AL FINAL HAY RECOMPENSA

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Jorge Sampaoli, Ricardo Gareca, Gerardo Martino y Ramón Díaz; cuatro entrenadores argentinos para las cuatro selecciones clasificadas a las semifinales de la Copa América 2015. Hoy todos hablan de ellos y de su gran presente, pero sus inicios en el banco de suplentes fueron muy distintos.

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Ramón Díaz es el que tuvo el camino más allanado. Tras destacarse con la camiseta de River Plate y jugar muchos años en el fútbol italiano, el «Riojano» fue principal candidato para ser entrenador del «Millonario» en 1995, luego de la salida de Américo Rubén Gallego. Su arranque no pudo ser mejor: cinco titulos locales catapultaron a los de Nuñez como el equipo dominante en la década de los 90′ -hasta la irrupción del Boca de Bianchi-, pero el principal logro de Ramón, el que lo metió de lleno en el corazón riverplatense, fue el de la Copa Libertadores de 1996, tras superar en la final al América de Cali. Algunas de las figuras de aquel equipo Millonario, eran Germán Burgos, Hernán Díaz, Matías Almeyda, Leonardo Astrada, Juan Pablo Sorín, Ariel Ortega, Hernán Crespo y el uruguayo Enzo Francescoli.

Por suerte para Ramón, contó en sus planteles con otras figuras como Marcelo Salas, Julio Cruz, Marcelo Gallardo, Javier Saviola, Juan Pablo Angel, Pablo Aimar, entre otros. Sin embargo, no se puede dudar de su capacidad de liderazgo para conducir planteles repletos de figuras. En 2002, tras coronarse campeón, el presidente de la institución, José María Aguilar, decidió no renovarle el contrato para ir en busca del «Ingeniero» Manuel Pellegrini.

2Distinta fue la historia para Gerardo Martino, que inició su carrera como entrenador en el banco de Brown de Arrecifes, en lo que fue una especie de tour por clubes de ascenso como Platense e Instituto. En el equipo cordobés, el «Tata» comenzaba a demostrar sus intenciones: «Jugaremos bien al fútbol. Quiero un equipo práctico que salga a buscar los partidos. Que juegue igual, tanto de local como visitante. Un equipo comprometido con la camiseta de Instituto». El buen paso por «La Gloria», con resultados y buen juego pero sin ascenso a Primera, generó atención en Paraguay, donde dirigentes de Libertad apostaron por su trabajo y fueron recompensados con 3 titulos locales y un gran prestigio a nivel internacional, tras disputar varias ediciones de Copa Libertadores. Tras el exitoso ciclo, la carrera de Martino despegó hasta llegar a Cerro Porteño y la Selección de Paraguay.

Tampoco fue facil el comienzo como DT para Jorge Sampaoli. El nacido en Santa Fe no tuvo una carrera como futbolista debido a una fractura de tibia y peroné que cortó su sueño cuando apenas tenía 20 años. En 1996, mientras dirigía al humilde Club Atlético Belgrano de Arequito, llamó la atención de los diarios rosarinos por dar instrucciones desde un árbol luego de ser expulsado. La imagen le valió una oferta del club Argentino de Rosario, que militaba en la Primera B Metropolitana, y allí dio Sampaoli sus primeros pasos como técnico profesional hasta el año 2000, y dos años más tarde, emigró a Perú para conducir las riendas de Juan Aurich. Fueron 5 años de dirigir en aquel país, con buenos pasos por Sports Boys y Coronel Bolognesi, y un breve e irregular andar en el poderoso Sporting de Cristal. En 2008, cambió su rumbo para dirigir al O’Higgins chileno, en donde comenzó a amigarse más con el triunfo, y el 2010 fue uno de sus mejores años, llevando al Emelec  a ser uno de los protagonistas del fútbol ecuatoriano, tal es así que Universidad de Chile se fijó en él y lo eligió para ser la cabeza del que culminó siendo el proyecto más exitoso en la historia de los azules.

De Ricardo Gareca como entrenador hay pocos recuerdos que no sean ligados a sus éxitos en Vélez Sarsfield, club al que asumió en 2009, con una trayectoria de 14 años como entrenador. ¿Qué pasó en ese lapso superior a una década? De todo. Inició en San Martin de Tucumán y dio el salto a Talleres de Córdoba, con el que consiguió el ascenso a Primera División y se ganó el prestigio para dirigir a Independiente de Avellaneda, del que recuerda: «Tal vez me faltó mejor preparación para estar en un club así». Retornó a «La T», lo mantuvo en la A, y se dio el lujo de obtener la Copa Conmebol 1999. Luego estuvo en Quilmes, y muy pronto inició su tercer ciclo en Talleres, pero el mismo duró solo 45 días. Otro paso sin pena ni gloria, en Argentinos Juniors, llevó al «Tigre» a probar suerte fuera del país. El destino fue Colombia.

América de Cali había disfrutado al Gareca goleador (57 goles), y por eso le dieron la chance en el banco de suplentes. Su temporada fue irregular, y al año siguiente recaló en Independiente de Santa Fe, donde obtuvo más derrotas que triunfos. La carrera se hacía cuesta arriba y decidió probar suerte en Universitario de Perú, con el que encontró su rumbo y obtuvo el titulo de campeón en el Apertura 2008. Al año siguiente, el proyecto de Vélez con Christian Bassedas en el rol de manager, confió en la labor del «Tigre» que se mantuvo en el club velezano hasta 2013.

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1994. Si no rueda una pelota me siento incompleto. Cuando sea grande diré que vi jugar a Messi. Disfruto de leer y escribir.

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