Luciano Wernicke

«AL FÚTBOL LO DESCRIBE MÁS LA PICARDÍA QUE UN RESULTADO»

Luciano Wernicke es un referente en materia de libros de fútbol. Con las distintas entregas de sus curiosidades (del fútbol, de los Mundiales, de los Juegos Olímpicos y próximamente de la Copa Libertadores) y algunas biografías (James Rodriguez y Carlos Bilardo) es inevitable pensar en su nombre cuando se nos ocurre leer algo del deporte más lindo del mundo. Pasionfulbo tuvo la oportunidad de dialogar largo y tendido con este autor que, al igual que nosotros, busca recordar al fútbol de una manera distinta.

– Luciano, ¿por qué curiosidades?
– Está mal que lo diga, pero escribo los libros que a mi me gustaría leer. Si bien me gustan el policial negro y  Eduardo Sacheri, por ejemplo, siempre que viajo me meto a las librerías a buscar libros de curiosidades. Tengo una fascinación con todo lo que tiene que ver con eso porque me gusta, y entonces creo que hago los libros que me gustaría leer.

– Hacés lo que te gusta, en definitiva.
– Sin dudas. Esa es la ventaja del artista. Uno hace lo que le gustaría ver y leer. A mí me encanta investigar sobre fútbol. Igualmente, 
siempre digo que no escribo la historia del fútbol, sino una historia del fútbol que es paralela a la de los grandes campeones.

– ¿Como podés ejemplificar esa «historia paralela»?
Cuando hago el libro de la Libertadores, no hablo sólo de Independiente o el Santos por el hecho de ser campeones, sino que cuento, por ejemplo, que en la final contra Boca a Pelé se le rompió el pantalón y se lo cambiaron en el medio de la cancha. O que Independiente fue a jugar el tercer partido contra el Colo-Colo en Montevideo, y los chilenos llevaron al arriero que encontró a los rugbiers uruguayos que se habían caído en la cordillera. Entonces, todo el estadio Centenario estuvo a favor suyo. Para mí lo llamativo hoy, a 50 años de eso, no es que haya ganado un equipo, sino que los chilenos hayan llevado al arriero para ganarse al público. Al fútbol lo describe más la picardía del fútbol que un resultado. Ante todo, es un hecho cultural y social. Me gusta resaltar eso.

– ¿Cómo conseguís esas historias?
–  Tengo la suerte de tener una biblioteca muy rica, con libros en español, inglés y francés. Siempre que veo un libro de fútbol intento comprarlo, en especial cuando me voy de viaje. Ahí me lleno la valija de textos…. También me traen algunos mis amigos, cuando van a algún lado. Y además… la memoria es selectiva. Te gusta el fútbol y te acordás. Así como a otros les pasará con otras cosas. Yo tomo ésto como un hobby: no me considero periodista deportivo, simplemente soy un consumidor de fútbol.

– ¿Qué programas de fútbol consumís habitualmente?
Si bien veo muchos partidos, el mejor momento del año es el especial de Fernando Lavecchia, en TyC Sports. Yo he tomado notas de las curiosidades de ahí y, aparte, me divierte. Es magnífico.

– Es un laburo parecido al tuyo…
– Sí, es parecido, pero audiovisual. Todo tiene sus pros y sus contras, eh. Ellos trabajan desde el ’94 para acá, aunque a veces tienen algunos detalles previos que no pasan igual de la década del ‘70. Yo tengo una biblioteca muy grande con hechos que van incluso hasta el siglo XIX y eso es una ventaja para mí, porque es material que no va a estar en Internet y que puedo difundir yo, por mis propios medios.

HISTORIAS

– También te deben llegar historias del boca en boca, de las que cuenta un mozo, un amigo o cualquier persona. ¿Esas se pueden corroborar?
– Bueno, les pongo un ejemplo. En el primer libro, “Historias insólitas del fútbol”, yo cuento que la única historia que no está chequeada es la de un uruguayo que en un torneo de juveniles mete un gol, se saca la camiseta y como estaba amonestado, fue expulsado… ¡Pero resulta que como el equipo estaba con 7 jugadores perdieron el partido por esa roja! Argentina no jugó los mundiales del ’50 y el ’54, y durante ese tiempo los diarios eran sólo de 3 o 4 hojas y, encima, El Gráfico venía todo promocionado por el gobierno con los Torneos Evita. Los diarios no cubrieron casi nada de esos mundiales. Entonces yo hace un par de años me fui a laburar a la biblioteca de Montevideo para buscar información de ese período y obtuve muchísimo material. Cuando estaba esperando para tomar el Buquebús de vuelta en un bar, un tipo me contó la historia de este jugador. El tema es que no la pude chequear… Llamé a Nacional y no sabían, pero como estaba tan buena la historia la conté igual. Luego de lanzar el libro, fui a presentarlo a Uruguay a varias radios. En una de esas, me pidieron que cuente una historia y conté esta. Resulta que los oyentes empezaron a interactuar, hasta que un flaco dijo por Facebook que el personaje en cuestión era un amigo suyo que le decían el Mono, que me comunicara con él. Lo contacté, y al final era un ex futbolista que vivía en España, y cuya historia luego escribí para El Gráfico. Era una final contra Danubio (o Defensor, no recuerdo ahora) y estaban perdiendo 2-0 siendo 7 contra 7 porque se habían agarrado a piñas. La cosa es que el equipo lo pudo empatar, y este Mono, que encima no fue quien metió el gol, se sacó la camiseta y fue expulsado; cuando estaba entrando al vestuario vio que venían todos llorando, por lo que recién ahí se enteró que habían perdido el partido por esa expulsión. Fue tal el quilombo que lo colgaron. Primero lo prestaron a equipos del ascenso y luego tuvo que dejar de jugar al fútbol porque lo dejaron libre y no lo quería nadie.

