LA COPA ESQUIVA

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Los goles de Gabriel Batistuta iluminaron la última posibilidad de una camada exitosa. Aquel 1993 significó el último campeonato ganado para un equipo albiceleste cansado de resonar como favorito. Pasaron jugadores, entrenadores e incluso el protagonismo en cuanto a sede, pero ninguna desencadenó en un triunfo final. La Copa América le es esquiva a nuestro país hace mucho tiempo, pero ¿qué sucedió en las últimas cuatro ediciones? ¿Cómo transcurrieron las posibilidades de los equipos argentinos en los 15 años que llevamos de siglo?

La 40º edición del torneo continental llegó en el 2001. Hubo 12 equipos. Colombia no sólo tuvo su primera oportunidad de desarrollar el torneo como anfitrión sino que también salió campeón sin conceder ni siquiera un gol, hecho histórico que al día de hoy no se repitió. Pero si de cosas inusuales se trata, la curiosidad radica en que Argentina no participó por decisión propia, alegando “falta de seguridad” en el país cafetero y “amenazas de muerte” en caso de jugar la primera copa del siglo. En el momento, los periodistas colombianos hablaron de “boicot” al país sede y una “irresponsabilidad” absoluta, ya que Julio Humberto Grondona decidió retirar al equipo cuando las entradas ya estaban vendidas y el calendario establecido.

Honduras reemplazó a nuestro país y dio el batacazo: eliminó a Brasil en cuartos de final. México derribó a Chile y a Uruguay, se enfrentó con Colombia (que venció a los hondureños) en la final y todo terminó con alegría local. Sin embargo, el plantel argentino, que por aquel entonces podría haber contado con Gabriel Batistuta, Ariel Ortega, Juan Sebastián Verón, Pablo Aimar, Hernán Crespo y Marcelo Gallardo dirigidos por el entonces entrenador Marcelo Bielsa, se quedó sin otra oportunidad de quebrar la racha.

Las siguientes dos ediciones fueron esquivas, pero no en la misma medida. En Perú 2004, la Argentina volvió tras cinco años de ausencia. La última participación nos remontaba a 1999, con el vivo recuerdo  de los penales errados de Martín Palermo frente a Colombia y la eliminación en cuartos contra Brasil.

El entrenador, Marcelo Bielsa, ya estaba preparando la lista para que, dos semanas más tarde del final del certamen, parte de su equipo se dirigiera a participar de los Juegos Olímpicos de 2004. Carlos Tévez, Javier Mascherano, Lucho González, César Delgado, Luciano Figueroa, Gabriel Heinze y Roberto Ayala son algunos de los ejemplos de jugadores que disputarían ambos torneos con apenas días de diferencia.

Sin embargo, el equipo iba paso a paso. Y luego de vencer a Uruguay y relegarlo al tercer puesto del grupo, eliminar al anfitrión Perú en cuartos y vencer al último campeón, Colombia, en semifinales, llegaba el turno tan esperado de jugarle de igual a igual al máximo rival histórico.

La final con Brasil se jugó con el nerviosismo innegable de lo que representaba: la Argentina estuvo dos veces arriba en el marcador (Kily González y el Chelo Delgado habían hecho lo propio) pero errores defensivos que no habían sido tales en todo el campeonato otorgaron espacios al rival, quien vio en Adriano a su salvador. No sólo convirtió el gol a los ’90 sino que fue uno de los cuatro que metieron sus penales en una tanda en la que tanto D’Alessandro como Heinze fallaron. La albiceleste quedó afuera de su primera participación en Copa América tras cinco años, dos luego de quedar fuera del Mundial en primera ronda. Sin embargo, aún habría más.

De cara a Venezuela 2007, Lionel Messi, Carlos Tévez y Juan Román Riquelme representaban el trio ideal para poder, esta vez, y de la mano del Coco Basile, vencer al Brasil de Robinho. Fue verdugo de Perú (4-0), de México (3-0) y llegó a la final frente al rival sudamericano con un récord de más de 280’ minutos sin recibir goles. No obstante, sucedió lo peor. Con un gol tempranero de Julio Baptista, Brasil se encaminó a la goleada: el 3 a 0 significó su octavo título en el certamen y el cuarto en las últimas cinco ediciones. Otra vez, Argentina debía esperar tiempos con mejores condiciones para triunfar… y ¿qué mejor que una Copa América donde tocaba ser sede?

Pasaron cuatro años y julio de 2011 fue anfitrión de una nueva edición del torneo continental. La Argentina soñaba de nuevo con quebrar la racha que ya ascendía a 18 años. Sin embargo, quien derribaría todo atisbo de esperanza fue, nuevamente, otro rival sudamericano. ¿Brasil? No, Uruguay. Después de 15 años, la celeste obtenía justamente su 15º título en el certamen y se despegaba de Argentina en el medallero histórico.

Nuestro país estuvo dirigido por el Checho Batista, quien reemplazaba a Diego Armando Maradona después de un Mundial 2010 con final catastrófico. Pero ni Messi, ni los aires de esperanza, ni la presión por convocar a Tévez, ni la influencia guardiolista, ni nada haría posible que la Argentina comience de buena manera el torneo: empate 1-1 con Bolivia en La Plata y en cero con Colombia en Santa Fe. Luego, en Córdoba, Costa Rica sufrió una goleada por 3 a 0 con un doblete de Agüero y un acompañamiento muy bueno de Lionel y Di María.

Argentina fue eliminada el sábado de la Copa América.

Uruguay, que en su grupo había logrado los mismos méritos que la albiceleste (2 empates y 1 victoria en el último partido del grupo), fue el rival en cuartos de final. Santa Fe se vistió de esperanza. Fue una guerra en el buen sentido de la palabra: 49 faltas, 7 amarillas y 2 expulsiones, 18 tiros al arco por parte del local y 8 a favor del visitante. No obstante, el 4-2-3-1 no pudo penetrar la

sólida estructura de Muslera y compañía y llegaron los penales de la historia conocida: Messi adentro, Burdisso adentro, Tévez afuera. 5-4, Uruguay se clasificó a semifinales del torneo y la Argentina se despedía chiflada con consecuencias que marcarían de verdad la relación del hincha con su equipo nacional.

Nuestro país está llegando a los 24 años sin salir campeón, el mismo tiempo que tardó el equipo nacional en volver a una final mundialista en 2014. En ese lapso sólo quedó entre los cuatro primeros en dos ocasiones: 2004 y 2007, ambas perdidas frente a Brasil, conjunto que en los últimos 20 años obtuvo la misma cantidad de Copas América (4) que las logradas en sus primeros 80 años como Federación (4).

Chile es la sede de la esperanza. En ella, la albiceleste buscará empatar a Uruguay en cantidad de títulos y, por supuesto, volver a ganar un torneo de mayores: desde 1993 que no logra ninguno. También es la oportunidad de un cierre de ciclo, ya que varios de los jugadores presentes –Demichelis a la cabeza- culminarán su participación en el seleccionado por decisión propia o del cuerpo técnico. Ojalá sea exitoso. Después de mucho tiempo, la Argentina viene de racha y tiene la posibilidad de enmendarse con la historia. Habrá que esperar y disfrutar de un torneo continental que cada vez se presenta con mayor interés.

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Periodista en proceso. Bielsista. Fútbol y series. Escritura y lectura de todo tipo. Fundador de @deporteinterno.

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