equipo formado por una columna vertebral de lujo con Piqué en la defensa, Fábregas en el medio y Messi en la delantera, ganaba sus partidos de manera sencilla, divirtiéndose en la cancha y humillando a cada equipo que se enfrentaban. Algunos jugadores recuerdan haber ganado partidos por más de 20 goles y no haber perdido durante casi 5 años.

“Jugábamos un 3-4-3, como el dream team”, recuerda Piqué. “Planchería; Marc Valiente, yo en el centro y Chirivet en la izquierda”, empieza a enumerar el zaguero. “En el medio campo jugaba Cesc de pivote, Marc Pedraza, Víctor Sánchez, Messi de media punta y Toni Calvo, Víctor Vázquez y Clausí en el ataque”, recita de memoria. “Ganábamos todas la Ligas, todas las Copas y todos los torneos que jugábamos. Era un festival”, explica Benaiges, que trabajó con aquellos jóvenes durante dos años.

“Piqué era el jefe”, recuerda Messi. Y Cesc lo confirma: “Recuerdo un partido en el que todos los jugadores rivales fueron a por Messi y Gerard Piqué tuvo que pelearse para defenderlo. Lo expulsaron”.

Pero el destino los separaría por unos años. Piqué firmaría su primer contrato con el Manchester United en 2004, donde se pudo formar como profesional. Mientras que Cesc viajó a Londres para firmar con el Arsenal con apenas 16 años.

El operativo para reunirlos nuevamente fue lento pero efectivo: en 2008, Barcelona pagó 5 millones de dólares al Manchester United para recuperar a Piqué, que había sido cedido con opción de recompra (también pasó por Zaragoza). Y 3 años después se hizo oficial el esperado retorno de Cesc, proveniente del Arsenal, por 45 millones de dólares.

Su reencuentro se hizo esperar. La generación del 87 coincidió apenas 27 minutos sobre la cancha. Recién 3 meses después de la contratación de Cesc y durante un partido por Champions, se pudo ver a los 3 cracks demostrar su categoría y coincidir sobre el terreno de juego durante los 90 minutos. El entendimiento entre ellos fue evidente e inevitable. Prueba de ello es que Messi hizo tres de los cuatro goles, y Cesc marcó el restante. Por si fuera poco, Piqué también contribuyó dando a Messi una asistencia de lujo para el último gol.

Pese a esto, todos sabemos que por un jugador que llega a triunfar en las grandes ligas del mundo, hay varios que quedan en el camino. Algunos integrantes de la generación ´87 que no llegaron a triunfar en Barcelona fueron Marc Valiente y Víctor Vázquez, ambos de los cuales se hablaba maravillas en el club blaugrana, pero el fútbol los llevo a otros destinos. Además los que llegaron a debutar en primera pero no lograron continuar en la institución fueron Pau, Dani Plancheria y Toni Calvo. Sus carreras no fueron para nada un fracaso, pero lejos están de los éxitos que supieron cosechar en las categorías mayores sus compañeros.

Por: Emiliano Granja
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El fútbol de otra manera.

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