Bandera de Almirante Brown

LA BANDERA IMPENSADA

Era la tarde del 8 de junio de 2014 y en el Estadio Fragata Presidente Sarmiento se jugaban muchas cosas por la B Nacional. Ese día debían disputar un partido Almirante Brown, quien debía ganar para no descender de categoría, y Huracán, que con resultado a favor podía ascender a Primera División. Pero antes de comenzado el encuentro, una bandera de una de las facciones de la barra brava local, La Banda Mostro, se robó el protagonismo por su particular mensaje: “como no somos los mejores decidimos ser los peores”.
Lo cierto es que toda la semana había sido muy traumática para los integrantes de ambos planteles. Lejos de entrenar en tranquilidad para poder afrontar tamaño desafío, los violentos habían decidido amenazar tanto a sus propios jugadores, como a Carlos Arano, capitán del globo por ese entonces. La idea de sus mensajes era simple: o Almirante Brown se salvaba de retornar a la Primera B Metropolitana o los jugadores no salían vivos.
Más allá del ya nombrado mensaje, el aire esa tarde era denso. Las amenazas flotaban y el miedo a volver a la tercera división se hacía carne en los verdaderos hinchas. Esto se acrecentó cuando al minuto 28 del primer tiempo, Gonzalo Martínez concretaría el 1-0 para el visitante. A pesar de esto, no hubo mayores incidentes durante esta etapa. 
Pero la verdad detrás de estas palabras sería develada a partir de la media hora del segundo tiempo, cuando la escalada de bronca comenzó en formas de golpes. Lejos de ser un mensaje cómico y deportivo (como muchos se lo tomaron por ese entonces), el mensaje era para los jugadores y para los otros sectores de esta lucha por ser la barra oficial: “somos los más violentos y lo vamos a demostrar”.
Probablemente tamaña afirmación no sea posible de definir si es cierta en exclusividad para los que la firmaron o no, pero finalmente, tras terminar el partido, los de Huracán no pudieron ni festejar que con su triunfo lograron forzar un desempate ante Independiente, ya que varias personas ingresaron desde las tribunas al campo de juego, con el objetivo de agredir, entre otras cosas, al propio entrenador del globo, Frank Kudelka, y a su masajista.
Esa jornada podría haber quedado en el recuerdo por ser la que desembocó en el desempate que Huracán e Independiente debieron disputar en el Estadio Ciudad de La Plata. O quizás, por el descenso de «La Fragata», o como uno más entre tantos actos de violencia, pero sin embargo, quedará en la historia por haberse visto una de las banderas más curiosas de la historia.