DOS COMANDANTES PARA UN EQUIPO ADOLESCENTE

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Lisandro López y Diego González fueron comandantes en la levantada de Racing en Brasil. El conjunto aún padece el proceso de formación y fluctúa como un púber: pasó de un papel correcto a la desventaja, la desorientación casi letal y luego una perfección que borró a Corinthians.

La misión de Racing en su excursión al Arena Corinthians era traerse un “buen resultado”. Dependiendo el contexto, hasta podía incluir una derrota 0-1. Sin embargo, el 1-1 fue lo más justo y la Academia consiguió un empate que lo posiciona bien para terminar la serie en el Cilindro de Avellaneda.

El conjunto de Diego Cocca aún está en el medio de la tormenta lógica de un equipo que está en el proceso de formación y arrastra síntomas de un típico adolescente: conflictos de identidad, vaivenes en el estado emocional y desorientación ante un entorno desfavorable. Desde una visión positiva, esto transforma a Racing en un rival impredecible y sorprendente desde las reacciones.

El plan en Brasil fue no perder. Así lo dispuso Racing con un bloque muy compacto compuesto por los 10 jugadores de campo y presión intensa hombre a hombre. Al libreto le faltó la parte de ataque: fue directo con Augusto Solari y Alexis Soto en las bandas, pero poco profundo. Los delanteros quedaron absorbidos y las marcas sobre Matías Zaracho y Diego González anularon la posibilidad de juego.

El desempeño era correcto -con desfasajes incluidos- hasta el gol de Maycon. Los 15 minutos restantes de ese primer tiempo fueron desesperantes. El cerrojo de protección se rompió con la acentuación del bajo nivel de Egidio Arévalo Ríos, lento para cerrar, a destiempo para la presión, y mal en los relevos. Surgieron descoordinaciones entre Solari-Vittor, «Pulpo» González no pudo ser claro para mantener la posesión y el equipo quedó largo e inconexo. La imprecisión del Timao y las manos de Juan Musso impidieron que la desventaja sea mayor.

Fue desde los pies de González y el cerebro de Lisandro López que Racing creció de manera exponencial. «Pulpo» se mostró incisivo en cada estocada, abriendo para los laterales-volantes-wings, equilibrando con presión y precisión, anulando a Rodriguinho y Jadson. Por su parte, Licha comandó los ataques en las zonas más adelantadas, haciendo lo que pedía cada jugada, metiendo pausa y manejando los tiempos del juego. A partir del nivel superlativo de ambos, incrementaron las intervenciones de Zaracho, Solari, Lucas Orban y Enrique Triverio.

De a poco se va formando la idea que quiere implementar el entrenador. Con los intérpretes adecuados, la línea de cinco se adapta perfecto a las características del equipo: laterales con buena vocación ofensiva y déficit en el retroceso, falta de volantes externos y centrales con cualidades de stopper. Aunque aún hay puestos sin un dueño claro (el libero, el volante de marca) se va delineando una forma en la que Racing puede hacer daño con las precauciones necesarias.

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