CINCO GRANDES ÍDOLOS DE LANÚS

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Escribir sobre ídolos en los equipos de fútbol es siempre motivo de debate entre compañeros y amigos de cancha. ¿Que es un ídolo? ¿Cómo se llega a serlo? ¿Que requisitos se necesitan?. Nunca jamás nos pondremos de acuerdo ni en el orden ni en las cantidades pero sin embargo en cada club hay dos o tres nombres que no se discuten. De todas formas cada quien tiene su sentir, entonces voy a enumerar los cinco jugadores que representan para mí lo que significa Lanús en todo sentido. Porque un ídolo a mi entender debe ser, ante todo, un representante del club, un sinónimo, un nombre que se emparenta con cada escudo en el solo acto de nombrarlo.

Héctor Guidi, gran volante central de Lanús.

Héctor Guidi, gran volante central de Lanús.

Héctor Guidi

Símbolo del futbol por abajo, la elegancia y el buen pie, este número 5 que llegó a jugar en la Selección Nacional fue bandera de uno de los equipos más recordados de la historia del fútbol argentino. Cualquier futbolero entrado en años conoce al Lanús del 56, que sorprendió a propios y ajenos en un torneo siempre dominado por los grandes. Guidi es piedra base del estilo de juego con el que Lanús construyó su ADN desde entonces. Su amor por los colores lo llevaron a volver en el 64, ya veterano, para devolver al equipo del que era hincha a la Primera División y declarar que ese era el día más feliz de su vida. Tal es el reconocimiento de su gente al “Nene” que una de las calles que rodea el estadio lleva su nombre. Murió joven pero su legado es eterno.

Armando Gonzalez

“La Urraca” (tal vez el mejor apodo que haya habido para un jugador de futbol) representa al barrio como ningún otro jugador en estos lares ha sabido hacerlo. Es el pobre que llegó, el pibe que juntaba chirolas para ver al Grana y que a base de sacrificio logró el sueño de jugar en el club que ama. La gente de Lanús es de base humilde, barrio de sacrificio y lucha diaria; proletario y laburante. Nadie mejor que “La Urraca representa” eso. Fue un lateral izquierdo voluntarioso, de corazón enorme. Capitán y campeón en 1996 de la Copa Conmebol. Hoy sigue trabajando para el club y no hay persona que lo cruce y no lo salude. El tipo siempre responde con una sonrisa. Todo Lanús lo ama.

Armando "Urraca" González.

Armando “Urraca” González.

Lautaro Acosta

Cantera pura, 100% ADN Lanús. El Laucha representa la explosión del club, la época dorada donde después de años de levantar quiebras y patear ascenso, el Grana empezó a convertirse en un equipo difícil primero, y ya con el tiempo se posicionó como uno de los mejores 10 equipos del país. Lautaro es fiel reflejo de eso, pues en 2007 fue figura del primer campeonato local de la historia y luego de un periplo de algunos años por varios clubes sin mayores logros, volvió en 2013 para ser campeón de la Sudamericana, del torneo local en 2016, de la copa Centenario en la cancha de Racing y de la Supercopa contra River. Acosta es Lanús, se siente feliz acá donde es adorado a cada paso por adolescentes, niños y adultos. Tanto es así que ha rechazado millonarias ofertas por quedarse. Sabe que este es su lugar en el mundo.

Lautaro Acosta es uno de los grandes campeones con Lanús.

Lautaro Acosta es uno de los grandes campeones con Lanús.

Gilmar Villagrán conduce con su elegancia habitual.

Gilmar Villagrán conduce con su elegancia habitual.

Gilmar Villagrán

Emblema del barrio en el ascenso. N°10 fino y de pegada exquisita, demasiado jugador para la B nacional. El uruguayo es la reconstrucción después de las cenizas. Llegó en épocas donde Lanús empezaba muy de a poco a vivir de nuevo, luego de la casi quiebra y el paso por la Primera C. Subió a Primera después de 13 años, descendió al año siguiente y se quedó para devolver al equipo a la A en 1992, lugar que no abandonó nunca más. Fue el que pateó el último penal en la cancha de Quilmes para ascender, el de mil goles de tiro libre, el del pase justo, la magia. Un 10 como los de antes, símbolo de la refundación.

Jose Sand

Nunca en la historia de este club existirá una conjunción tan perfecta como Sand y Lanús. Llegó buscando un lugar en al mundo y Lanús lo trajo buscando el nueve que diera la puntada final. Fue amor a primera vista: goleador y símbolo del campeón del 2007, la gente ama sus goles; Gol, en Lanús, se dice Sand. Volvió después de estar casi retirado a los 35 años, y como tocado por un hechizo, recuperó un nivel que lo llevó a ser goleador y aún mas jugador que antes en el campeonato logrado en 2016 en aquella paliza histórica a San Lorenzo. Odiado por todos los hinchas de los demás clubes -porque a todos les hizo goles-, amado hasta el delirio por quienes somos de Lanús. Nunca jamás hubo tanto idilio entre un jugador y una hinchada en la historia de este club. El Pepe es todo y si la cancha llevara su nombre estaría más que bien. De hecho debería llamarse José Gustavo Sand.

José Sand, el goleador más importante en la historia de Lanús.

José Sand, el goleador más importante en la historia de Lanús.

Bonus

No sería justa la historia sin nombrarlos. Personalidades como Hugo Morales, Paolo Goltz, Agustín Marchesín; O bien entrenadores que le han dado gloria a Lanús: Miguel Ángel Russo, estratega de la vuelta a Primera y fundador de la resurrección; Héctor Cúper, clave en la vuelta del club a los primeros planos; Ramón Cabrero, padre del equipazo de 2007 al que se le debe amor absoluto y eterno; Guillermo Barros Schelotto, quien ayudó a pensar como un equipo grande; Y por supuesto, Jorge Almirón, quien armó el mejor equipo de Lanús en toda la historia.

 

Escrito por: @SebaGranate

 

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El fútbol de otra manera.

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