CUANDO LAS HAZAÑAS SE HACEN ETERNAS

Por Luis Burgos; @chichongo


Ricardo Bochini

El próximo sábado se enfrentarán en Córdoba, Talleres e Independiente de Avellaneda, por la décima fecha de la B Nacional, en el estadio Mario Kempes. No se veían las caras desde el Torneo Clausura de 2004, año en el que el elenco cordobés descendió  a la B. Pero invariablemente, cada vez que se enfrentan estos dos equipos, regresa a la memoria «futbolera» nacional un hecho histórico que involucra a ambos, precisamente jugando el la capital mediterránea.
Debemos retroceder varios años el calendario y situarnos en el año 1978, más precisamente en la noche del 25 de enero. Como para reafirmar que esa era una noche especial, el 10 de Independiente, que no era otro que Ricardo Bochini, cumplía 24 años. Ese día se definía el Campeonato Nacional iniciado en noviembre de 1977. El partido de ida jugado en Avellaneda terminó en empate 1 – 1, Trossero para el “Rojo” y Cherini para la “T”, ambos de penal. Como el gol de visitante valía doble, cierto triunfalismo reinaba entre los cordobeses.
En la cancha de Talleres no cabía un alma más, es que si se daba el título para los locales, iba a ser el primer campeonato de un club no afiliado directamente a la AFA. El partido fue jugado con dientes apretados, pero el Rey de Copas saco una luz de ventaja en la primera parte y a los 29’ Norberto Outes de cabeza adelantó a la visita en el marcador. Los cordobeses no se desesperaron y de la mano del genial José Daniel Valencia, seguía con el juego atildado y a ras de piso que lo caracterizaba. Ya en la segunda etapa el árbitro Barreiro sancionó penal para Talleres, que Cherini lo cambió por gol. Empate y todo quedaba parejo, porque el “Rojo” tenía también su gol de visitante.
A los 74’ comenzó otra historia, Bocanelli, rodeado por dos defensores de Independiente, conecta un gran centro y  de cabeza logra vencer a Rigante. Automáticamente todos los defensores le reclamaron al juez que había sido con la mano, pero este convalidó la conquista. Los reclamos se desbordaron y Barreiro expulsó a Omar Larrosa, Enzo Trossero y Rubén Galván. Hubo amagos de retirar el equipo de la cancha, pero tras varios minutos de suspensión, se reanudó el partido. El técnico José Pastoriza, se jugó con dos cambios y hace ingresar a Biondi y Bertoni, para seguir con tres delanteros a pesar de tener 8 jugadores en cancha. Faltaban 15’ minutos e Independiente fue por la hazaña.  Estos deben ser de los minutos más emocionantes que  se hayan visto en una cancha. Emocionaba ver la actitud y entrega de esos ocho que se multiplicaban por todo el campo de juego y se llevó por delante a Talleres que estaba con los once. A siete del final, luego de una exquisita pared entre Biondi, Bertoni y Bochini, este último con su categoría acostumbrada, derrotó a Guibaudo y puso el empate. Partido para el infarto, seis minutos finales en donde los cordobeses buscaban en forma desesperada y chocaron una y otra vez contra ocho leones que no se rindieron y entraron en la historia grande de un club colmado de ella. En el día de su cumpleaños fue el “bocha”, quién hizo el regalo para todos los hinchas.

Tan grande fue la proeza, que a casi 36 años se la sigue evocando, como a una gesta que será recordada siempre, con un sitial de importancia en la riquísima historia del fútbol argentino.
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