BOCAMPEÓN

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Un 28 de Noviembre de 1978, en la bella noche de La Boca, un equipo lleno de gloria, leyendas y fútbol, vencía a Deportivo Cali por 4 a 0 y se adueñaba de la Copa Libertadores de forma invicta, consiguiendo el bicampeonato. Ese equipo no podía ser otro que el Boca Juniors de Juan Carlos “Toto” Lorenzo.

Venía de racha. Siendo campeón en el año 1977, Boca se clasificó directamente a las semifinales del año siguiente. En aquella edición, superó a Cruzeiro por la vía de los penales en un encuentro desempate disputado en el Estadio Centenario de Uruguay.

Ya clasificado a semis, a Boca le tocó un grupo complicado, integrado por Atlético Mineiro y su máximo rival, River Plate. El Xeneize fue demasiado superior a sus rivales, y en partidos de ida y vuelta, sacó 3 victorias y un sólo empate. Así, se clasificó a la final de la Copa sin mayores problemas.

Para la final, el Deportivo Cali era el encargado de destronar al “Toto” Lorenzo y sus dirigidos. El equipo colombiano sólo había perdido un partido en todo el torneo, frente a Danubio de visitante. Es por eso que nadie en La Boca daba por ganado al trofeo internacional. Los argentinos viajaron a Colombia para jugar el partido de ida. Más allá del dominio del equipo local, Boca pudo aguantar y rescató un 0 a 0 muy valioso .

Cinco días más tarde, ambos equipos chocaron en la mítica Bombonera. No cabía un alfiler. Los hinchas agotaron las entradas a pesar de la dificil situación política en el país. Gatti; Bordón, Mouzo, Sá y Pernía; Suñé; Benítez, Sanabria y Salinas; Perotti y Mastrángelo, fueron los once que salieron a la cancha, elegidos por uno de los más grandes técnicos en la historia de Boca.

Boca fue demasiado para su rival. Dominó el encuentro de forma absoluta. Con agallas y una temeraria habilidad ofensiva, el Xeneize superó al equipo colombiano en todos los aspectos. Fueron cuatro goles para el delirio en La Boca: dos del “Mono” Perotti, la gran figura de la noche; un golazo de Heber Mastrángelo -de los más habilidosos en jugar para Boca-; y por último, Carlos Salinas sentenció el encuentro y el bicampeonato continental.

Esa noche, Boca fue el “Toto” Lorenzo. Boca fue Boca. El estadio rebalsó de alegría. La noche porteña tomó tintes únicos. Boca consiguió la Copa Libertadores por segunda vez consecutiva, para ratificar que era el mejor equipo del continente.

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Estudiante de Periodismo en TEA. Coordinador en VAVEL Argentina. Riquelme y otros vicios.

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