Fútbol durante la Primera Guerra Mundial

CUANDO EL FÚTBOL FUE MAS QUE LA GUERRA

Europa, 1914. Hace ya mas de un año que la Primera Guerra comenzó. Se acerca navidad y los ánimos de los soldados, tanto del eje como de los aliados, no son los mejores. No es algo extraño, ya que la guerra es una de las peores situaciones que le pueden tocar vivir a un ser humano. Matar gente, ver amigos y compañeros caídos, estar lejos de sus familiares por meses y sin noticia alguna acerca de ellos, algo horrible por dónde se lo mire.

Miles de soldados habían muerto en combate, ya sea a causa de alguna enfermedad, o simplemente porque no pudieron sobrevivir a las bajísimas temperaturas que azotaban Europa en ese momento. La tristeza reinaba en las trincheras.

Para intentar avivar los ánimos en sus tropas, generales alemanes decidieron proveer a sus hombres de doble ración de comida, cigarrillos, alcohol, música, y otros tantos regalos, los cuales hacían que por un momento se olvidaran de la guerra y pudieran pasar un buen momento.

Todo esto era observado por los Aliados, bando contrario al Eje, quienes en lugar de aprovechar la situación, decidieron imitarlos para así poder pasar también ellos un momento feliz entre tantas feas situaciones, y hasta según dicen, algunos soldados se animaron a cruzar trincheras para desear una feliz navidad a sus enemigos.

Al día siguiente, nuevamente los alemanes fueron los que comenzaron con la que -en aquel entonces- era una extraña maniobra. Aquellos que sabían hablar ingles, salieron de las trincheras con banderas blancas en símbolo de paz, y tras unos momentos de tensión comenzaron a entablar conversaciones con sus contrincantes de guerra: por un momento se había dejado el conflicto de lado. Soldados de ambos bandos compartían bebidas, comida, tabaco, y todo lo que tuviesen, pero lo mas extraño de todo sucedió cuando un soldado escoses saco de un bolso una pelota de fútbol, objeto con el cual se improviso un match, que terminó con victoria por 3 a 2 para el equipo germano.

Niemman, teniente Alemán, contó lo sucedido aquel 25 de diciembre en una carta:

Un soldado escocés apareció cargando un balón de fútbol; y en unos cuantos minutos, ya teníamos juego. Los escoceses ‘hicieron’ su portería con unos sombreros raros, mientras nosotros hicimos lo mismo. No era nada sencillo jugar en un terreno congelado, pero eso no nos desmotivó. Mantuvimos con rigor las reglas del juego, a pesar de que el partido sólo duró una hora y no teníamos árbitro. Muchos pases fueron largos y el balón constantemente se iba lejos. Sin embargo, estos futbolistas amateurs a pesar de estar cansados, jugaban con mucho entusiasmo. Nosotros, los alemanes, descubrimos con sorpresa cómo los escoceses jugaban con sus faldas, y sin tener nada debajo de ellas. Incluso les hacíamos una broma cada vez que una ventisca soplaba por el campo y revelaba sus partes ocultas a sus ‘enemigos de ayer’. Sin embargo, una hora después, cuando nuestro Oficial en Jefe se enteró de lo que estaba pasando, éste mandó a suspender el partido. Un poco después regresamos a nuestras trincheras y la fraternización terminó. El partido acabó con un marcador de tres goles a favor nuestro y dos en contra. Fritz marcó dos, y Tommy uno”. 


Tras enterarse los oficiales de esta situación, muchos fueron los fusilamientos y las prohibiciones a los soldados, con la excusa de que eso nunca debería haber pasado. Muchas fotos y documentaciones de aquel hermoso momento fueron retenidas y quemadas para que esa información no se divulgue, pero algunas de las fotos llegaron a trascender a nivel mundial, como la que publico en su tapa el diario ingles Daily Mirror, en la cual se ve a un soldado inglés posando con un grupo de alemanes.

Así fue como, al menos por unos instantes, se dejó de lado un gran conflicto para concentrarse en algo que todos tenían en común: el amor por el fútbol y las ganas de jugarlo.