Ascenso puro

ASCENSO PURO

El fútbol de ascenso muchas veces es marginado y bastardeado, pero al mismo tiempo, es el más humilde, pasional, desinteresado, y el que más anécdotas curiosas deja.

También es sabido que algunas canchas del ascenso son difíciles de visitar, porque se genera un clima hostil. Preguntarle sino al plantel de Villa San Carlos en la Temporada 2009/10, que al bajar del micro para enfrentar a San Miguel recibió gritos de “Si ganan, los matamos a todos”. Por aquel entonces, el “Celeste” necesitaba ganar para quedar a solo un punto del ascenso a la B Metropolitana.

El equipo que por aquel entonces dirigía la dupla técnica Besada-Malli, no pudo salir a hacer el reconocimiento del campo de juego debido al hostigamiento de la barra brava local. Y mientras realizaban la entrada en calor, los jugadores visitantes siguieron escuchando amenazas: “En Los Polvorines no se jode. Pierdan o no se va nadie”. ¿Por qué tanta hostilidad? San Miguel luchaba por mantener la categoría y no se permitía dejar puntos en casa.
El primer tiempo terminó sin goles, y en la segunda mitad, ambos equipos fueron con todo en busca del arco rival. Villa San Carlos, que venía manteniendo un alto nivel –por eso era el único puntero- volvió a dar una muestra de carácter, y pese a las amenazas fue para adelante. No solo se animó a ganar, sino que goleó a San Miguel en su propia casa. Leandro Madrid, Rodrigo Salinas y Pablo Miranda decretaron el 3-0 que dejaba al humilde celeste a solo un paso del ascenso a la B Metropolitana.
Para sorpresa de todos, el comportamiento de la parcialidad local fue elogiable. Despidieron al plantel de Villa San Carlos en medio de una lluvia de aplausos, e incluso, un hincha local se animó a gritar: “Así se juega al fútbol”. Los jugadores visitantes fueron respetuosos y buenos ganadores: se retiraron del campo sin provocar ni festejar en excesos, por respeto al público que veía como su equipo tenía muchas chances de perder la categoría. El entrenador celeste, expresó aquella tarde: “Terminamos siendo aplaudidos por toda la cancha.