Carlos Alberto De Marta

CARLOS DE MARTA, EL EXPULSADO POR NO INSULTAR

Era una tarde de calor en noviembre de 1972. Se jugaba la sexta fecha del Nacional, por lo que poco había en juego en este Huracán – Estudiantes de La Plata. Sin embargo, lo insólito no iba a tardar en tener lugar, gracias a un árbitro un poco impulsivo, que expulsó a Carlos De Marta.

El globo, como local, ganaba por 2 a 0 sobreviviendo a ataques del pincha. A los 44’ del primer tiempo, el árbitro Washington Mateo cobró un penal para Estudiantes por una falta clarísima en el área. Todos la vieron, inclusive el juez de línea. Pero el colegiado, en una acción rarísima, se retractó y cambió la decisión: no fue adentro, sino a centímetros del área que defendía Huracán. La decisión fue desaprobada por todos, cayendo insultos desde la hinchada y desde el lado de los propios jugadores que, atónitos, veían como eran perjudicados por una decisión extraña. Y encima, en medio del tumulto, el árbitro escuchó a Carlos Alberto De Marta, volante del pincharrata, gritarle e insultarlo de manera grosera, por lo decidió expulsarlo, dejando al equipo con diez hombres, lo cual serviría para explicar el resultado final: 5-1.

Mateo envió el informe a la Asociación del Fútbol Argentino, y De Marta fue citado a declarar por el incidente en el Tribunal de Disciplina de la institución. Entró a la Sede de la calle Viamonte, se presentó ante el colegiado, y de alguna manera se defendió y se fue por la puerta con mucha tranquilidad.

Veinticuatro horas después, lo que podría haber sido una fecha de suspensión por “protesta de fallo” no fue más que algo que prescribió. ¿Qué sucedió? Dificilmente el jugador pincharrata De Marta hubiese podido insultar al árbitro del encuentro, ya que era sordomudo de nacimiento.

  • Bonus:

3 años luego después, en el Nacional 1975, De Marta jugó en Temperley y lo hizo como delantero. En la fecha final, su equipo venció a Newell’s por 3-1. Sin embargo, lo lindo de la historia es que fue Carlos De Marta quien abrió el marcador y, desaforado, corrió a la banda donde se encontraban los periodistas de Fútbol de Primera para gritar el gol como podía, con ganas, desde el alma, como alguien que vive el fútbol desde el interior del corazón.