EL GRAN BERNABÉ: GOLEADOR MILLONARIO

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En los albores de la era Profesional en nuestro país, el artillero letal de la época era Bernabé Ferreyra. El Mortero de Rufino, La Fiera, el mentor de los grades goleadores del fútbol argentino.

Hay una dicotomía entre los hinchas de River a la hora de autorreferenciarse. Por un lado, los que aceptan el mote de “gallinas”, que suena despectivo pero para muchos riverplatenses es simpático; su origen es poco grato y muy conocido: esa final insólita de Copa Libertadores 1966 ante Peñarol de Montevideo. Sin embargo, quien escribe y muchos más, dejan de lado a ése animal de granja que poco tiene que ver con la historia de River y toman como apodo a lo que verdaderamente representa a la identidad del club: Millonarios.

FOTO: La Izquierda Diario.

Todo tiene un porqué. Y situando en contexto, viajamos a la década del ’30. El amateurismo ya era insostenible, por lo que se empezaron a formalizar los certámenes profesionales a partir de 1931, aunque sólo con equipos de la Ciudad de Buenos Aires, el conurbano bonaerense y La Plata.

El primer campeón del Profesionalismo fue Boca Juniors, uno de los clubes que marcó tendencia desde la década del ’20. Sin embargo, en Tigre se destacaba un joven delantero, con una potencia letal y que en 13 partidos había celebrado 19 goles aquella temporada: Bernabé Ferreyra. El Matador de Victoria había finalizado 16° de 18 equipos, una campaña muy pobre. No obstante Bernabé logró destacarse, y fue así que en 1932, el presidente de River Plate, Antonio Vespucio Liberti, propuso realizar una inversión de dimensiones inimaginables para la época: 35.000 pesos por su pase. Una cifra irrisoria para estos días de contratos multimillonarios, pero por entonces, ésa fue la contratación más cara en la historia del fútbol. De ahí nació el sobrenombre que quedó para siempre, el de Millonarios.
Las expectativas para con el delantero eran grandes. River tenía la presión de ser protagonista. Acumulaba un sólo título en la Era Amateur; muy poco para el cuadro que, por entonces, jugaba en el barrio de Recoleta, en Alvear y Tagle. En su primer torneo con la camiseta del Millonario, el gran Bernabé Ferreyra no defraudó: 44 goles en 33 partidos, máximo artillero del certamen, y guía del equipo al título, disputado hasta el final con Independiente, al cual goleó en la final por 3-0, con un gol de La Fiera.
El fenómeno Bernabé se viralizó en los hinchas millonarios, que llenaban semana a semana las canchas para ver al delantero. Su especialidad era el remate de media distancia. Destino de red casi seguro. Así lo demostró en los siguientes campeonatos: 27 goles en 1933, 30 en 1934, 23 en 1935, 23 en 1936, 27 en 1937. Promedio de más de un un gol por partido. Una efectividad envidiable, como pocas veces se ha visto. Un goleador con todas las letras, que no pudo seguir demostrado su magia por un infortunio: en un Superclásico de 1937, tuvo una rotura de ligamentos cruzados, lo que fue el principio del fin. Al año siguiente, sólo pudo disputar 9 encuentros y marcar 9 tantos. En 1939, a los 30 años, tuvo que anunciar su retiro.
De 1932 a 1939, Ferreyra disputó 185 partidos y anotó 200 goles, con ocho títulos en su palmarés millonario (seis por torneos locales y dos Copas Aldao, los trofeos que la Conmebol se niega a oficializar, negando su rica historia). No pudo disfrutar en cancha lo que vino después, La Máquina de River de los ´40, que tenía como estandarte a Ángel Labruna, quien debutó el año del retiro de Bernabé. Fue empelado del club durante varios años, y su paso a la inmortalidad fue en 22 de mayo de 1972, a los 63 años.
Como todo goleador, Bernabé tenía su secreto: mandaba a preparar la pelota de cuero antes de los partidos que River jugaba de local, con dos cámaras extras y humedecida en un balde de agua, para hacerla más pesada y así, sentirse más cómodo a la hora del remate fulminante. Por eso, prefería los días de lluvia.

Bernabé y un gol importante a Boca. FOTO: Taringa.

Un goleador que quedó para la historia y que no hubiera combinado en el fútbol contemporáneo, lleno de futbolistas ultraprotejidos con canilleras y vendajes: Bernabé salía a la cancha sólo con botines. Tampoco se hubiese sentido a gusto con defensas temerarias compuestas por cinco jugadores, pelotas livianas y publicidades que cotizan en un segundo el cuádruple de lo que costó su pase a River.
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El fútbol de otra manera.