– ¿Nunca pensaste en hacer literatura sobre esas historias? ¿Transformarlas en cuentos?
– Tengo varias novelas en el tintero pero que no son sobre fútbol. Igualmente, sí, hay muchos personajes lindos para hacer una novela o quizás una película. A mi me gusta mucho la historia de Luis Monti, el argentino que fue amenazado de muerte en la final del mundial del ’30 para perder y en la del ’34 para ganar. El tema es que ya no hay testimonios vivos de eso, pasó mucho tiempo.

– ¿Te inclinás más hacia una película, entonces?
Lo que habría que hacer es una película de ficción llamada «Maracanazo», pero que no te muestre el gol porque ya nos lo sabemos de memoria. Mostrar el vestuario, lo que pasó alrededor, la historia de Obdulio Varela consolando a los brasileros en los bares.

– ¿Brasil 1950 es uno de los Mundiales más interesantes?
Para mí ese mundial fue el gran batacazo. Todavía mayor que el 7-1 de Alemania a Brasil. Aparte tiene un agravante, fue el único que no tuvo final (fue un cuadrangular) y por eso con el empate Brasil era campeón. Y ya ganaba 1-0. Es una cosa de locos. Ganaba y seguía atacando, por eso le hicieron los dos goles de contra. Los diarios el día de la final sacaron el poster de Brasil campeón. Y ese mundial tuvo otro partido extrañísimo: Estados Unidos 1-0 Inglaterra. Ese partido se jugó de tarde, por lo que en Londres era de noche y la información llegó cuando cerraban las ediciones de los diarios. En ese momento la información llegaba por télex, que a veces llegaba con errores o caracteres. Cuando llega «Estados Unidos 1-0 Inglaterra», algunos diarios pensaron que era un error, y pusieron «Estados Unidos 1-10 Inglaterra». Hoy lo ve todo el mundo, y en ese momento se transmitía así.

– ¿Cómo fuDOCTORe trabajar con Bilardo?
– Me costó mucho hacer el libro de Carlos. Aún haciéndolo con él. Incluso costó más que el de James. Carlos es un tipo que vivió más de 50 años en el fútbol, y no se acordaba de muchas cosas. Eso hizo que tuviera que buscar mucho material.

– Debe haber quedado mucho material afuera también
– Sí, un montón, tanto por espacio como porque quizás él no quería publicarlas.

– ¿Tenés alguna anécdota con él?
– Yo estoy con mi hijo a la tarde, generalmente mientras mi mujer trabaja, entonces al final nos terminábamos juntando todos los sábados en mi casa, por el nene. Mi hijo tenía sólo 3 años, y Carlos ya le tiraba la pelota para que le pegue con los 2 pies…

 

 Bilardo es un personaje de aquellos. Siempre resulta interesante. Así lo cree Wernicke, que hace una breve pausa, y sigue hablando del Doctor:

-Bilardo nunca había vuelto a ver el penal de Sensini en Italia. Nunca hasta un día que estuvo conmigo y lo vimos juntos. 24 años después. Al verlo, se tomó la cara, y yo le dije “¿Y Carlos, es penal?”… Su mirada me dio a entender que sí, aunque enseguida retrucó «¡Pero igual, fue penal el que le hicieron a Dezzoti!». No lo dice ni lo dirá nunca, pero…

– ¿Entonces, la autobiografía de James fue más fácil?
– Sí, sí. Tenía 2 semanas de vacaciones en el laburo y ese tiempo lo utilicé para desgrabar entrevistas de James y allegados. Fui a ver a Héctor Clide Díaz (que lo contrató), a Silvio Sandler (su representante hasta que fue a Mónaco) y Nacho Campó (que trabaja para Adidas Argentina); por ejemplo. La más jugosa fue la del representante, porque lo conoce desde chiquito y tiene miles de experiencias, de hecho quedaron afuera algunas.

