CUANDO BONANO HIZO HISTORIA

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En agosto del año 2000, Roberto Bonano entró en la historia grande de River Plate. El “Millo” enfrentaba al Vélez de otro arquerazo: José Chilavert.

A lo largo de sus 116 años de historia, River tuvo arqueros excepcionales que dejaron un sello en Núñez, la Argentina y el mundo. Por ejemplo, Ubaldo Matildo Fillol y Nery Pumpido, campeones del mundo con la Selección Argentina (1978 y 1986, respectivamente). Ni hablar de Amadeo Carrizo, que jugó más de cinco centenares de partidos en La Banda, y reinventó el puesto de arquero, jugando de líbero como hoy se lo ve a Manuel Neuer. Y si hablamos de situaciones puntules, quedaron en la historia Germán Burgos, que con sus pies detuvo el penal de Cardona en la final de la Libertadores 1996, o la volada memorable de Marcelo Barovero, que le ahogó el grito con la mano derecha a Emanuel Gigliotti desde los 12 pasos en la Sudamericana 2014. Arqueros que quedaron en la gloria. Cracks, únicos, inigualables. Sin embargo, ninguna ostenta en su palmarés lo que Roberto Bonano, el único arquero Millonario que convirtió un gol en el profesionalismo. Sí hubo antecedentes de arqueros goleadores de River en la era amateur: Carlos Isola anotó dos, en 1914 y 1918, y Jorge Iribarren también marcó, en 1927. No fue en una definición por penales en una Copa ni torneo importante, ni de tiro libre, ni al cabecear en la última pelota parada de su equipo, ni de mitad de cancha aprovechando una distracción colectiva del rival. Nada de eso. Fue de penal. La vía más sencilla para un jugador de facturar. Así lo hizo Bonano. Contexualizando, River debutaba en la Copa Mercosur ante Vélez una noche de Agosto del año 2000, en el Estadio Monumental. El Millonario ganó 2-1. Abrió la cuenta Leonel Gancedo, empató José Luis Chilavert desde los doce pasos y Bonano anotó el gol del triunfo riverplatense. En los arqueros se dio la gran polémica, y se cruzaron duramente tras el encuentro.

Chila, ídolo del Fortín y de la Selección de Paraguay, había anotado el primero. Bonano se vengó: le pidió el penal a Juan Pablo Ángel y ejecutó hacia la derecha. El partido aparte siguió en los micrófonos “Le agradezco a Angel porque me lo cedió. El motivo fue porque sufrí el gol yo, y quise tomarme mi revancha personal. Lo grité mirando el cielo”, declaró Bonano, que nunca más volvió a patear penales. Ya estaba satisfecho.

Bonano era el dueño del arco en la Selección Argentina de Marcelo Bielsa.

En la zona mixta, Chilavert salió al cruce cuando fue consultado por el atrevimiento de Tito: “¿Por qué no fue a patear contra los brasileños? En este partido prácticamente no había gente gente, no había responsabilidad. Aparte tiene que aprender mucho de Chilavert. Aprender a pegar el balón. Le pega con un diario”. Y Bonano le respondió: “Hoy tenía el diario tenía el suplemento del domingo, estaba bastante gordito y entró”. El arquero paraguayo continuó disparando contra el guardameta del Millonario: “Es un arquero que da mucha inseguridad. En los partidos importantes el hombre realmente tiene que demostrar que tiene nivel, y me alegra que se atreva a patear un penal porque significa que ha aprendido a mí”.

Chilavert era el capitán indiscutido de la Selección Paraguaya.

A pesar de las críticas de la ejecución de Bonano, la pelota entró y se fue con el pecho en alto: “No me extraña que tenga ese tipo de actitud porque parece que le molesta cuando no le va bien. No me quiero meter en polémicas. Hice mi gol de penal. Hoy me voy contento. Se lo dedico a mi familia. Sirvió para que River ganara, arrancando bien en la Mercosur. El equipo de él se fue derrotado”. Finalmente, los de Nuñez llegaron hasta semifinales del certamen, donde sucumbieron ante el futuro campeón, Vasco Da Gama. Acostumbrado a las chicanas, Chilavert se quedó con la última palabra, restándole importancia a lo acontecido en el partido, ya que se vanaglorió con los títulos que ganó en Vélez: “Yo he ganado todo. No creo que Bonano tenga los títulos a nivel internacional que tiene Chilavert”. Claro, Bonano no ganó la la Intercontinental, tampoco la Interamericana ni la Recopa. Sí la Copa Libertadores y la Supercopa en River (y la Conmebol, en Central). Tampoco tiene los 62 goles que ostenta Chila. Sólo tiene uno. De penal, en un duelo prácticamente intrascendente. Pero se lo hizo a él. Y le dolió al ídolo paraguayo, herido en su orgullo. Y de yapa, el Millo volvió a ganarle al Fortín días después, por el Apertura 2000 (2-1).

Nicolás Diz
@diz_nico

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El fútbol de otra manera.

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