Juan Manuel Romay

UN PASE POLÍTICO

Las novelas en los mercados de pases parecen ser algo moderno, pero siempre existieron. Incluso, las hay con transfondos políticos. El caso ideal para demostrarlo es el de Juan Manuel Romay, el hombre que llegó a Independiente gracias a la ayuda de Eva Perón.

Romay, tapa de la Revista El Gráfico. Por aquel entonces todavía jugaba en Lanús.

El goleador jugaba para Lanús, pero tras grandes actuaciones, la llegada a un club de los denominados grandes, era inminente. Lo quiso Boca, pero estaba todo listo para que el jugador pasara a Racing. Sin embargo, Romay era fanático de Independiente, y hasta último minuto luchó por cumplir su sueño de jugar en el ‘Rojo’.

Aquello desató un conflicto en el que intervinieron ministros: el de Hacienda, Ramón Cereijo, era hincha de Racing, y según contó el jugador, hasta llegó a amenazarlo sino pasaba a la ‘Academia’: «Pibe, sino juega en Racing, no juega en ningún lado». Romay fue a hablar con el Ministro de Trabajo, José María Freire, hincha de Independiente, y éste le gestionó una reunión con la mismísima Eva Perón. En aquel encuentro, el goleador soltó: «Mire señora, soy de una condición humilde, tengo una oportunidad de jugar al fútbol y quisiera jugar donde yo quiero. Si usted me puede ayudar..»; Eva levantó el teléfono y habló con Cereijo para pedirle que no se entrometa. Y así se concretó el pase de Romay a Indepiendente.

«El Mazorquero» -así lo apodaban- llegó al club de sus amores en 1948, nada más y nada menos que para cumplir la tarea de suplantar al eterno goleador, Arsenio Erico. En su debut, convirtió un hat-trick: Independiente le ganó 10-2 a Rosario Central. Para empezar con el pie derecho, aquel año los de Avellaneda gritaron campeón. Romay compartió ataque con jugadores como Vicente de La Mata y Ernesto Grillo, pero su compinche ideal era Carlos Lacasia: «Me hizo hacer cualquier cantidad de goles». En sus tres años jugando para Independiente, marcó 36 goles en 61 partidos.

CURIOSIDAD: El ex dueño de Canal 9, Alejandro Romay -fallecido en 2015- se llamaba en realidad Alejandro Argentino Saúl.