jAMES– ¿Cómo lo viste en el Mundial? Explotó y tuvo grandes complementos…
– Sí, pero Pekerman armó el equipo en base a él, eso está claro. Antes no pasaba porque estaba Falcao, pero con su lesión quedó James como cabeza del equipo. Pero si, Colombia tiene muchas variantes. James fue goleador del mundial casi sin pisar el área, eso muestra sus virtudes. No me acuerdo cual fue la última vez que un mediocampista fue goleador de la copa del mundo…

– ¿Y ahora en el Real cómo lo ves?
James no llegó a nuestro equipo de barrio, no es “Esperándolo a Tito”, llegó a un plantel riquísimo y lleno de envidia.  Vi los partidos enteros e Isco no le daba la pelota. Con tal de eludir a algún defensor no se la daba, igual que Bale. Cuando pierden en Anoeta por hacer la individual no se la daban. Ese partido puntualmente me dio bronca porque James es indiscutible, es un crack y tiene una mentalidad ganadora como pocos. Fijate que en todos lados triunfó…

– ¿Qué otra biografía tenés pendiente?
– A mi me gustaría hacer alguna de Riquelme o Bianchi. Igual, para que te lo publiquen, necesitás que el personaje sea caliente, que venda.

– ¿Cómo ves que le va a tu género en el mercado?
– Cuando fue el Mundial 2010 casi no hubo libros de fútbol, estaban el mío y pocos más. Ahora, hubo un montón, pero lamentablemente se queda ahí. Yo trato de hacer que la gente siga leyendo porque hay mucho para contar, no sólo cuando hay un mundial. Hay mucha improvisación y oportunismo. “Che, viene el mundial, hagamos algo”. Y ese algo no siempre es bueno.

– ¿Y nuestra literatura en general?
– ¿Cómo puede ser que el libro de Rial este número 1 en ventas? Un tipo que en un libro de 10 capítulos le dedica 2 a su ex -mujer. Si vos lees su libro, viene Hitler, Drácula y la ex de Ríal. Uno se rompe el lomo para hacer un libro bien documentado, divertido, que demanda mucho esfuerzo… Mejor no hablar de ciertas cosas.

– ¿Vas a la cancha?
– Solía ir, pero me cansé. Desde que tuve a mi hijo me cambió un poco la visión. A él no lo voy a llevar hasta que se calmen las cosas. Después, cuando sea mayor, que haga lo que quiera. Cuando hice el último libro me tomé 3 meses de licencia. Trabajaba a la mañana con Carlos (Bilardo) y a la tarde estaba con mi hijo. Comíamos viendo el Zorro y apenas termina, empieza el noticiero. “Asesinatos, muerte, violación”. Yo creo que no podés contaminarte la vida así. A mi hijo no le quiero ofrecer eso. No es cuestión de tapar todo debajo de la alfombra, pero hoy en día prefiero poner fútbol o hasta dibujitos para ver con él.

– ¿Cómo es tu relación con el fútbol?
– Yo era un burro, y así y todo llegué a jugar en Primera D. Para esas competiciones más o menos era bueno, pero sabía que nunca iba a llegar a ser profesional. Yo me tomaba todo de la manera más seria posible, me acostaba temprano, comía bien y todo eso, pero después veía llegar a mis amigos borrachos o sin dormir… ¡y quizás jugaban mejor que yo! El fútbol profesional es otro mundo, ellos están a años luz de nosotros.

brasil90
– ¿No te podrías comparar con Maradona? 

– Ja, ni loco. Cuando daba clases siempre preguntaba a los alumnos quién era el mejor que vieron. La mayoría me decía Maradona, y me llamaba la atención porque casi no lo habían visto jugar. Es decir, cualquier persona del mundo mira sus videos, pero lo más importante, creo, es lo que el tipo transmitía. Mi hijo puede ver sus videos, pero no se va a comparar con aquellas tardes viendo, por ejemplo, los partidos del mundial con mi viejo y mi hermano, en vivo, eran explosiones.  

– Un partido de Diego
– El partido con Brasil en el 90 fue una locura. Argentina en el 86 tenía un equipazo, jugaba bien, no era una sorpresa ganarle a Alemania. Con Brasil nos pegaron un baile bárbaro, merecíamos perder… y Diego hace esa jugada maravillosa entre 3 tipos ¡y además el pase va de caño! Cani lo limpia al arquero y fue un desahogo total.

Futbolero de alma. Así podría describise a Luciano Wernicke. Las curiosidades y autobiografías, anecdotas con Bilardo, sueños a futuro y algunas inquietudes. Habló de todo y cumplió con nuestro slógan: «vivir el fútbol, pero de una manera diferente».

 

David Kreimer y Lisandro Machado, para PasionFulbo.net