CRISTIANO LUCARELLI: EL JUGADOR DEL PUEBLO

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Lejos de las campañas de marketing impulsadas por las grandes marcas de ropa deportiva, en la ciudad de Livorno al norte de Italia, cuna del partido comunista italiano, surgió un jugador del pueblo y para el pueblo: Cristiano Lucarelli.
Hijo de un estibador del puerto (miembro del sindicato y afiliado al partido comunista), el joven Cristiano creció entre trabajadores que se levantaban temprano para pescar hombrear pesadas bolsas y divulgaban la idea de un mundo mejor más justo para todos, donde la camaradería le gana al egoísmo y la plata no vale tanto como hacen creer. Con una pelota de fútbol siempre entre sus pies jugaba al fútbol con su hermano Alessandro en sus tiempos libres cuando no estaba leyendo El Manifiesto Comunista de Karl Marx ante la atenta mirada del poster de Lenin que tenía colgado en su habitación.

De niño, como muchos, ayudaba a su padre en el puerto pero quería ser jugador de fútbol y algún día vestir la camiseta del club local AC Livorno, que navegaba por el ascenso italiano. Era el clásico “Mezzapunta” de buen porte físico, imponente en el juego aéreo pero bastante técnico con los pies a pesar de su 1,88 cm. Pasó por el AS Couoplli de la Serie D para rápidamente desembocar en Perugia (con quien ascendió a la Serie B) y luego en Cosenza, donde explotó como goleador. Comenzó a estar convocado para las selecciones juveniles de Italia y en 1997 la Sub-21 enfrentaba a Moldavia en el Armando Picchi, el estadio de su ciudad natal. Cristiano sabía que allí estarían su familia, sus amigos de la infancia, los “pibes” del partido y muchos más para verlo a el, y que también era una oportunidad única para mostrarle a todo el país los valores livorneses ya que el encuentro se transmitía por Rai televisión. No falló, definió de derecha al primer palo tras un centro de su compañero para anotar su gol y salió corriendo hacia la tribuna donde estaba su gente para sacarse la camiseta y dejar ver una con la cara del “Che” Guevara estampada en el medio. Esto horrorizó a la federación y gran parte de la sociedad “bien” de Italia que presionó para que ese joven “zurdito” que expresó sus ideales públicamente, no volviera a vestir el color azzurro. Y así fue, ya que volvió a la selección recién en 2005. Poco importó esto a Cristiano, que debutó con Atalanta en la máxima categoría del Calcio, la Serie A, donde inició un periplo de varios equipos en poco tiempo: Atalanta (97-98), Valencia (98-99) y Lecce (99-01) hasta desembocar en Torino donde estuvo hasta 2003.  Se ganó el cariño de la gente del “Toro” sobre todo por su gol a Juventus en el Derby Della Molle, y parecía que allí se establecería pero ese mismo año ocurrió un hecho que cambió todo: Livorno ascendió a la Serie B. El club le ofreció un millón de euros para que se quede pero su corazón le marcó que era la oportunidad para volver a sus pagos y firmó por menos de la mitad. “Para algunos, un sueño es ser millonario. Comprarse una Ferrari, un yate. Para mí, lo mejor de mi vida sería jugar en Livorno” contó entre lagrimas en su presentación oficial, donde también mostró la camiseta que usaría con el dorsal 99, el número del año en que se crearon las Brigadas Autónomas Livornesas (1899).

Con la felicidad de cumplir su sueño logró convertir 29 tantos en 43 partidos (solo por detrás de Luca Toni del Palermo). Cada uno de esos goles era festejado con el puño en alto, típico saludo comunista. La proeza se logró: Livorno volvió a primera división luego de 55 años. Ya en primera división rechazó 4mil millones de libras que Torino le ofreció a Livorno para quedarse definitivamente con el pase pero volvió a negarse y se convirtió en el “capocannoniere” de la temporada 2004/2005 con 24 tantos logrando entrar por primera vez en la historia a la Copa UEFA. En 2005 el alcalde de la ciudad organizó un encuentro entre Aleida Guevara, la hija del Che que estaba de visita en busca de fondos para el hospital pediátrico donde trabajaba, y el jugador. “Sé que es un gran jugador y que ama mucho a mi padre, y yo sé que a él también le habría caído muy bien”. Contó Aleida luego de la reunión. Dos años pasaron para que se acabe su ciclo en el “Amaranto”. Al comenzar la temporada 2007 se marchó al Shakhtar Donestk de Ucrania pero no sin antes prometer (y cumplir) donar la mitad de su sueldo para la creación de un diario local para generar más puestos de trabajo. Su carrera volvió a ser irregular y un par de meses después fue contratado por Parma para lograr mantener la categoría. Algo que molesto a algunos hinchas de Livorno porque eran rivales directos en esa lucha. Ninguno logró la salvación y tras un año volvieron a primera donde volvió nuevamente a su querido club toscano pero tampoco pudo mantenerse más allá de esa temporada 2009-2010. Su último destino fue Nápoli, donde se retiró en 2012. Actualmente es entrenador del Pistoiese de la Serie D. “Algunos creen que el estilo de vida de un futbolista no se condice con el comunismo, pero yo ya era comunista antes de ser futbolista”. Este es Cristiano Lucarelli, quien no necesitó que su cara se vea en los carteles de publicidad, ni tener una transferencia multimillonaria o tener su propia linea de indumentaria para ser querido por la gente.
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1 comentario

  1. Es lógico horrorizarse por una persona que festeja mostrando una remera donde está estampada la cara de un asesino

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